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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2010.

Crítica número 75: 6 Destinos (Julien Duvivier, 1942)

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6 Destinos o, con más fidelidad, Historias de Manhattan es un filme compuesto por episodios que tienen como trasfondo común el conflicto entre realidad y apariencia, entre convención y sinceridad, entre la integridad y el oportunismo. Un frac irá cambiando de manos y servirá como elemento de cohesión y enlace entre historias que tienen como protagonistas a seres que viven en un mundo de sombras irreales, fantasmagorías provocadas por el advenimiento de la vida moderna e inseguridades en un presente de incertezas.

Una vida que ofrece innumerables ventajas y desventajas pero que, en todo caso, supone un cambio definitivo para el ser humano; el alejamiento de lo natural, de lo verdaderamente esencial, para sumergirse en las artificiosidades propias del progreso urbano.

Este tipo de relatos poseen problemas consustanciales a su estructura, siendo el principal de ellos la dificultad de articular una narración cohesionada que posea la suficiente intensidad y profundidad. Julien Duvivier logra soslayar parcialmente estas dificultades y entrega una interesante obra con indudables aciertos y algunos defectos que la alejan de la excelencia. Se puede afirmar que en ella coexisten episodios de buena calidad (la graciosa y ágil historieta cómica de la liga anti - alcohol, la historia del músico protagonizada por un excelente Charles Laughton), notables (el episodio que tiene como protagonista al mendigo con un pasado trágico encarnado por Edward G. Robinson), mediocres (la historia de los novios y los amantes, el epílogo en el poblado negro) y excelentes (la historia del galán encarnado por Boyer).

 

En este último episodio citado en el párrafo precedente se manifiestan los mayores logros de todo el metraje. Duvivier consigue el ritmo adecuado, una extraña, mágica y atrayente atmósfera (v.g. salón dedicado a la cacería que envuelve a los personajes con cuernos de venados), un magnífico dibujo de los personajes y logra que los recursos técnicos se integren a la perfección en lo relatado (es necesario destacar ideas que refuerzan la narración como el oscurecimiento lumínico en la primera aparición de Thomas Mitchell, el movimiento de la cámara por la sala antes citada y los planos de detalle de las nerviosas manos de los tres protagonistas en el clímax del relato). Una auténtica delicia que supone una apertura magnífica para el filme y deja entrever las cualidades de su autor y su equipo técnico (excelente labor fotográfica de Joseph Walker) .

En cambio, en otros episodios se dan cita los más desesperantes y molestos defectos. El excesivo interés por mostrar la moraleja final hace del episodio ambientado en el poblado negro una narración previsible, plana y nada satisfactoria que sólo posee interés en su aspecto plástico. El episodio romántico-cómico protagonizado por Fonda y Rogers supone un jueguecito insulso de escasa entidad y deficiente conclusión, incluso aparecen defectos de inconsistencia y superficialidad en buenos episodios como el del mendigo (excesivo maniqueismo, simplificación y reiteración en el comportamiento de los antiguos alumnos durante la cena).

Sería de mi agrado analizar cada episodio de manera individual y profundizar en sus aciertos y defectos mas, por razones de espacio, lo dicho con anterioridad sirve para hacerse una idea aproximada de los rasgos que definen a esta interesante pero irregular obra.

 

Puntuación: 2,5/5

 

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03/07/2010 18:25 cineyarte #. Críticas de cine No hay comentarios. Comentar.

Crítica número 76: El retorno del forajido (Allen H. Miner, 1957)

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El western es un género que, debido a sus peculiaridades paisajísticas y de época,  tiende al estudio ético, humano, de los personajes. Las praderas sin explotar, los peligrosos ríos, las condiciones climáticas extremas, la ausencia de ley y de autoridad pública que la vigile confiando en el código ético individual para su cumplimiento... Dificultades y particularidades de un territorio que dan pie a un tipo de cine que se centra en los valores éticos esenciales y en la necesidad desesperada de sobrevivir.

