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Crítica número 37: La momia (Karl Freund, 1932)

Crítica número 37: La momia (Karl Freund, 1932)

Boris Karloff, la eterna imagen de la momia.
La momia es una película de construcción sencilla, con ciertos recursos visuales aportados por su realizador (elipsis, escena en el estanque, mirada de la momia) que enriquecen la base sobre la que se sustenta; un esquemático, incluso mediocre guión.

No obstante, el éxito artístico de Karl Freund es parcial. A pesar de las virtudes visuales anteriormente expuestas, no logra salvar a su obra de la aparición de momentos con poca tensión, tediosos, demasiado carentes de fuerza.

Esa falta de pericia en la construcción dramática por parte de su director es disimulada por un grandioso artista que empapa la pantalla, aturde al espectador con su mirada firme, de infinidad de matices siniestros y románticos: Boris Karloff.

El gran maquillaje, algunos aciertos visuales de su realizador  y la increíble actuación de Karloff rescatan de la absoluta medianía a la que estaba abocada esta obra de la Universal.
Puntuación: 3,5/5

Crítica número 36: El tiempo en sus manos (George Pal, 1960)

Crítica número 36: El tiempo en sus manos (George Pal, 1960)

El tiempo en nuestras manos
El tiempo en sus manos es un filme notable; es correctísimo en lo narrativo (buen ritmo, duración indonea, imaginería visual excelente), su reparto es acertado, y destila aquel aroma elegante de la ciencia ficción de antaño (como pasa en las novelas de Julio Verne).

El traslado de la novela al medio cinematográfico es, pues, satisfactoria. No obstante, al pecar de cierto esquematismo y poca imaginación en su realización no alcanza el grado de sobresaliente que hubiera alcanzado de haberla realizado Jacques Tourneur o Edgar G. Ulmer, entre otros singulares cineastas, los cuales le hubieran dotado de mayor sugestividad y riqueza.

La recomiendo vívamente en una época en la que el género se ha sumido en una superficialidad galopante.

 

Puntuación:  2,5/5

Crítica número 35: Arizona (George Marshall, 1939)

Crítica número 35: Arizona (George Marshall, 1939)

En Arizona soñé con la libertad cinematográfica
Arizona narra lo que inicialmente parece una simple y tópica historia: hay en el oeste un pueblo conflictivo con un rufián como cabecilla que comete todo tipo de fechorías que serán combatidas por un forastero: Destry (James Stewart), el cual representará la ley y el orden.

Pero a medida que avanza el metraje observamos que no todo es tan tópico. Al contrario. Surgen una serie de matices que enriquecen el conjunto: entre otros la conducta civilizada de Destry, ciertos componentes sentimentales en el argumento relativos al borrachín que le acompaña, y el magnífico personaje encarnado por Marlene Dietrich, una cabaretera (con una mirada que encierra fatalidad, osadía y vicio) a la cual Destry cambiará la vida, la dignificará ( física y moralmente).
Todo ello es narrado de un modo amable, desenfadado, incluso cómico en algunos pasajes (como también lo hacía otro western coetaneo de similar temática: Dodge City ciudad sin ley, Michael Curtiz, 1939). Esa trivialidad en el tono no impide que la película posea dos momentos de una intensidad dramática magnífica y, además, es coherente con la conducta amigable del protagonista.
George Marshall realiza un trabajo excelente, controlando muy bien el ritmo que las situaciones requieren y empleándose a fondo en determinadas escenas clave. Por otra parte la fotografía es de bastante calidad dominando bien los contrastes entre luz y oscuridad e iluminando bien los rostros de los actores. El guión es magnífico, resultando a la postre memorable, perfectamente medido y planificado. Los diálogos son sublimes.
Arizona es un carismático clásico que parte de la modestia para acabar por convertirse en una lección de vida y de cine, filme compacto, profundo e intensamente clásico que muestra como crear personajes y sentimientos en el espectador sin recurrir a evidentes críticas a la sociedad o a viscerales demostraciones de drama o violencia. Obra maestra.

 

Puntuación: 4,5/5

Crítica número 34: Ordet (La palabra) (C. T Dreyer, 1955)

Crítica número 34: Ordet (La palabra) (C. T Dreyer, 1955)

El mensaje cinematográfico de Jesucristo mostrado por Dreyer
Ordet nos muestra la vida rural de una familia en la europa del norte. Esa familia vive en un pequeño pueblo, en una sociedad reducida. En esa pequeña sociedad muchos son los que hablan de religión, sobre Diós, sobre los hechos de la biblia...Pero POCOS CREEN.

