21/07/2008
Crítica número 53: The set up (Robert Wise, 1949)

Reflexión sobre el boxeo.
Robert Ryan, en la que es posiblemente su mejor interpretación, es en "The Set Up" un boxeador maduro, el cual tras múltiples derrotas aún insiste en intentar ganar combates... Su sufrida esposa está cansada de recoger a su marido del suelo después de recibir dolorosas derrotas que pueden acabar con su vida.
La hora de la retirada se acerca, pero el boxeo es para el protagonista una cuestión de honor, de redención personal, de orgullo... Sin embargo, para ella dicho deporte constituye un obstáculo que les impide lograr la anhelada vida tranquila que traerá la felicidad.
Él es un boxeador en baja forma, un perdedor... Aunque quizás no sea un perdedor... ¿Cuando se pierde y cuando se gana?
Robert Wise realiza en "The Set Up" una obra maestra: utilización de la cámara (perfecta situación estática y movimentos de la misma que muestran objetos con relevancia narrativa), planificación de las escenas (situación y movimientos de los actores, detalles escenográficos, coreografía de los combates), perfección en la progresión narrativa (una escena se encadena con la siguiente de manera excelente y, aunque la acción se desarrolla en un pocos escenarios, logra construir un microcosmos de luces, sombras y trágico-taciturnas calles), dirección de actores sublime (principales y secundarios)...
Sencilla y compleja a la vez, modesta económica pero no artística ni intelectualmente, lejos de veleidades y relativismos superficiales, "The set up" deja para la posteridad su durísimo pero bellísimo mensaje humanista (lleno de sensibilidad) sobre la sepervivencia de perdedores entre sueños de felicidad.
La hora de la retirada se acerca, pero el boxeo es para el protagonista una cuestión de honor, de redención personal, de orgullo... Sin embargo, para ella dicho deporte constituye un obstáculo que les impide lograr la anhelada vida tranquila que traerá la felicidad.
Él es un boxeador en baja forma, un perdedor... Aunque quizás no sea un perdedor... ¿Cuando se pierde y cuando se gana?
Robert Wise realiza en "The Set Up" una obra maestra: utilización de la cámara (perfecta situación estática y movimentos de la misma que muestran objetos con relevancia narrativa), planificación de las escenas (situación y movimientos de los actores, detalles escenográficos, coreografía de los combates), perfección en la progresión narrativa (una escena se encadena con la siguiente de manera excelente y, aunque la acción se desarrolla en un pocos escenarios, logra construir un microcosmos de luces, sombras y trágico-taciturnas calles), dirección de actores sublime (principales y secundarios)...
Sencilla y compleja a la vez, modesta económica pero no artística ni intelectualmente, lejos de veleidades y relativismos superficiales, "The set up" deja para la posteridad su durísimo pero bellísimo mensaje humanista (lleno de sensibilidad) sobre la sepervivencia de perdedores entre sueños de felicidad.
08/07/2008
Crítica número 52: El diablo es una mujer (Josef von Sternberg, 1935)