La conducta de las personas, la apreciación del paisaje y la posesión de objetos útiles devienen en el western asuntos clave sobre los cuales giran tramas como la de El retorno del forajido, western con un fuerte componente físico (praderas, árboles, montañas, cielos sugestivos fotografiados por un Joseph Biroc que realiza un excelente trabajo que recuerda al que posteriormente haría en La venganza de Ulzana (1972, Robert Aldrich)) y humano (este filme es, esencialmente, un estudio de personajes) que narra los intentos de un sheriff por localizar y apresar a un forajido para que sea juzgado. Para ello deberá desplazarse hasta Méjico y superar obstáculos exteriores e interiores.  

H. Miner entrega una buena planificación de escenas, un deficiente e incluso anticlimático encadenado de las secuencias (sucesión de secuencias cortas que se unen entre sí revelando cierta falta de sentido global, de cohesión e imposibilitando la inmersión del espectador) y un ritmo desigual. Confecciona un filme seco, desnudo de artificios, tendente a lo abstracto e incluso hacia lo fantasmagórico. Falla al no poder dotar de la intensidad adecuada a un buen guión  no exento de puntos flacos (la inocua presencia de los indios, el insulso y carente de gracia policía mejicano) y al no completar con total éxito el dibujo de los personajes esbozado a lo largo del metraje.

 

Filme de calidad, con notables interpretaciones de Anthony Quinn y de William Conrad, El retorno del forajido es un singular conglomerado de buenas ideas argumentales y técnicas llevadas a cabo con cierta irregularidad.  

    

 Puntuación: 2,5/5

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15/07/2010 21:06 cineyarte #. Críticas de cine No hay comentarios. Comentar.

Crítica número 77: Tambores de guerra (Delmer Daves, 1954)

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Tambores de guerra supone el regreso de Delmer Daves a la temática proindia que había abordado con éxito en su pionera Flecha rota en 1950.

Mientras en Flecha rota nos encontrábamos ante un cuento romántico de resonancias míticas, en Tambores de guerra observamos una minuciosa, realista y por momentos dura narración. En la primera se nos presentaba a un idealista protagonista que creía en la paz desde el principio, en cambio en la segunda el protagonista es un cazador de indios con ansias de venganza que va cambiando de parecer a medida que los hechos imponen la necesidad de buscar la paz.

Delmer Daves logra una narración matizada, sólida, de buena factura técnica tanto en las escenas de acción como en las intimistas. Se observa, fundamentalmente en sus instantes finales, cierta precipitación, falta de intensidad y esquematismo que son contrarrestados inmediatamente por elementos de interés que no permiten que la calidad general de la obra se resienta en demasía.

Con una correcta fotografía, una excelente (por momentos Wagneriana) partitura de Victor Young y unos actores que no acaban de dotar a sus personajes de la entidad necesaria, Tambores de guerra supone finalmente una muestra más del interés que reviste, aún en sus obras menores, la filmografía de Delmer Daves dentro del western.

 

Puntuación: 3/5

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17/07/2010 18:51 cineyarte #. Críticas de cine No hay comentarios. Comentar.

Arte veraniego

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El verano, estación de elevadas temperaturas, supone una época de evasión, de descanso físico que nos brinda la oportunidad de adentrarnos en obras artísticas para cultivar nuestra maltratada sensibilidad y buscar la verdadera belleza.

El refinamiento formal y profundo humanismo de King Vidor, el soberbio ritmo e intensidad que nos regalan las mejores obras de Walsh, el lento, parsimonioso, poderoso, placer provocado por los filmes de Ford, las románticas, riquísimas y refinadas obras de Massenet, los mágicos ambientes creados por Gounod (es necesario recordar Ah, lève toi soleil sumergido en la luminosa oscuridad de las noches estrelladas), el exotismo de Bizet en Carmen o Los pescadores de Perlas (¡que suave sensación de armonia acude a mi mente al recordar sus limpios, sugestivamente cálidos  acordes mediterraneos!), el disfrute suministrado por la lectura de Camus, Wilde o Stevenson...

Descanso y enriquecimiento espiritual que espero que ustedes disfuten convenientemente sin demasiados perjuicios para sus bolsillos.

  

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17/07/2010 19:26 cineyarte #. Artículos sobre ópera No hay comentarios. Comentar.

Crítica número 78: Soberbia (Albert Lewin, 1942)

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Charles Strickland es un hombre casado que vive con aparente normalidad en Londres hasta que abandona a su mujer llamado por la poderosa voz de la pintura. De este modo  se dedica de manera exclusiva a pintar, primero en París y después en Tahití donde finalmente encontrará lo que había buscado con empeño: la belleza.

Soberbia de Albert Lewin es una obra maestra que a uno le provoca una sensación de plenitud redentora de indescriptible alcance. El despliegue de rescursos técnicos (uso de la elipsis, movimientos de cámara, encadenamiento de las escenas, utilización de objetos con función dramática, planificación, composición de los encuadres...), intelectuales (extremadamente brillante guión que muestra a la perfección cómo debe construirse una biografía y que con suma delicadeza y matización capta la sensibilidad inherente al tema abordado) e interpretativos (un trabajo excelente de todos los actores) abruman al analista que intenta descifrar el filme haciéndole olvidar instantáneamante cualquier fallo (a mi juicio se produce un uso excesivo de la voz en off a pesar de su brillante concepción).

Existe, entre otros, un momento especialmente intenso y mágico. Es un momento en el que la esposa de un pintor (Dirk) sin demasiado talento pero abundantes ventas se mofa de la calidad de los cuadros de Charles Strickland, a lo que él responde:

<< Dirk: (quitándose las gafas) ¿Por qué te empeñas en pensar que todos pueden apreciar la belleza? La belleza es algo maravilloso y extraño que un artista crea en el caos cuando está atormentado. No es fácil reconocerla al principio. Hay que tener conocimientos, sensibilidad e imaginación. >>

Es necesario reseñar que, al margen del enjundioso contenido de la frase, el parlamento de Dirk tiene lugar mientras se quita las gafas (sin las cuales no puede ver, resaltando de este modo el plano metafísico) Albert Lewin realiza un suave zoom sobre él (recurso que intensifica la escena), viéndose al fondo del encuadre una pintura propia (señalando el amor al arte de Dirk), e introduciendo un contraplano del personaje encarnado por Herbert Marshall (de infinito significado).

Como en otras obras del director (ver mi reseña de Pandora y el Holandés errante), la cantidad de matices y observaciones a realizar sobre Soberbia desborda claramente el espacio y la función de esta reseña, quedando pues pendiente su análisis pormenorizado en otro espacio y  hora más adecuados.

 

Puntuación: 5/5

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18/07/2010 01:08 cineyarte #. Críticas de cine Hay 1 comentario.

Reflexiones frente a la incandescente pantalla. Digresiones.

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Hace poco leí, en la afortunada soledad de mis aposentos, una entrevista a Miguel Marías que suscitó una serie de reflexiones sobre los asuntos que en ella se trataban (y sobre otros que no se trataban) y que a continuación les traslado.

 

Miguel Marías comentaba su especial obsesión por volver a revisar las veces necesarias los filmes  para analizarlos convenientemente. Es evidente que el primer visionado es incompleto y, aunque nos esforcemos en relacionar elementos o captar la mayor cantidad de matices, el análisis debe realizarse a lo largo del tiempo. Siento temor por la concepción excesívamente consumista del cine.

En mi caso, además de visionarlos enteros, repito las escenas más enjundiosas de muchos filmes las veces que sean necesarias con el objetivo de estudiar su planificación, su fotografía , la función de su banda sonora, las miradas de los actores...

Creo recordar que he visto con sumo detenimiento multitud de veces los minutos iniciales de Duelo al Sol, varias escenas de Los contrabandistas de Moonfleet, las escenas finales de Gardenia Azul, la escena inicial en el bar de Johnny Guitar, la llegada de Ethan en Centauros del desierto, la bellísima introducción de El hombre que mató..., la muerte de la protagonista en Topaz, diversas escenas de Los violentos años 20, algunas partes de Der Verlorene, casi todas las escenas de El manantial, algunos fragmentos de Retorno al pasado, el final de Adiós a las armas de Borzage... Infinitas escenas, momentos de máxima intensidad y brillantez cinematográfica que suelo descifrar con gozo una y otra vez.

Estoy de acuerdo con Marías en que determinadas obras que no obtienen mi beneplácito durante el primer visionado deben ser revisionadas para buscar en ellas. A veces el resultado de esta segunda (o enésima) oportunidad es la comprensión total de filmes que mantenían ocultas la totalidad o parte de sus virtudes. Ejemplos, entre muchos otros, claros de esto son El jardín del diablo, Vorágine, La caída de limperio romano, Cleopatra, Una mujer en la playa, La huella o La taberna del irlandés.  

También ocurre lo contrario; algunos filmes no resisten las revisiones en profundidad, en diferentes niveles: Sed de Mal, Ciudadano Kane (parte de la obra de Welles), Duelo de titanes, Yojimbo, Moulin Rougue (Huston) o las películas de la Hammer...

Como él entiendo el cine como un arte, no como una simple evasión o divertimento.

Por otro lado debo agradecerle (a él y a Garci, principalmente) el magnífico, ejemplar, canónico, programa que nos hizo descubrir tantos directores y obras de interés (recuerdo especialmente mi descubrimiento de Kurosawa con una emisión de Los siete samuráis). Era un programa civilizado, didáctico, entretenido (en el mejor, si existe, sentido del término) y enriquecedor.

Discrepo, sin embargo, con él en el poco interés que me suscita Bergman y algunos directores del panorama actual que él cita como interesantes.  

Me agrada su visión exigente pero abierta del arte cinematográfico y también coincidimos en el diagnóstico sobre el estado de la crítica.

Debo aclarar que, al margen de la entrevista, nos separa un tema de trasfondo ideológico: mi radical oposición a cualquier tipo de subvención al cine y a cualquier tipo de actividad cultural. Mi oposición se debe a mi creencia de que el Estado no puede intervenir, condicionar, ni planificar de ningún modo la creación artística.

El cine español está en una situación precaria porque, entre otros motivos, las subvenciones crean una situación de competencia desleal (de desventaja insalvable para los no subvencionados), de planificación ideológica y una manipulación del natural desarrollo del mismo. Se subvencionan muchos filmes que no se van a estrenar y, aunque lo hagan, no van a ser vistos por nadie porque a nadie interesan.

El cine español debe ser más o menos rentable y debe ser libre.

Seguiré en otro momento con el desarrollo de estos y otros temas.

Enlace con la entrevista: http://www.miradas.net/2006/n51/estudios/mmarias.html  

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22/07/2010 22:41 cineyarte #. Artículos sobre cine No hay comentarios. Comentar.

Crítica número 79: Pasión bajo la niebla (King Vidor, 1952)

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Después de haberla analizado exhaustivamente durante varios visionados, Pasión bajo la niebla ha resultado ser una obra maestra en la que King Vidor, en un momento de plenitud artística, dota del mayor contenido a todos los planos, planifica las escenas con intuitiva maestría dramática e imparte una clase magistral en la administración del ritmo cinematográfico.

 La excelente puesta en escena elaborada por Vidor nos demuestra como se deben utilizar los fueras de campo, como se debe estructurar un filme, la utilidad de los movimientos de cámara, la función del plano general, medio y primer plano, nos señala la importancia de la iluminación y el sonido, el fin narrativo (no meramente estético) de la posición de los actores en la escena, la utilización del ritmo, de la perspectiva y la inserción, enriquecedora para la narración, de puntuales e inesperados recursos sonoros y visuales.

Pasión bajo la niebla es una lección de narrativa de aproximadamente 82 minutos, una obra de una profundidad y riqueza insospechadas que, para su comprensión profunda, debe ser revisada las veces que sean menester.

 

Puntuación: 5/5

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26/07/2010 19:54 cineyarte #. Críticas de cine Hay 1 comentario.


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