Sólo algunos aman verdaderamente al prójimo. Sólo algunos obran como cristianos, precisamente los que no recurren a la retórica oficial. Algunos están tan ensimismados en esta retórica que incluso (discutiendo con sus vecinos, no amando a sus cónyuges, catalogando y denigrando al diferente o adoptando actitudes pretenciosas) son incapaces de cumplir sus fundamentos.
La fe no es pues algo mecánico predispuesto por textos, sino algo que se debe vivir y que debe reinar en todas nuestra acciones, algo que se debe poner en práctica en la realidad física, no recluída en la dimensión de las ideas.
Para subrayar esa diferencia entre lo predicado y lo realizado aparece Johannes, un personaje considerado loco por vivir totalmente sumido en la fe religiosa que el resto de la comunidad dice practicar.
Johannes, personificación de Cristo, traerá el mensaje originario de Diós y mostrará como la fe es algo absoluto, que se demuestra con hechos, no con palabras, en lo que se cree y se vive conforme a ello o en lo que no se cree y se teoriza para relegarlo al mundo de las ideas. No hay posiciones intermedias. El que vive conforme a Diós no deja de hacerlo porque no sea consciente de ello o porque otros le juzguen más o menos correcto: el hecho religioso desborda las denominaciones o descripciones, se encuentra en otra dimensión trascendente.
Ciertamente, ORDET, debe experimentarse ya que, del mismo modo que la fe descrita en ella, es necesario vivirla para entenderla siendo inútil cualquier ejercicio de descripción.
Para un agnóstico como yo Ordet es, además de una destilada muestra de adecuación de la técnica al servicio de lo narrado, una apasionante profundización cinematográfica en la creencia religiosa y, en última instancia, en la moral y en el significado vital, trascendente, del ser humano.

No obstante, creo que forma parte de ese grupo de obras que se basan demasiado en un pretendido mensaje o moraleja. Un filme debe, a mi juicio, presentar personajes, acciones, sucesos, debe ser autónomo, y en todo caso puede, dentro de su compejidad, plantear mensajes morales, críticas o reflexiones. Pero no debe ser ese su único fin.

 

Puntuación: 4/5

Crítica número 33: Duelo al sol (King Vidor, 1946)

Crítica número 33: Duelo al sol (King Vidor, 1946)

Pasión
La pasión desenfrenada cobra forma pocas veces en el cine: en Duelo al Sol cada uno de los elementos que la componen está dotado de fuerza, de energía intensamente romántica y clásica. Este filme sólo podría ser ejecutado por King Vidor, artesano de los sentimientos, poeta romántico, artista inigualable.

La escena inicial ( la que describe los sucesos relativos al padre de Perla Chávez ) ya por sí misma tiene mayor sabiduría fílmica que numerosas películas más loadas. Pero la película continúa en un recital de maestría en el que se encuentran comprendidas historias de amor fatal pero también de amor platónico, de dignidad, de egoísmo, de amistad, de violencia, de historias perdidas en la eternidad del desierto...

Esta película es un gran cuadro, un lienzo pintado sabiamente que se desarrolla en movimiento resultando una de las mejores películas de la historia: Perla Chávez, Lewton y la banda sonora memorable de Dimitri Tiomkin quedarán grabados en el alma de todo aquel que se adentre en el rancho de Nueva España: Naturaleza, ser humano y arte se cruzan en este prodigio.

Puntación: 5/5

Crítica número 32: Arma de dos filos (Samuel Fuller, 1969)

Crítica número 32:  Arma de dos filos (Samuel Fuller, 1969)

Reivindicable y absurda maravilla. Aventura cinéfila
Arma de dos filos puede ser vista como una película inconexa, chapucera, sin interés argumental, cuyo único interés reside en la presencia de tiburones...

En realidad (pocos la han visto) se trata de un relato en clave de cine negro (corrupción, personajes con dudosas intenciones, codicia, policía, contrabando) situado en enclaves exóticos que narra la historia de un traficante de armas que llega a un pueblo y sospecha de un hombre y una mujer que utilizan un barco para hacer incursiones marítimas bajo la amenaza de los tiburones. ¿cual será el objeto de esas incursiones?¿que esconderán?...

La trama avanza de manera aparentemente desordenada (tal confusión la produce el personalísimo estilo de Fuller). Sólo aparentemente, ya que una vez finalizada Arma de dos filos queda como una historia de espíritu aventurero, madura, exuberante, elaborada mediante extraños encuadres, realizada con ritmo, repleta de detalles, de desarrollo y desenlace muy satisfactorios, creando un universo de violencia contenida, misterio.

