Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2011.

Crítica número 87: La noche del demonio (Jacques Tourneur, 1957)

20110226170346-la-noche-del....jpg

 

La noche del demonio supone el retorno de Jacques Tourneur al género en el que sentó cátedra a principios de la década de los cuarenta con obras maestras como Yo anduve con un zombie (1943), La mujer pantera (1942) o el no tan excelente (valorado globalmente) pero con numerosos aspectos sobresalientes  El hombre leopardo (1943).

 

Nos encontramos ante un filme que, como aquellos, transcurre entre  antiguas y misteriosas maldiciones, expuestas esta vez por un veterano Jacques Tourneur con suma corrección pero con menos ambigüedad, intensidad y creatividad  cinematográfica. El trabajo de puesta en escena no sobresale con rotundidad, el filme se desarrolla de manera satisfactoria pero un tanto genérica, programática, careciendo de este modo del arrebatador factor poético, embriagadora elegancia y mágica capacidad ensoñadora de sus obras de antaño.

 Autor en decadencia artística, Jacques Tourneur estaba a punto de entrar en su peor etapa con títulos tan discutibles como Timbuktú,  La batalla de Marathón ( ambas de 1959), La comedia de los terrores (1964) o  La ciudad sumergida (1965). Esa decadencia no era tan patente en el momento de realización de la obra que nos ocupa (año 1957) y  Tourneur, a pesar de la falta de excelencia antes apuntada, acierta en aspectos como la administración del tempo, la creación de atmósferas, el sonido (cabe resaltar el sonido que se eligió para las apariciones del demonio) o la elección de escenarios.

 Resultan  especialmente destacables  la escena inicial (planos en contrapicado desde un coche que presentan al amenazador bosque), algnos asuntos tratados (cabe destacar un tema recurrente en buena parte de la filmografía de su director: la confrontación entre superchería y ciencia), la acertada utilización del sonido (el sonido que acompaña al demonio supone uno de los mayores aciertos del filme, quedando la banda sonora en un segundo plano) o la inclusión de determinados efectos visuales (momentos de distorsión onírica producida en Dana Andrews).

 Es necesario considerar que  en este caso el maestro francés no pudo contar con una fotografía tan expresiva como las que le brindaron los especialistas de la RKO en su primera etapa en el género, siendo este dato de especial  relevancia  teniendo en cuenta que este era un apartado clave en sus obras.

 La noche del demonio es una obra digna de su autor, incluso notable, una de las mejores obras del género en aquellos años,  mas,  por diversas razones antes apuntadas someramente, queda lejos de la excelencia dificlmente igualable que Jacques Tourneur (apoyado e inspirado por su productor Val Lewton y el excelente equipo de su productora) mostró en su mejor época.

 

 

Puntuación: 3/5

Etiquetas:

26/02/2011 17:03 cineyarte #. Críticas de cine Hay 1 comentario.

Reflexiones mentalmente marítimas y físicamente terrestres

20110321230733-mar-2.jpg

 

Volviendo a leer una de mis obras literarias predilectas, la obra maestra culminante de la novela romántica Moby Dick de Herman Melville , reflexioné sobre innumerables asuntos imaginando que flotaba, adormecido,  por  refulgentes aguas más allá del Cabo de Hornos. Sentía la suave brisa de los vientos procedentes de la tierra del fuego y aún sufría el hinchazón provocado por una copiosa ingestión de carne de tiburón... Súbitamente me ví envuelto en una oscura galerna, rodeado entre tinieblas y resplandecientes fogonazos de Zeus pude recordar lo que me había propuesto días atrás, escribir para ustedes este texto sobre cine marítimo.     

Aventuras marinas 

Las aventuras marítimas son el contexto ideal para la creación  pues ofrecen dos posibilidades igualmente atractivas (y susceptibles de ser entrelazadas) para el desarrollo de obras cinematográficas:

 

1. DRAMAS MARINOS: Los océanos  son el escenario ideal para desnudar de elementos superfluos a la trama de un filme y así  abordar los aspectos fundamentales del alma humana. El mar provoca que el hombre retorne de manera inevitable a la naturaleza ( el ser humano no ha podido dominar al mar como lo ha hecho con la  tierra),  aisla al hombre y así se elimina un elemento que define su personalidad: la vida en sociedad. La relatividad de las leyes, de las relaciones de jerarquía, de las costumbres...

El hombre, animal socializado, se ve compelido así a mirar en su interior, sus relaciones con los escasos compañeros de viaje están circunscritas al ámbito de la supervivencia y los elementos de la naturaleza forjarán su carácter, acomodado hasta entonces por su artificial vida terrestre.

El mar, desierto azul que impone los rigores de la soledad al ser humano, lugar en el que el hombre está obligado a mirarse en el espejo más claro y despiadado: su conciencia.

 

2. AVENTURAS VITALISTAS MARINAS: También los mares son marco ideal para lances  de vitalista aventura. La inexplicable sensación provocada por el descubrimiento de nuevos horizontes, la amistad forjada en sangre y peligros o, superado el inicial y traumático periodo de adaptación, el despertar de los sentidos animales.    

 

Entre las procelosas aguas el ser humano puede llegar a conquistar la libertad que le había sido negada por el infranqueable muro de cemento en el que le habían confinado sedosas e invisibles mordazas.

 

Después de esta modesta introducción a la temática marina en el ámbito cinematográfico quería mostrarles mis preferencias en el género mediante la siguiente lista, ordenada por orden de preferencia.

 

Obsérvese que he limitado el número de filmes a diez y, por otra parte, omito obras de gran importancia por no poder incardinarse claramente en el género: Los contrabandistas de Moonfleet (Fritz Lang), Los vikingos (Richard Fleischer)...

 

Los diez mejores filmes marítimos

 

  1. Moby Dick (John Huston, 1956)

  2. El mundo en sus manos (Raoul Walsh, 1952)

  3. La mujer pirata (Jacques Tourneur, 1951)

  4. El hidalgo de los mares (Raoul Walsh, 1951)

  5. El lobo de mar (Michael Curtiz, 1941)

  6. Rebelión a bordo (Frank Llyd, 1935)

  7. La fragata  infernal (Peter Ustinov, 1962)

  8. 20.000 leguas de viaje submarino (Richard Fleischer, 1954)

  9. Capitanes intrépidos (Victor Flemming, 1937)

10. El temible burlón (Robert Siodmak, 1952)

 

 

 



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris