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Críticas de cine

Crítica número 53: The set up (Robert Wise, 1949)

Crítica número 53: The set up (Robert Wise, 1949)
Reflexión sobre el boxeo.
Robert Ryan, en la que es posiblemente su mejor interpretación, es en "The Set Up" un boxeador maduro, el cual tras múltiples derrotas aún insiste en intentar ganar combates... Su sufrida esposa está cansada de recoger a su marido del suelo después de recibir dolorosas derrotas que pueden acabar con su vida.

La hora de la retirada se acerca, pero el boxeo es para el protagonista una cuestión de honor, de redención personal, de orgullo... Sin embargo, para ella dicho deporte constituye un obstáculo que les impide lograr la anhelada vida tranquila que traerá la felicidad.

Él es un boxeador en baja forma, un perdedor... Aunque quizás no sea un perdedor... ¿Cuando se pierde y cuando se gana?


Robert Wise realiza en "The Set Up" una obra maestra: utilización de la cámara (perfecta situación estática y movimentos de la misma que muestran objetos con relevancia narrativa), planificación de las escenas (situación y movimientos de los actores, detalles escenográficos, coreografía de los combates), perfección en la progresión narrativa (una escena se encadena con la siguiente de manera excelente y, aunque la acción se desarrolla en un pocos escenarios, logra construir un microcosmos de luces, sombras y trágico-taciturnas calles), dirección de actores sublime (principales y secundarios)...

Sencilla y compleja a la vez, modesta económica pero no artística ni intelectualmente, lejos de veleidades y relativismos superficiales, "The set up" deja para la posteridad su durísimo pero bellísimo mensaje humanista (lleno de sensibilidad) sobre la supervivencia de perdedores entre sueños de felicidad.

 

Puntuación: 5/5

Crítica número 52: El diablo es una mujer (Josef von Sternberg, 1935)

Crítica número 52: El diablo es una mujer (Josef von Sternberg, 1935)
Entre sueños de muerte y renacimiento divisé España.
En una España imaginaria, estilizada (cualidad necesaria en toda obra artística trabajada intelectualmente), en la que se mezclan sueño, pompa vienesa, carnaval veneciano y farsa, Josef von Sternberg narra una historia de perdición amorosa, de degradación y locura.

Desde su inicio, en unas calles abarrotadas por el inicio del carnaval que acentuará el carácter de farsa y de irrealidad de lo que sucederá durante el metraje, Sternberg se muestra pletórico, eléctrico, original, mágico en sus soluciones narrativas. La utilización de la banda sonora es muy inteligente (tonos trágicos para la inicial aparición de la guardia civil, temas españoles que acentuan el fatalismo festivo de la historia), la fotografía da relieve onírico al escenario y los actores realizan su labor con extraña perfección.

La labor artística de Sternberg alcanza aquí uno de sus puntos culminantes, incluyendo matices, elementos desconcertantes, acertando en la interacción entre escenario-acción, modulando el tono de su obra desde lo cómico-bufonesco a lo trágico, regalándonos un final de perfección inexplicable... Una auténtica obra maestra que hereda las virtudes del cine mudo en cuanto a su expresividad (gesticulación de los actores, decorado, climatología, humo...) y muestra a Dietrich en toda su grandeza artística.

 

Puntuación: 5/5 

Crítica número 51: Antes que el diablo sepa que has muerto (Sidney Lumet,2007)

Crítica número 51: Antes que el diablo sepa que has muerto (Sidney Lumet,2007)
Pese a las alabanzas de la crítica, Antes que el diablo sepa que has muerto es realmente floja.
Un atraco y sus consecuencias es filmado por el mediano realizador Sidney Lumet utilizando una estructura episódica más artificiosa que útil, una fotografía fría nada destacable, un guión pobre con algunos diálogos rídículos y escenas especialmente poco logradas, una banda sonora alarmantemente plana y unos actores que en algunos casos sobreactúan y en otros casos realizan actuaciones inexpresivas.

Realmente creo que en Antes que el diablo sepa que has muerto se narra una historia muy simple narrada de la peor manera posible, de manera endeble, sorprendentemente torpe.

 

Puntuación: 1/5

Crítica número 50: Cleopatra ( Cecil B.DeMille, 1934)

Crítica número 50: Cleopatra ( Cecil B.DeMille, 1934)
Embriagadora visión de Egipto
Cecil B.DeMille narra en esta obra la historia de Cleopatra y sus diversas conexiones (sentimentales, de poder) con Roma con un sentido del ritmo y de lo visual efervescente. En este filme nada es rutinario, todo rezuma pasión, belleza, exotismo... A DeMille no le interesa demasiado la veracidad de los sucesos históricos sino que los adapta para realizar una obra artística que refleja su sensual concepto de la narración cinematográfica.

Claudette Colbert realiza una interpretación excelente, evolucionado desde la inicial poca experiencia a la amargura. Adicionalmente cabe resaltar en especial las escenas del asesinato de Julio Cesar, la de la seducción de la protagonista a Marco Antonio y la de la frenética guerra entre Egipto y Roma.

Obra atrayente, sintética, exuberante, con buenas interpretaciones, no obstante adolece de cierta falta de profundidad (atribuíble al guión; principalmente en lo que a la descripción de algunos personajes y situaciones se refiere) en determinados instantes que le impiden alcanzar la categoría de obra maestra.
Aún no siéndolo, y a la espera de profundizar más en su metraje, Cleopatra de Cecil B.De Mille resulta sin duda una sublime obra cinematográfica especialmente disfrutable para los amantes del cine artístico y apasionado.

 

Puntuación: 4,5/5

Crítica número 49: La rosa negra (Henry Hathaway, 1950)

Crítica número 49: La rosa negra (Henry Hathaway, 1950)
Desconcertante recorrido histórico
La rosa negra desconcierta debido a la multitud de temas que trata (honor familiar, dudas existenciales del protagonista provocadas por su falta de arraigo a una familia o lugar, legitimidad de las conquistas, confrontación entre el idealismo y el realismo, avances de la ciencia...) y a la disparidad de parajes en los que se desarrolla (Inglaterra, Mongolia, China).

Mezcla extraña e interesante de exotismo e historia medieval, de evasión aventurera y reflexión intelectual, La rosa negra se beneficia del oficio de sus notables intérpretes principales (Power, Welles, Hawkins, Rennie y Currie) y de una magnífica labor fotográfica de Jack Cardiff. Sin embargo adolece de ciertas indefiniciones en su guión que impiden que Hathaway obtenga una obra totalmente redonda.

Cabe, no obstante, resaltar su singularidad y el magnífico divertimento que conlleva su visionado.

 

Puntuación: 3,5/5

Crítica número 48: Tierra de faraones (Howard Hawks, 1955)

Crítica número 48: Tierra de faraones (Howard Hawks, 1955)
No entraré en los tópicos: Tierra de faraones es excelente
No entraré en los tópicos explicando que Tierra de faraones es una obra que se adscribe a un género de una época pasada y que no se encuentra entre lo mejor de la obra de Howard Hawks. Además tampoco voy a desdeñar a esta superproducción por el mero hecho de serlo sin apreciar su calidad como obra artística.

Tierra de faraones es una excelente película que narra varias historias de suprema codicia (contrucción de una tumba inexpugnable para guardar los tesoros que el emperador ha ganado en vida, pasión por el oro de la segunda mujer del emperador). Paralelamente nos enseña las consecuencias de la misma; traiciones, muerte, venganza...

Así pues, pese a ser una superproducción (cualidad que algunos no parecen perdonar a determinadas obras) mantiene incólume su aspecto intimista, dramático. Tierra de faraones no es una obra postiza que se basa en principios de espectáculo mimético porque posee una excelente, fascinante ambientación, notable guión, buenas actuaciones, soberbia fotografía y una banda sonora llena de matices (notas disonantes en los instrumentos de viento para apuntar la opulencia y crueldad de Egipto y su emperador, refinadísima utilización de los instrumentos en las escenas intimistas). Adicionalmente el trabajo de Hawks es sublime, alternando espectáculo y emociones sabiamente, reflexión y fascinación visual a partes iguales.

Creo que es uno de los mejores trabajos de Hawks y del género en el que se incardina.
Puntuación: 4,5/5

Crítica número 47: El jardinero fiel (Fernando Meirelles, 2005)

Crítica número 47: El jardinero fiel (Fernando Meirelles, 2005)
Bodrio indefinido.
En el cine actual surgen una serie de filmes cuyo mayor atractivo parece ser un pretendido mensaje crítico y una especie de indefinición en sus formas que le otorgue el grado de obra seria.

En realidad subyace una ausencia total de verdadero estilo narrativo y de implicación emocional en sus directores. El cine (y el arte en general) contemporaneo es mayoritariamente torpe, poco entretenido, superficial en su planificación y reniega de su condición de arte para erigirse en una especie de herramienta de gris crítica demagógica intelectualmente , aburrida y manida (este caso por ejemplo) o de entretenimiento dirigido a consumidores convencidos (filmes espectaculares de moda).
El cine tiene que recuperar el secreto de la falsa ingenuidad (mucho más compleja que la actual simpleza de pretendidas críticas) y tiene que volver a realizarse para poseer diferentes niveles de lectura que impliquen a espectadores de todos los niveles intelectuales/emocionales.
Puntuación: 1/5

Crítica número 46: El gran combate (John Ford, 1964)

Crítica número 46: El gran combate (John Ford, 1964)
Último aterdecer de Ford en el oeste.
El gran combate narra la historia de un grupo de indios que son confinados en una reserva desértica. Debido a las insostenibles condiciones en las que viven deciden iniciar una larga marcha a su verde tierra natal. El ejército recibirá la orden de apresarlos y devolverlos a su reserva.

Canto final de John Ford en un género en el que desplegó su inconfundible personalidad hablando de la familia, de la historia de su país, del amor, del retorno al hogar, de la dureza y belleza de los elementos naturales, de la aventura de la vida. De todo ello habla por última vez el viejo maestro. Aunque esta vez no hay lugar para el optimismo (el cual fue suprimido en el amargo final de El hombre que mató a Liberty Valance, 1962) ni para determinadas concesiones dramáticas.

El humor casi ha desaparecido y el amor se erige en un tema secundario (aunque importante) en favor de la bellísima pero cruda descripción de la triste marcha de los indios cheyennes y de las obsesiones de los blancos que les persiguen (límite del sometimiento a la disciplina, codicia, manipulación de la prensa en diferentes direcciones). La fotografía resalta el color rojizo del candente desierto y el blanco de la fría nieve, los actores realizan un trabajo sublime y el guión se muestra detallista y con un adecuado tono crepuscular.

A pesar de ser excelente, Ford no realiza aquí su mejor obra. Ha perdido la inocencia y su ansia de describir el sufrimiento del pueblo indio le lleva a aplicar una ritmo lento, adormecido, crepuscular, carente de agilidad y de su característico e inconfundible tono optimista. En esta obra no se observa ningún suceso que se revista de épica, todo lo contrario; todo lo que sucede está acompañado de una dura pero bellísima decadencia.

 

Puntuación: 4,5/5

Crítica número 45: Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Steven Spielberg, 2008)

Crítica número 45: Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Steven Spielberg, 2008)
Guión sorprendentemente mediocre.
La trilogía original de Indiana Jones retomaba elementos de las aventuras clásicas para componer denfadados pero dignos ejercicios de entretenimiento. Sin embargo, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal es una película con un guión deleznable que contiene unos personajes absurdos que mantienen entre ellos unas relaciones intelectualmente precarias.

La absoluta catástrofe del guión, junto a la descarada pirotécnia digital que vulgariza hasta límites insospechados el aspecto visual del filme conforman una obra que parece autoparodiarse constantemente.
Carente de imaginación, preocupantemente plana, la nueva película de Indiana Jones puede compararse a cualquiera de las infantiles-idiotizantes mediocridades modernas.
Puntuación: 0.5/5

Crítica número 44: Los lunes al sol (F.León de Aranoa, 2002)

Crítica número 44: Los lunes al sol (F.León de Aranoa, 2002)
Estúpida y manida. La muerte del arte.
Estúpida realización, sin el menor síntoma de imaginación cinematográfica, que hace de determinadas convenciones sensibleras y planas su razón de ser. Explota hasta lo extenuante los tópicos más manidos intentando esconder la falta de capacidad de su realizador para elaborar una obra cinematográfica.

 

Puntuación: 1/5

Crítica número 43: El exorcista (W.Friedkin, 1973)

Crítica número 43: El exorcista (W.Friedkin, 1973)
Nula imaginación. Nula inteligencia. Puro efectismo.
El exorcista es una película que instaura, en su género, la relegación de la inteligencia, del matiz, de lo verdaderamente sugestivo en favor de los efectos especiales con el fin de sorprender al espectador.

Simplificación estúpida. Carente de inteligencia en su planteamiento intelectual y cinematográfico, deja entrever un sonrojante desprecio por el intelecto del espectador.

 

Puntuación: 1/5

Crítica número 42: El asesino poeta (Douglas Sirk, 1947)

Crítica número 42: El asesino poeta (Douglas Sirk, 1947)
Notable intriga
El asesino poeta es una obra de suspense, de intriga, que se va construyendo poco a poco y que de manera paulatina se va enriqueciendo con notas de humor, de surrealismo, incluso de estética expresionista en algunos momentos.
La narración es fabricada por Sirk de manera perfecta, ensamblando a la perfección todos los elementos que la conforman, siendo finalmente uno de los ejemplos de intriga más logrado hasta la fecha.
No voy a comentar ninguna situación argumental de éste filme. Creo que eso desvirtuaría el visionado que los futuros espectadores deben realizar.

Una obra perfectamente elaborada (con elementos originales como los títulos de crédito o la propia estructura y desarrollo del filme) y unos intérpretes excelentes yacen en lo más oscuro de la filmografía de Douglas Sirk esperando a ser descubiertos por los aficionados al cine de calidad. Sin duda, un acercamiento inteligente a la criminología.

 

Puntuación: 4,5/5

Crítica número 41: Sueño dorado (Rouben Mamoulian, 1939)

Crítica número 41: Sueño dorado (Rouben Mamoulian, 1939)
El mundo de los sentimientos contra la incomprensión de lo convencional.
Sueño dorado (The Golden Boy, 1939) narra el eterno enfrentamiento entre las necesidades del espíritu y la subsistencia. Entre lo crematístico, hueco, genérico y lo espiritual, lo sensible, lo humano.
Paralelamente es una feroz crítica a determinadas convenciones sociales que intentan uniformizar al individuo negándole su propia personalidad. La reafirmación de una personalidad libre, sensible, incompatible con el mundo de lo superficial.

Éste filme también es una crítica al sueño americano. También es una reflexión bellísima sobre el calor de las relaciones familiares y sobre el amor sincero.

La reflexión sobre lo excepcional (arte) y sobre lo convencional (carencia de escrúpulos, intereses dinerarios, incomprensión de lo sensible) es introducida por Mamoulian y V.Young mediante la excelsa música de Massenet. Esa música, extraída de la ópera Thaïs, describía allí, como en el filme que nos ocupoa, la lucha de Thaïs entre lo espiritual y la facilidad del disfrute instantaneo. Entre la codicia y la generosidad. Entre lo eterno y lo vulgar, lo caduco.

En otro orden de cosas, cabe resaltar la excelente fotografía, con un brillo casi dorado en determinadas escenas. William Holden realiza una labor magnífica, así como Barbara Stanwyck.
Sueño dorado cuenta con toda la sensibilidad artística de Mamoulian, el cual reafirmaba su refinada personalidad con ésta obra maestra actualmente ignorada.

Puntuación: 5/5

 

Crítica número 40: Drácula (Tod Browning, 1931)

Crítica número 40: Drácula (Tod Browning, 1931)
Entre la mediocridad se alzó, fugaz, lo sobresaliente.
Analizar Drácula de Tod Browning supone una tarea complicada. Se trata de un filme fallido, con un desarrollo muy irregular que va perdiendo interés a medida que pasan sus ascasos minutos de metraje...

Sí, es cierto. El fime como obra dramática se vuelve paulatinamente tedioso. El dibujo de la mayoría de personajes es endeble, la trama se construye esquemáticamente, funcionarialmente... ´

Sin embargo, tiene los primeros veinte minutos más grandiosos de la historia del cine de terror: un carromato se adentra en el escarpado paisaje de Transilvania (más allá de los bosques), Drácula y sus mujeres se levantan de sus tumbas de manera silenciosa, lenta, como corresponde a personajes centenarios... Bela Lugosi recibe al viajero en unas grandes escalinatas rodeadas por telas de araña, ratas y armadillos. Misterioso, el conde se muestra cortés hasta que su caza da comienzo en la maravillosa escena en la que da cuenta del joven, mandándo que sus mujeres se alejen...
En todo este fragmento inical Bela Lugosi se mueve con lentitud, elegancia, misterio y la dirección se muestra precisa y dota al filme de un estilo marcadamente expresionista, desprendiendo (como dice Carlos Aguilar) un flujo fantasmal no igualado.
Cuando la acción abandona tierras transilvanas para trasladarse a Londres, la obra decae precipitándose en el pozo de la mediocridad más absoluta...
No obstante, el fugaz recuerdo de su parte inicial hace que su atracción permanezca intacta.

 

Puntuación: 3/5

Crítica número 39: Amanecer (F.W.Murnau, 1927)

Crítica número 39: Amanecer (F.W.Murnau, 1927)

Amanece en los jardines intemporales del arte

Ya en las postrimerías del cine mudo, Murnau, un recién llegado mago europeo, revolucionó y culminó la evolución del arte cinematográfico. Después vendría la etapa sonora. Una nueva etapa que añadía la palabra hablada a las imágenes.
La intensidad y grado de elaboración visual del cine fue decreciento paulatinamente. Murnau había logrado entrar en los jardines sagrados de la eternidad artística con esta obra que habla de la vida.
La vida, el amor, y las tentaciones humanas en una canción lírica de aproximadamente 90 minutos. La fulgurante luna siendo testigo de una satánica seducción, la tentación personificada en mujer, el drama en el lago, la boda redentora, el juego en la ciudad, el retorno a la paz de la hogareña naturaleza, la tormenta del lago... El lenguaje cinematográfico dominado a la perfección; un sentido plástico refinadísimo, desbordante en sus capacidades expresivas hace volar nuestra mente ante una fantasía humana acompañada por la excelente partitura original de Hugo Riesenfeld.
El cine, poco después, empezó a hablar, a pronuncias palabras... Pero pocas veces tuvo algo tan grande, bello y a la vez sencillo que decir como, sin necesidad de palabras, dijo Amanecer. Gracias Murnau. Creo que has realizado una obra eterna.

Puntuación 5/5

Crítica número 38: Nosferatu, vampiro de la noche (Werner Herzog, 1979)

Crítica número 38: Nosferatu, vampiro de la noche (Werner Herzog, 1979)
Filme que vampiriza con bastante mérito el pasado.
Nosferatu de Wener Herzog es un remake del original de Murnau. Habiendo pasado varias décadas se constata que las mejores virtudes son ideas que se extraen, cual vampiro, del pasado, siendo sin embargo los defectos de nueva factura: la música de Wagner y la final de Gounod empequeñecen a la nueva fanfarria inexpresiva compuesta para la ocasión, la caracterización del Conde Drácula proviene directamente del original silente, las escenas en las que se juega con las sombras son excelentes, también extraídas del original, y sin embargo las novedades narrativas (el nuevo estilo narrativo) consistentes básicamente en el frío estilo intelectual y determinados usos de la imagen meramente esteticistas, constituyen sus peores defectos.
Es necesario reconocer el mérito de resucitar a un mítico personaje logrando un filme notable. Ha habido un acertado análisis de la obra de Murnau, plasmando bien las ideas de irredención romántica, de sexualidad y de horror sugerido. Además se han escogido convenientemente partituras sublimes (El oro del Rin, Fausto) para engrandecer el relato.
No obstante, reconociendo esto, creo que Herzog añade de su propia cosecha las peores características de esta obra.
Irónicamente Herzog acierta cuando vampiriza (bastantes veces), pero cuando no asume su rol de vampiro falla, siendo de poco interés su personalidad.
Es un filme que tiene la suficiente calidad  como para afirmar que la resurrección fue un éxito.

Puntuación: 3,5/5

Crítica número 37: La momia (Karl Freund, 1932)

Crítica número 37: La momia (Karl Freund, 1932)
Boris Karloff, la eterna imagen de la momia.
La momia es una película de construcción sencilla, con ciertos recursos visuales aportados por su realizador (elipsis, escena en el estanque, mirada de la momia) que enriquecen la base sobre la que se sustenta; un esquemático, incluso mediocre guión.

No obstante, el éxito artístico de Karl Freund es parcial. A pesar de las virtudes visuales anteriormente expuestas, no logra salvar a su obra de la aparición de momentos con poca tensión, tediosos, demasiado carentes de fuerza.

Esa falta de pericia en la construcción dramática por parte de su director es disimulada por un grandioso artista que empapa la pantalla, aturde al espectador con su mirada firme, de infinidad de matices siniestros y románticos: Boris Karloff.

El gran maquillaje, algunos aciertos visuales de su realizador  y la increíble actuación de Karloff rescatan de la absoluta medianía a la que estaba abocada esta obra de la Universal.
Puntuación: 3,5/5

Crítica número 36: El tiempo en sus manos (George Pal, 1960)

Crítica número 36: El tiempo en sus manos (George Pal, 1960)
El tiempo en nuestras manos
El tiempo en sus manos es un filme notable; es correctísimo en lo narrativo (buen ritmo, duración indonea, imaginería visual excelente), su reparto es acertado, y destila aquel aroma elegante de la ciencia ficción de antaño (como pasa en las novelas de Julio Verne).

El traslado de la novela al medio cinematográfico es, pues, satisfactoria. No obstante, al pecar de cierto esquematismo y poca imaginación en su realización no alcanza el grado de sobresaliente que hubiera alcanzado de haberla realizado Jacques Tourneur o Edgar G. Ulmer, entre otros singulares cineastas, los cuales le hubieran dotado de mayor sugestividad y riqueza.

La recomiendo vívamente en una época en la que el género se ha sumido en una superficialidad galopante.

 

Puntuación:  2,5/5

Crítica número 35: Arizona (George Marshall, 1939)

Crítica número 35: Arizona (George Marshall, 1939)
En Arizona soñé con la libertad cinematográfica
Arizona narra lo que inicialmente parece una simple y tópica historia: hay en el oeste un pueblo conflictivo con un rufián como cabecilla que comete todo tipo de fechorías que serán combatidas por un forastero: Destry (James Stewart), el cual representará la ley y el orden.