Entre sueños de muerte y renacimiento divisé España.
En una España imaginaria, estilizada (cualidad necesaria en toda obra artística trabajada intelectualmente), en la que se mezclan sueño, pompa vienesa, carnaval veneciano y farsa, Josef von Sternberg narra una historia de perdición amorosa, de degradación y locura.
Desde su inicio, en unas calles abarrotadas por el inicio del carnaval que acentuará el carácter de farsa y de irrealidad de lo que sucederá durante el metraje, Sternberg se muestra pletórico, eléctrico, original, mágico en sus soluciones narrativas. La utilización de la banda sonora es muy inteligente (tonos trágicos para la inicial aparición de la guardia civil, temas españoles que acentuan el fatalismo festivo de la historia), la fotografía da relieve onírico al escenario y los actores realizan su labor con extraña perfección.
La labor artística de Sternberg alcanza aquí uno de sus puntos culminantes, incluyendo matices, elementos desconcertantes, acertando en la interacción entre escenario-acción, modulando el tono de su obra desde lo cómico-bufonesco a lo trágico, regalándonos un final de perfección inexplicable... Una auténtica obra maestra que hereda las virtudes del cine mudo en cuanto a su expresividad (gesticulación de los actores, decorado, climatología, humo...) y muestra a Dietrich en toda su grandeza artística.
Desde su inicio, en unas calles abarrotadas por el inicio del carnaval que acentuará el carácter de farsa y de irrealidad de lo que sucederá durante el metraje, Sternberg se muestra pletórico, eléctrico, original, mágico en sus soluciones narrativas. La utilización de la banda sonora es muy inteligente (tonos trágicos para la inicial aparición de la guardia civil, temas españoles que acentuan el fatalismo festivo de la historia), la fotografía da relieve onírico al escenario y los actores realizan su labor con extraña perfección.
La labor artística de Sternberg alcanza aquí uno de sus puntos culminantes, incluyendo matices, elementos desconcertantes, acertando en la interacción entre escenario-acción, modulando el tono de su obra desde lo cómico-bufonesco a lo trágico, regalándonos un final de perfección inexplicable... Una auténtica obra maestra que hereda las virtudes del cine mudo en cuanto a su expresividad (gesticulación de los actores, decorado, climatología, humo...) y muestra a Dietrich en toda su grandeza artística.
Puntuación: 5/5
26/06/2008
Crítica número 51: Antes que el diablo sepa que has muerto (Sidney Lumet,2007)

Pese a las alabanzas de la crítica, Antes que el diablo sepa que has muerto es realmente floja.
Un atraco y sus consecuencias es filmado por el mediano realizador Sidney Lumet utilizando una estructura episódica más artificiosa que útil, una fotografía fría nada destacable, un guión pobre con algunos diálogos rídículos y escenas especialmente poco logradas, una banda sonora alarmantemente plana y unos actores que en algunos casos sobreactúan y en otros casos realizan actuaciones inexpresivas.
Realmente creo que en Antes que el diablo sepa que has muerto se narra una historia muy simple narrada de la peor manera posible, de manera endeble, sorprendentemente torpe.
Realmente creo que en Antes que el diablo sepa que has muerto se narra una historia muy simple narrada de la peor manera posible, de manera endeble, sorprendentemente torpe.
Puntuación: 1/5
05/06/2008
UN PEQUEÑO CUENTO DE AMOR EN EL OESTE

Sam había llegado a la desesperación. Ella se había marchado para siempre. Le había abandonado por un presuntuoso y brabucón olgazán del norte.
Habitualmente, al atardecer, cuando el sol empezaba a extender su manto rojizo por el horizonte, conducía el ganado hacia las praderas más altas y puras, aquellas por las cuales corría aire limpio y las nubes pasaban acariciando su cara mientras estaba tumbado en la radiante hierba.
Un día, mientras el dulce sueño le alcanzaba, creyó ver que la sombras de las nubes proyectaban en el suelo un figura que le era familiar... Sí, sin duda era la fugura de su amada, aquel espigado sueño por el cual suspiraba a pesar de la traición.
Se levantó y echó a correr hacia la sombra y cuando creyó llegar a ella las nubes se disiparon y deshicieron el embrujado espejismo. Ella le había vuelto a dejar.
Recobró la calma e intentó olvidarla. Tenía que olvidarla, estaba sufriendo, retorciéndose de dolor ante la idea de su irremediable pérdida, pensando en aquellos días en los que los dos juntos iban a beber agua al arroyo y a coger frutos de los árboles de la pradera, pensaba en aquellos días de lluvia en los que se refugiaban bajo los árboles y se besaban jurándose amor eterno entre las gotas que se filtraban por las ramas... Tenía que olvidar todo aquello...
De vuelta a su casa el ganado se paró en medio del camino, negándose a avanzar. Se bajó del caballo y vió el motivo de la parada: una flor de incandescente color rojo había brotado de las yermas marrones tierras del camino, se trataba de la flor más bella que había visto en su vida.
Mientras estaba absorto observándola notó una brisa refrescante en su espalda. Se giró. Era ella, su amada que volvía a sus brazos corriendo hacia él.
Se abrazaron y lloraron de amargura y de alegría durante unos instantes que parecieron siglos de felicidad, mientras tanto sus lágrimas caían sobre aquella flor roja, regándola.
Los dos juntos partieron hacia su hogar llevando aquella flor entre sus manos, flor que nunca se marchitaría.
FIN
(Autor: Alfredo Alonso)
03/06/2008
Crítica número 50: Cleopatra ( Cecil B.DeMille, 1934)