He leído que éste filme precede a la posterior Tiburón. Nada más lejos de la realidad. Mientras Arma de dos filos se centra en una historia sugerida, sugestiva, extraña en la que los tiburones juegan un papel exótico y amenazador, Tiburón es una historia de suspense adolescente de pocos matices.

Arma de dos filos es una magnífica y extrañísima aventura en parajes bañados por la cegadora luz del sol que supondrá un descubrimiento para los amantes del cine apasionado de Fuller.

 

Puntuación: 4/5

Crítica número 31: Obsesión ( Douglas Sirk, 1954)

Crítica número 31: Obsesión ( Douglas Sirk, 1954)

Douglas sirk y el refinamiento europeo
(Se basa en la misma historia que el filme "Sublime obsesión", realizado en 1935 por el distinguido autor de melodramas  John M. Stahl.)
Un desaprensivo multimillonario se verá envuelto en una serie de sucesos que cambiarán su carácter y su manera de concebir la vida: un nuevo espíritu humanístico le tranformará de manera irrevocable...

Obra absolutamente refinada y depurada de Sirk: una historia melodramática que podría parecer inicialmente tópica se transforma milagrosamente en una muestra de arte refinado, elegante, de dominio narrativo, de sabiduría en la utilización del color, del vestuario, del encuadre y de elección de escenarios...

Algunos alegarán que se trata de una película demasiado blanda y poco creíble: aquellos que no sepan captar el maravilloso mensaje humanista elegantemente expuesto son los mismos que en su día tacharon a las delicadas óperas de Massenet ( Thaïs, Werther, Manon, Esclarmonde...) de simple entretenimiento de acomodados, ignorando las excepcionales cualidades artísticas que residían en ellas...

Puntuación: 5/5

Crítica número 30: Un lugar en el sol (George Stevens, 1951)

Crítica número 30: Un lugar en el sol (George Stevens, 1951)

Sueños y dramas americanos.
Un joven americano sale de su hogar para prosperar ya que proviene de una familia muy humilde que se dedica a ayudar al prójimo sin ánimo de lucro. Está dispuesto a todo: su tío le da un trabajo en la cadena de montaje de su fábrica y allí mantiene relaciones con una simpática chica sin aspiraciones.
Él teme la pobreza, el acomodamiento, la fealdad, el sufrimiento que ha visto desde su infancia... Poco a poco va ganándose la confianza de su tío, el cual piensa en ascenderle. Conoce a una chica que representa todo lo contrario que la anterior: bellísima y acomodada, Ángela y él se profesan un sincero amor.
El personaje de Montgomery Clift en Un lugar en el sol es magistral: ángel o demonio, ser inocente o calculador, personaje que sale de las alcantarillas de la sociedad y es víctima del destino por querer acceder a una vida mejor o mequetrefe sin personalidad que engaña en sus desmedidas ambiciones... La riqueza del personaje es maravillosa.
Elizabeth Taylor es con 17 años una ninfa bellísima con un rostro angelical y fotogénico que además realiza una actuación magistral. La banda sonora de Franz Waxman ensalza la pasión que el protagonista siente por Liz Taylor con una melodía de obsesivo romanticismo. La fotografía es sobresaliente.
El director, mediante una utilización pausada del tempo, nos muestra una naturalista narración llena de detalles, bellísima, precisa, siendo un acierto la duda que crea en torno a los sucesos finales y el dibujo nada maniqueo de los personajes principales. Poco a poco, escena a escena se dibuja un universo de humanismo mágico estilizadamente americano.

 

Puntuación: 5/5

Crítica número 29: Las zapatillas rojas (Michael Powell y E.Pressburguer, 1948)

Crítica número 29: Las zapatillas rojas (Michael Powell y E.Pressburguer, 1948)

El éxtasis de la creación artística
Un estudiante acude a una representación de ballet y observa como su obra ha sido plagiada, al mismo tiempo una primeriza bailarina intenta lograr que un magnate del ballet le preste atención. Tanto uno como otro lograrán lo que deseaban pero, al igual que en la historia de las zapatillas rojas,todo triunfo conlleva sacrificios...

Michael Powell y Emeric Pressburger nos muestran en su obra definitiva el éxtasis del arte, el momento de la creación artística como momento mágico e igualmente misterioso, como momento fugaz de nacimiento y muerte, de liberación espiritual. Nos muestran momentos de catarsis artística, momentos de máximo disfrute sensorial del arte en el que se se funden todas las artes

También nos presentan una reflexión sobre la ficción y, como haría también Lola Montes de Ophuls, su relación o confusión con lo real. El poder de abstracción del ser humano que puede llegar a crear bellísimas obras o puede llegar a resultar autodestructivo.

Obra maestra de fotografía pictórica y arrebatado cromatismo, ritmo irregular, ambiente onírico e intensa música.

 

Puntuación: 5/5

Crítica número 28: Lawrence de Arabia (David Lean, 1962)

Crítica número 28: Lawrence de Arabia  (David Lean, 1962)

Lawrence de Arabia
Lawrence de Arabia es una película colosal que da una lección a aquellos que identifican cine de gran presupuesto con baja calidad o superficialidad.

El cine de la actualidad es insufrible, pueril, superficial, chorra, prefabricado, de bajo calado intelectual y emocional... Incluídas las películas europeas de bajo presupuesto y el denominado cine independiente o cine que está fuera de círculos comerciales: no sé que es peor, si el cine desastroso en todos los sentidos antes descrito o el mismo cine pero con pretensiones.

El cine es fantasía más o menos verosímil ( hoy se empeñan algunos en creer que hacer buen cine es mostrar la realidad en su manera más cruda y descarnada: eso no es cine, el cine es ficción, para ver la realidad no es necesario ir al cine: esta corriente es fruto de cineastas limitados que no son capaces de aportar un enfoque original a sus historias ni de dotarlas de eficacia universal ) y dentro de esta fantasía que es el cine se encuentral Lawrence cabalgando por las dunas de Arabia, jefes de tribus autóctonas en una guerra fraticida, conspiraciones políticas, hombres íntegros, violencia desenfrenada y sobre todo el romanticismo intangible del desierto, la belleza más paradójica jamás filmada.

La escena de la cerilla fusionándose con el esplendor del sol, la loca matanza indiscriminada de prisioneros, el interrogatorio del reprimido oficial turco, la luz somnolienta del sol, los camellos transitando por la lejanía o la toma de Akabah ( escena increíblemente bien planificada, es una muestra de simplicidad y elegancia ) son muestras de la maestría de David Lean, excepcional realizador que llegaría pletórico a su retirada provisional con la Hija de Ryan de 1970, en parte forzada por algunos mequetrefes insoportables que no le concedían el derecho a crear nada después de Breve encuentro.

 

Puntuación: 5/5

Crítica número 27: ¿Pero, quién mató a Harry? (Alfred Hitchcock, 1956)

Crítica número 27:  ¿Pero, quién  mató a Harry? (Alfred Hitchcock, 1956)

Toda teoría provoca (en distinto grado) beneficios y perjuicios: la teoría de los autores también.
Narra una disparatada jornada en la que una serie de personas, por distintos motivos, reaccionan de maneras sorprendentes ante la aparición de un muerto en el bosque.

Recomiendo a algunos lectores de El cine según Hitchcock de F.Truffaut que juzguen la obra del autor sin estar condicionados por las teorías que en él se vierten. Es necesario que recuperen su capacidad crítica. No todo está justficado. Pero...¿Quién mató a Harry? es una obra extraña y digna de estudio dentro de la filmografía de su autor, pero se beneficia de la fama y mitilogía formada en torno al mismo.

 

Puntuación 2,5/5

Crítica número 26: Domador de sirenas (Irving Pichel, 1948)

Crítica número 26: Domador de sirenas (Irving Pichel, 1948)

Un hombre, que está a punto de cumplir los cincuenta años, va con su mujer de vacaciones al caribe. Escucha una canción que parece provenir de una isla lejana. Se acerca con su barca y descubre que se trata de una bellísima sirena. Entre ellos surge una exótica historia de amor, que probablemente les traerá algún problema...

Filme bastante modesto, Domador de sirenas plantea mediante su gracioso argumento una metáfora (superficial, claro está) de las ansias de libertad de los hombres, de sus fantasías sexuales y de la crisis existencial provocada por la edad.
Mediante su tono cómico, algunas veces realmente chistoso por su falsa apariencia de ingenuidad, plantea una trama imaginativa que deja al espectador algunas imágenes para el recuerdo (las escenas marítimas en las que la sirena nada, las graciosas escenas del personaje al que le impiden fumar y arde en deseos de hacerlo).