Pero a medida que avanza el metraje observamos que no todo es tan tópico. Al contrario. Surgen una serie de matices que enriquecen el conjunto: entre otros la conducta civilizada de Destry, ciertos componentes sentimentales en el argumento relativos al borrachín que le acompaña, y el magnífico personaje encarnado por Marlene Dietrich, una cabaretera (con una mirada que encierra fatalidad, osadía y vicio) a la cual Destry cambiará la vida, la dignificará ( física y moralmente).
Todo ello es narrado de un modo amable, desenfadado, incluso cómico en algunos pasajes (como también lo hacía otro western coetaneo de similar temática: Dodge City ciudad sin ley, Michael Curtiz, 1939). Esa trivialidad en el tono no impide que la película posea dos momentos de una intensidad dramática magnífica y, además, es coherente con la conducta amigable del protagonista.
George Marshall realiza un trabajo excelente, controlando muy bien el ritmo que las situaciones requieren y empleándose a fondo en determinadas escenas clave. Por otra parte la fotografía es de bastante calidad dominando bien los contrastes entre luz y oscuridad e iluminando bien los rostros de los actores. El guión es magnífico, resultando a la postre memorable, perfectamente medido y planificado. Los diálogos son sublimes.
Arizona es un carismático clásico que parte de la modestia para acabar por convertirse en una lección de vida y de cine, filme compacto, profundo e intensamente clásico que muestra como crear personajes y sentimientos en el espectador sin recurrir a evidentes críticas a la sociedad o a viscerales demostraciones de drama o violencia. Obra maestra.

 

Puntuación: 4,5/5

Crítica número 34: Ordet (La palabra) (C. T Dreyer, 1955)

Crítica número 34: Ordet (La palabra) (C. T Dreyer, 1955)
El mensaje cinematográfico de Jesucristo mostrado por Dreyer
Ordet nos muestra la vida rural de una familia en la europa del norte. Esa familia vive en un pequeño pueblo, en una sociedad reducida. En esa pequeña sociedad muchos son los que hablan de religión, sobre Diós, sobre los hechos de la biblia...Pero POCOS CREEN.

Sólo algunos aman verdaderamente al prójimo. Sólo algunos obran como cristianos, precisamente los que no recurren a la retórica oficial. Algunos están tan ensimismados en esta retórica que incluso (discutiendo con sus vecinos, no amando a sus cónyuges, catalogando y denigrando al diferente o adoptando actitudes pretenciosas) son incapaces de cumplir sus fundamentos.
La fe no es pues algo mecánico predispuesto por textos, sino algo que se debe vivir y que debe reinar en todas nuestra acciones, algo que se debe poner en práctica en la realidad física, no recluída en la dimensión de las ideas.
Para subrayar esa diferencia entre lo predicado y lo realizado aparece Johannes, un personaje considerado loco por vivir totalmente sumido en la fe religiosa que el resto de la comunidad dice practicar.
Johannes, personificación de Cristo, traerá el mensaje originario de Diós y mostrará como la fe es algo absoluto, que se demuestra con hechos, no con palabras, en lo que se cree y se vive conforme a ello o en lo que no se cree y se teoriza para relegarlo al mundo de las ideas. No hay posiciones intermedias. El que vive conforme a Diós no deja de hacerlo porque no sea consciente de ello o porque otros le juzguen más o menos correcto: el hecho religioso desborda las denominaciones o descripciones, se encuentra en otra dimensión trascendente.
Ciertamente, ORDET, debe experimentarse ya que, del mismo modo que la fe descrita en ella, es necesario vivirla para entenderla siendo inútil cualquier ejercicio de descripción.
Para un agnóstico como yo Ordet es, además de una destilada muestra de adecuación de la técnica al servicio de lo narrado, una apasionante profundización cinematográfica en la creencia religiosa y, en última instancia, en la moral y en el significado vital, trascendente, del ser humano.

No obstante, creo que forma parte de ese grupo de obras que se basan demasiado en un pretendido mensaje o moraleja. Un filme debe, a mi juicio, presentar personajes, acciones, sucesos, debe ser autónomo, y en todo caso puede, dentro de su compejidad, plantear mensajes morales, críticas o reflexiones. Pero no debe ser ese su único fin.

 

Puntuación: 4/5