Embriagadora visión de Egipto
Cecil B.DeMille narra en esta obra la historia de Cleopatra y sus diversas conexiones (sentimentales, de poder) con Roma con un sentido del ritmo y de lo visual efervescente. En este filme nada es rutinario, todo rezuma pasión, belleza, exotismo... A DeMille no le interesa demasiado la veracidad de los sucesos históricos sino que los adapta para realizar una obra artística que refleja su sensual concepto de la narración cinematográfica.
Claudette Colbert realiza una interpretación excelente, evolucionado desde la inicial poca experiencia a la amargura. Adicionalmente cabe resaltar en especial las escenas del asesinato de Julio Cesar, la de la seducción de la protagonista a Marco Antonio y la de la frenética guerra entre Egipto y Roma.
Obra atrayente, sintética, exuberante, con buenas interpretaciones, no obstante adolece de cierta falta de profundidad (atribuíble al guión; principalmente en lo que a la descripción de algunos personajes y situaciones se refiere) en determinados instantes que le impiden alcanzar la categoría de obra maestra.
Aún no siéndolo, y a la espera de profundizar más en su metraje, Cleopatra de Cecil B.De Mille resulta sin duda una sublime obra cinematográfica especialmente disfrutable para los amantes del cine artístico y apasionado.
Claudette Colbert realiza una interpretación excelente, evolucionado desde la inicial poca experiencia a la amargura. Adicionalmente cabe resaltar en especial las escenas del asesinato de Julio Cesar, la de la seducción de la protagonista a Marco Antonio y la de la frenética guerra entre Egipto y Roma.
Obra atrayente, sintética, exuberante, con buenas interpretaciones, no obstante adolece de cierta falta de profundidad (atribuíble al guión; principalmente en lo que a la descripción de algunos personajes y situaciones se refiere) en determinados instantes que le impiden alcanzar la categoría de obra maestra.
Aún no siéndolo, y a la espera de profundizar más en su metraje, Cleopatra de Cecil B.De Mille resulta sin duda una sublime obra cinematográfica especialmente disfrutable para los amantes del cine artístico y apasionado.
Puntuación: 4,5/5
31/05/2008
Crítica número 49: La rosa negra (Henry Hathaway, 1950)

Desconcertante recorrido histórico
La rosa negra desconcierta debido a la multitud de temas que trata (honor familiar, dudas existenciales del protagonista provocadas por su falta de arraigo a una familia o lugar, legitimidad de las conquistas, confrontación entre el idealismo y el realismo, avances de la ciencia...) y a la disparidad de parajes en los que se desarrolla (Inglaterra, Mongolia, China).
Mezcla extraña e interesante de exotismo e historia medieval, de evasión aventurera y reflexión intelectual, La rosa negra se beneficia del oficio de sus notables intérpretes principales (Power, Welles, Hawkins, Rennie y Currie) y de una magnífica labor fotográfica de Jack Cardiff. Sin embargo adolece de ciertas indefiniciones en su guión que impiden que Hathaway obtenga una obra totalmente redonda.
Cabe, no obstante, resaltar su singularidad y el magnífico divertimento que conlleva su visionado.
Mezcla extraña e interesante de exotismo e historia medieval, de evasión aventurera y reflexión intelectual, La rosa negra se beneficia del oficio de sus notables intérpretes principales (Power, Welles, Hawkins, Rennie y Currie) y de una magnífica labor fotográfica de Jack Cardiff. Sin embargo adolece de ciertas indefiniciones en su guión que impiden que Hathaway obtenga una obra totalmente redonda.
Cabe, no obstante, resaltar su singularidad y el magnífico divertimento que conlleva su visionado.
Puntuación: 3,5/5
30/05/2008
Crítica número 48: Tierra de faraones (Howard Hawks, 1955)