Ciertamente, Irving Pichel no demuestra demasiada pericia en la composición de los encuadres, en la dirección de actores o en la utilización de los diferentes recursos cinematográficos, pero sí cabe reconocerle que realiza un correcto trabajo ( a excepción de ciertos cortes bruscos entre una escena y otra) y dota a la película de un tono ligero, gracioso y directo. Además él, junto al guionista y productor, saben dotar de más contenido a la obra de lo que parece a priori planteando críticas jocosas a los médicos, a la policía o a la represión en el matrimonio.

Carismática, principalmente por su premisa argumental, Domador de sirenas es un entretenimiento de calidad. De bastante más calidad que otras comedias con más nombre.

 

Puntuación: 2/5

Crítica número 25: Qué verde era mia valle (John Ford, 1941)

Crítica número 25: Qué verde era mia valle (John Ford, 1941)

Qué verde era mi valle
De manera concisa espero expresar lo que pienso e insto a aquellos que no la hayan podido visionar a que lo hagan con urgencia:

La fotografía es prodigiosa, realmente fantástica, la banda sonora es excelente, el guión es óptimo... Pero hay algo intangible que la convierte en una de las mejores películas de la historia: en esta película encontraremos una nostálgica narración que ensalza los valores del esfuerzo, la familia, el amor y la ilusión.
El trazo realizado por John Ford es definitivamente mayestático y describe las esencias de la vida en esta joya del año 1941 que perdurará nostálgicamente en nuestras mentes ( de manera idéntica a lo que le ocurre al narrador en la película ).

Sólo hace falta una escena para ilustrar la valía de esta prodigiosa obra: la despedida de los hermanos que han expresado su intención de emigrar a América en busca de oprtunidades y su posterior partida por una callejón oscuro y húmedo dirigiéndose a la oscuridad de la que no saldrán jamás: pasarán de ser queridos en su pequeño y acogedor valle a ser olvidados, perdiéndose para siempre en la masificación de las metrópolis industrializadas: aquí se halla la mejor descripción del advenimiento de la sociedad moderna jamás filmada.
Puntuación: 5/5

Crítica número 24: La extraña mujer (Edgar G. Ulmer, 1946)

Crítica número 24: La extraña mujer (Edgar G. Ulmer, 1946)

Edgar G. Ulmer: Creador.
La extraña mujer parte de un genérico argumento: una mujer pobre, pero bella, utiliza sus encantos para conseguir escalar posiciones en la sociedad...

No obstante aquí, en el planteamiento inicial, acaba lo genérico. El desarrollo de La extraña mujer es arriesgado, poético, de concepción romántica, aturdidor y finalmente fascinante.
Un actor que sube la escalera, un predicador, un estanque, una cabaña en medio de la tormenta, una mujer ensangrentada entre las hierbas...

Admito la crítica de que los filmes de Ulmer pueden ser irregulares. Es más, los filmes de Ulmer son irregulares de base. Tal irregularidad forma parte del crispado y apasionado concepto de creación de su autor. Ese es el precio de la creación, de la verdadera narración cinematográfica. El director no debe mostrar una historia escrita por un guionista, debe hacerla suya y utilizar el medio cinematográfico para crear atmósferas e impresiones, elementos subjetivos que se escapan del texto y sólo pueden ser transmitidos mediante el uso de la imagen.

Edgar G. Ulmer es un autor similar a Tourneur pero aún más personal (véase Satanás y Detour del mismo autor). No importa el presupuesto de una producción. La capacidad artística no tiene por qué medirse en términos económicos. Lo que importa es el resultado, y La extraña mujer es un espléndido y apasionante resultado.

Puntuación: 5/5

Crítica número 23: Los amantes de la noche (Nicholas Ray,1949)

Crítica número 23: Los amantes de la noche (Nicholas Ray,1949)

Notable filme (pequeña crítica a las exposiciones ideológicas y a aquellos que juzgan cuales son válidas y cuales no)
Los amantes de la noche versa en torno a un preso que escapa de la prisión y que, para demostrar su teórica inocencia, comete más crímenes (¿?)... Se enamora de una chica que vive en una familia desestructurada, como él. Juntos, unidos frente al destino trágico que sin duda les espera, intentan ser felices.

Creo que ya es hora de que alguien intente romper convenciones absurdas: ¿Por que se critica a determinados autores americanos por su pretendido mensaje militarista, derechista o conservador...? ¿Acaso Nicholas Ray (autor que es objeto de mis pasiones cinematográficas, que no necesariamente ideológicas) en esta película y en otras no extiende su manto idelógico de manera clara y reiterativa afirmando constantemente que la culpa de la delincuencia es de la sociedad, tan malvada?¿Eso es un mensaje progresista o es un mensaje retórico y relativista?¿A alguien le gustaría sufrir los crímenes de estos seres "inocentes" no debidamente presentados a la sociedad?

Creo que si algunos catalogan a DeMille, incluso a Ford de conservadores, de fascistas incluso, es justo que reconozcan, en coherencia con sus principios de crítica ideológica, que Ray hace lo mismo. Los amantes de la noche es una exposición ideológica, panfleto descarado a favor de la comprensión de los delincuentes, con evidentes virtudes cinematográficas (convincente tensión, ritmo electrizante durante todo el desarrollo, buena ejecución técnica, magnífica interpretación de la protagonista).

Si observan ustedes otras críticas que he escrito con anterioridad, no soy partidario de las críticas ideológicas. Pero observo como algunos autores reciben críticas y otros no, cuando tienen un mensaje relativista de fondo como mínimo igual de discutible.

Filme romántico, con buen ritmo y buenas interpretaciones, Los amantes de la noche es una notable película que constituye la pieza maestra de su autor en cuanto a la exposición de su ideología, pero no en cuanto a su carrera cinematográfica. La cual tendría exponentes más ricos en filmes como Johnny Guitar, En un lugar solitario o La casa en la sombra, por poner algunos ejemplos.

Nota importante: Prefiero Sólo se vive una vez, del maestro Fritz Lang, realizada una década anterior con palnteamientos más convincentes e imágenes de muchísima más fuerza.
Puntuación: 4/5

Crítica número 22: La pasión de los fuertes (John Ford, 1946)

Crítica número 22: La pasión de los fuertes (John Ford, 1946)

Pieza delicada
Un hombre llega a un pueblo en el que un clan comete todo tipo de fechorías. Él intentará solucionarlas y conocerá a un extraño personaje que se dedica a la medicina... 
Creyendo que no es necesario explicar más el argumento de este filme puesto que es algo que pueden consultar en cualquier publicación, paso a mis observaciones:

Esta es a mi juicio la pieza más delicada de John Ford, en ella el director nos muestra con una sobriedad abrumadora drama ( bellísima, magistral muerte del hermano bajo la lluvia ), amor ( sutilidad en las escenas en las que Fonda se va enamorando en Clementine ) , odio ( algunas miradas de Mature, la mirada despiadada y abstraída de Brennan ) y la belleza más deslumbrante ( ya sea física: la descripción del paisaje, con una representación del polvo del desierto remarcable, o intelectual: el magistral pregón del poeta borracho confrontado con la zafiedad de los Clanton ).

Esa sobriedad, esa contención ( en la representación de las emociones ) que se observa a lo largo de la película dota a la misma de una delicadeza y perfección a mi juicio pocas veces igualada: Ford no recurre a espectaculares planos, efectismo y música épica en el duelo final, Ford no recurre a la simplificación en el proceso de conocimiento y atracción entre Earp y Clementine, Ford, en la ecena de la muerte del chico, no nos muestra las caras de los Earp ni ninguna voz, sólo la lluvia, antes de que muera Chihuahua sólo se nos muestra su dulce sonrisa...

La delicadeza con la que Ford trata cada tema abordado en el filme es digna de ser aplaudida. Pasión de los fuertes es ami juicio una obra maestra y un ejemplo de como una historia puede ser engrandecida por el talento de un director.

 

Puntuación: 5/5

Crítica número 21: Calle sin salida ( William Wyler, 1937)

Crítica número 21: Calle sin salida ( William Wyler, 1937)

El pasado y el presente de la miseria
Unos chicos juegan en una mísera calle de Nueva York. Son chicos callejeros, sólo conocen la pobreza y la supervivencia, son pequeños delincuentes en ciernes. A esa calle llega un señor de mediana edad que también fue un chico de esos, ha acabado siendo un asesino y viene a visitar a su madre...

El pasado y el presente de una serie de personajes se nos muestra en todo momento mediante paralelismos. Observamos a unos niños que se están envileciendo en las calles y al mismo tiempo vemos a un personaje que en el pasado fue como ellos. También observamos edificios lujosos al lado de otros absolutamente ruinosos.
Se trata de una verdadera calle sin salida en la que la juventud es desperdiciada y la pobreza no deja acceder a mejores posiciones sociales. La delincuencia es el modo más fácil de ganarse la vida. Poco a poco los valores se dejan de lado, la supervivencia manda y la vida de las familias se destruye. El reformatorio infantil es el primer paso en la degradación moral de los jóvenes, después vendrá la cárcel... El argumento de la película funciona como un juego de espejos que nos muestra una metáfora escénica sobre la juventud, la sociedad de clases, la educación y la reinserción.

Pese a que Humphrey Bogart no es el claramente el protagonista, realiza claramente la mejor interpretación de la obra. Una interpretación llena de matices y sugestiva, intensa. La fotografía es excelente.

Se trata de un filme aparentemente estático (al desarrollarse en un sólo escenario) pero realmente dinámico, con un desarrollo riquísimo, que evoluciona suave pero constantemente hasta alcanzar el punto culminante final. Varios personajes perfectamente dibujados desarrollan su vida cotidiana en escenas llenas de matices.
Filme naturalista, de perfecta factura, posee el secreto clásico de ser simple a la vez que complejo sin dejar de entretener, de ser serio, trascendente a la par que informal, poseyendo así varios niveles de lectura.
Puntuación: 5/5 

El maravilloso arte de la ópera: drama, emoción y sensibilidad artística.

El maravilloso arte de la ópera: drama, emoción y sensibilidad artística.

“Primer artículo sobre ópera”  

La ópera es un arte completísimo que nos permite disfrutar de un espectáculo escénico y musical de primer nivel. El valor dramático, romántico e incluso cómico, la creación de ambientes y matices que fueron capaces de dar a luz los grandes compositores se unen en algunos casos a la inspiración de grandiosos artistas con pleno dominio de su temperamento e  instrumento.

 

Sirva para bautizar mis artículos sobre ópera (hasta ahora sólo había publicado artículos y críticas sobre cine) ésta apasionante declaración subjetiva de mis preferencias, de mis intérpretes preferidos en sus roles. Naturalmente, igual que sucedía en las listas sobre cine, un ejercicio reduccionista como éste corre el peligro de simplificar. Me arriesgo entonces:  

 

 INTERPRETACIONES ESTELARES  

 

Alfredo Kraus

 

  • I Puritani de Bellini
  • La Favorita de Donizetti
  • La fille du regiment de Donizetti
  • Lucia di Lammermoor de Donizetti
  • Werther de Massenet
  • Manon de Massenet
  • Los pescadores de perlas de Bizet (la mejor interpretación en mi opinión del difícil rol de Nadir, aunque muchos reivindican a Gedda)
  • Fausto, Romeo y Julieta de Gounod
  • Los cuentos de Hoffman de Offenbach

  

María  Callas 

  • Tosca de Puccini
  • Madama Butterfly de Puccini
  • La Traviata de Verdi
  • La forza del destino de Verdi
  • Aida de Verdi
  • Lucia di Lammermoor de Donizetti

 

Piero Cappuccilli

 

  • Andrea Chenier de Giordano
  • Otello de Verdi
  • Simon Boccanegra de Verdi
  • Un ballo in maschera de Verdi
  • I pagliacci de Leoncavallo

 

Beverly Sills

 

  • Thaïs de Massenet

 

Giuseppe di Stefano

 

  • Andrea Chenier de Giordano
  • Tosca (evidentemente  con Callas) de Puccini
  • Madama Butterffly de Puccini (versión con Victoria de los ángeles)
  • Caballería Rusticana de Mascagni (versión sublime con Callas)
  • I pagliacci de Leoncavallo

 

Montserrat Caballé

 

  • Louise de Charpentier (deliciosa aria  Depuis le jour…)
  • Salomé de Strauss
  • Don Carlo de Verdi (preferentemente junto a un luminoso Jaime Aragall)
  • I puritani de Bellini

 

Jaime Aragall 

  • La boheme de Puccini
  • Tosca de Puccini
  • Don Carlo de Verdi

 

José Carreras

 

  • La forza del destino de Verdi
  • I lombardi (Jerusalem) de Verdi
  • Don Carlo de Verdi
  • Tosca de Puccini
  • Andrea Chenier de Giordano (magistral grabación en vivo junto a Cappuccilli y Eva Marton en la Scala di Milano)
  • Manon Lescaut de Puccini
  • Carmen de Bizet
  • Sanson y Dalila de C. Saînt Saens

  

Tito Schipa

 

  • Don pasquale (aunque interpretaba en general a la perfección las obras de Donizetti), Il barbiere di Siviglia de Rossini, L´ Amico Fritz de Mascagni, Cavallería Rusticana del mismo autor (en especial su entrada, terriblemente bellas frases iniciales).