No entraré en los tópicos: Tierra de faraones es excelente
No entraré en los tópicos explicando que Tierra de faraones es una obra que se adscribe a un género de una época pasada y que no se encuentra entre lo mejor de la obra de Howard Hawks. Además tampoco voy a desdeñar a esta superproducción por el mero hecho de serlo sin apreciar su calidad como obra artística.
Tierra de faraones es una excelente película que narra varias historias de suprema codicia (contrucción de una tumba inexpugnable para guardar los tesoros que el emperador ha ganado en vida, pasión por el oro de la segunda mujer del emperador). Paralelamente nos enseña las consecuencias de la misma; traiciones, muerte, venganza...
Así pues, pese a ser una superproducción (cualidad que algunos no parecen perdonar a determinadas obras) mantiene incólume su aspecto intimista, dramático. Tierra de faraones no es una obra postiza que se basa en principios de espectáculo mimético porque posee una excelente, fascinante ambientación, notable guión, buenas actuaciones, soberbia fotografía y una banda sonora llena de matices (notas disonantes en los instrumentos de viento para apuntar la opulencia y crueldad de Egipto y su emperador, refinadísima utilización de los instrumentos en las escenas intimistas). Adicionalmente el trabajo de Hawks es sublime, alternando espectáculo y emociones sabiamente, reflexión y fascinación visual a partes iguales.
Creo que es uno de los mejores trabajos de Hawks y del género en el que se incardina.
Tierra de faraones es una excelente película que narra varias historias de suprema codicia (contrucción de una tumba inexpugnable para guardar los tesoros que el emperador ha ganado en vida, pasión por el oro de la segunda mujer del emperador). Paralelamente nos enseña las consecuencias de la misma; traiciones, muerte, venganza...
Así pues, pese a ser una superproducción (cualidad que algunos no parecen perdonar a determinadas obras) mantiene incólume su aspecto intimista, dramático. Tierra de faraones no es una obra postiza que se basa en principios de espectáculo mimético porque posee una excelente, fascinante ambientación, notable guión, buenas actuaciones, soberbia fotografía y una banda sonora llena de matices (notas disonantes en los instrumentos de viento para apuntar la opulencia y crueldad de Egipto y su emperador, refinadísima utilización de los instrumentos en las escenas intimistas). Adicionalmente el trabajo de Hawks es sublime, alternando espectáculo y emociones sabiamente, reflexión y fascinación visual a partes iguales.
Creo que es uno de los mejores trabajos de Hawks y del género en el que se incardina.
Puntuación: 4,5/5
29/05/2008
Crítica número 47: El jardinero fiel (Fernando Meirelles, 2005)

Bodrio indefinido.
En el cine actual surgen una serie de filmes cuyo mayor atractivo parece ser un pretendido mensaje crítico y una especie de indefinición en sus formas que le otorgue el grado de obra seria.
En realidad subyace una ausencia total de verdadero estilo narrativo y de implicación emocional en sus directores. El cine (y el arte en general) contemporaneo es mayoritariamente torpe, poco entretenido, superficial en su planificación y reniega de su condición de arte para erigirse en una especie de herramienta de gris crítica demagógica intelectualmente , aburrida y manida (este caso por ejemplo) o de entretenimiento dirigido a consumidores convencidos (filmes espectaculares de moda).
El cine tiene que recuperar el secreto de la falsa ingenuidad (mucho más compleja que la actual simpleza de pretendidas críticas) y tiene que volver a realizarse para poseer diferentes niveles de lectura que impliquen a espectadores de todos los niveles intelectuales/emocionales.
En realidad subyace una ausencia total de verdadero estilo narrativo y de implicación emocional en sus directores. El cine (y el arte en general) contemporaneo es mayoritariamente torpe, poco entretenido, superficial en su planificación y reniega de su condición de arte para erigirse en una especie de herramienta de gris crítica demagógica intelectualmente , aburrida y manida (este caso por ejemplo) o de entretenimiento dirigido a consumidores convencidos (filmes espectaculares de moda).
El cine tiene que recuperar el secreto de la falsa ingenuidad (mucho más compleja que la actual simpleza de pretendidas críticas) y tiene que volver a realizarse para poseer diferentes niveles de lectura que impliquen a espectadores de todos los niveles intelectuales/emocionales.
Puntuación: 1/5
Crítica número 46: El gran combate (John Ford, 1964)