 

Mario del Mónaco

 

  • Otello (gran interpretación y voz para el personaje) de Verdi
  • I pagliacci (anormal expresividad del tenor en este rol) de Leoncavallo
  • Aida de  Verdi (junto a Maria Callas)

 

Giacomo Lauri Volpi

 

  • I puritani de Leoncavallo
  • Caballería rusticana de Mascagni

 

Luciano Pavarotti

 

  • Rigoletto, La traviata, MacBeth, Luisa Miller, Aida, Un ballo in maschera e Il trovatore de Verdi.
  • La hija del regimiento, L´elisir d´amore y Lucia di Lammermoor de Donizetti.
  • Madama Buttefly y La óveme de Puccini
  • Guillermo Tell de Rossini

 

Joan Sutherland

 

  • Los cuentos de Hoffman de Offenbach
  • L´elisi d´amore y Lucia di Lammermoor de Donizetti
  • Otello de Verdi (buen rol de Desdemona)

 

Edita Gruberova

 

  • I puritani de Bellini (excepcional interpretación que tuve la fortuna de ver y escuchar en el Liceo de Barcelona después de su nueva apertura)
  • Ariadna auf Naxos (igual que el comentario anterior)
  • La hija del regimiento de Donizetti

  

 Éstas son algunas. Con el tiempo ya iré ampliando (hay cientos de interpretaciones más, dignas de ser reseñadas) el listado. Además entraré a valorar en concreto algunas obras e interpretes en mis críticas sobre ópera…   

 

Critica número 20: Trapecio ( Carol Reed, 1956)

Critica número 20: Trapecio ( Carol Reed, 1956)

Trapecio de Carol Reed
En esta película se refleja la relación entre un veterano trapecista ( Burt Lancaster excepcional, aunque creo que ni él mismo entiende al personaje en la segunda parte de la película ) y un joven ( Tony Curtis, lamentablemente no puedo decir lo mismo que antes ya que, aunque se trata de un buen actor, sus actuaciones en general me parecen carentes de intensidad ) que pretenden lograr ejecutar un salto de endiablada dificultad. Pero una avispada mujer ( G. Lollobrigida ) se interpondrá entre ellos sembrando la discordia...
Pese a que en los primeros instantes llega a ser interesante ( la ambientación circense es un aliciente ), es en el desarrollo del triángulo amoroso entre los protagonistas donde naufraga claramente la película no logrando dejar suficientemente clara la evolución de los personajes en sus interacciones.
La fotografía me parece bastante discreta y el guión no logra instalarnos en ningún momento en ningún momento álgido ( aunque lo intenta ).
Trapecio es una película frustrante y carente de sentido en su parte final pese a algunos elementos iniciales de interés.

Puntuación: 3/5

Crítica número 19: El Dorado (Howard Hawks, 1967)

Crítica número 19: El Dorado (Howard Hawks, 1967)

El Dorado
El Dorado es un desenfadado western que ofrece varios de los mejores momentos del cine de Hawks.

John Wayne es un actor espléndido ( un actor a reivindicar definitivamente por los amantes del cine, acabando para siempre con la fama de actor mediocre que merece para muchos ) y en El Dorado da una nueva lección de utilización de la mirada, de presencia en la escena, de construcción creíble de un personaje digno pero rudo muy típico de las películas en las que participó. Robert Mitchum aporta su maravilloso talento para componer al borracho pero noble Sheriff. Jamess Caan y el resto de actores cumplen con creces su cometido.

En concreto hay dos escenas en la parte inicial del filme que son memorables: 1. Toda la escena que acaba con el suicidio del somnoliento muchacho que estaba vigilando en las rocas ( prodigio de sabiduría y economía narrativa ), y 2. La escena en la que Wayne se encuentra sentado en una mesa de un bar y hace acto de presentación el joven que será su aprendiz desde ese momento ( escena con una tensión, con un tempo narrativo inigualable ).
La aparente ligereza de la película puede desviar la atención del espectador: detrás de esta desenfadada película se encuentra el cine de Hawks resumido e mejorado.
Esta película, junto a otras, supusieron el colofón del género. Presentaban vaqueros, heroes del oeste con edades avanzadas y con un entorno que ya no les daba cabida ( eran heroes que no tenían compañía al margen de sus recuerdos y vivían de su fama, de su pasado ).

Suponían, en fin, una revisión matizadora y desmitificadora de la figura tradicional del vaquero como heroe romántico en el cine.
Puntuación: 4,5/5