Último aterdecer de Ford en el oeste.
El gran combate narra la historia de un grupo de indios que son confinados en una reserva desértica. Debido a las insostenibles condiciones en las que viven deciden iniciar una larga marcha a su verde tierra natal. El ejército recibirá la orden de apresarlos y devolverlos a su reserva.
Canto final de John Ford en un género en el que desplegó su inconfundible personalidad hablando de la familia, de la historia de su país, del amor, del retorno al hogar, de la dureza y belleza de los elementos naturales, de la aventura de la vida. De todo ello habla por última vez el viejo maestro. Aunque esta vez no hay lugar para el optimismo (el cual fue suprimido en el amargo final de El hombre que mató a Liberty Valance, 1962) ni para determinadas concesiones dramáticas.
El humor casi ha desaparecido y el amor se erige en un tema secundario (aunque importante) en favor de la bellísima pero cruda descripción de la triste marcha de los indios cheyennes y de las obsesiones de los blancos que les persiguen (límite del sometimiento a la disciplina, codicia, manipulación de la prensa en diferentes direcciones). La fotografía resalta el color rojizo del candente desierto y el blanco de la fría nieve, los actores realizan un trabajo sublime y el guión se muestra detallista y con un adecuado tono crepuscular.
A pesar de ser excelente, Ford no realiza aquí su mejor obra. Ha perdido la inocencia y su ansia de describir el sufrimiento del pueblo indio le lleva a aplicar una ritmo lento, adormecido, crepuscular, carente de agilidad y de su característico e inconfundible tono optimista. En esta obra no se observa ningún suceso que se revista de épica, todo lo contrario; todo lo que sucede está acompañado de una dura pero bellísima decadencia.
Canto final de John Ford en un género en el que desplegó su inconfundible personalidad hablando de la familia, de la historia de su país, del amor, del retorno al hogar, de la dureza y belleza de los elementos naturales, de la aventura de la vida. De todo ello habla por última vez el viejo maestro. Aunque esta vez no hay lugar para el optimismo (el cual fue suprimido en el amargo final de El hombre que mató a Liberty Valance, 1962) ni para determinadas concesiones dramáticas.
El humor casi ha desaparecido y el amor se erige en un tema secundario (aunque importante) en favor de la bellísima pero cruda descripción de la triste marcha de los indios cheyennes y de las obsesiones de los blancos que les persiguen (límite del sometimiento a la disciplina, codicia, manipulación de la prensa en diferentes direcciones). La fotografía resalta el color rojizo del candente desierto y el blanco de la fría nieve, los actores realizan un trabajo sublime y el guión se muestra detallista y con un adecuado tono crepuscular.
A pesar de ser excelente, Ford no realiza aquí su mejor obra. Ha perdido la inocencia y su ansia de describir el sufrimiento del pueblo indio le lleva a aplicar una ritmo lento, adormecido, crepuscular, carente de agilidad y de su característico e inconfundible tono optimista. En esta obra no se observa ningún suceso que se revista de épica, todo lo contrario; todo lo que sucede está acompañado de una dura pero bellísima decadencia.
Puntuación: 4,5/5
27/05/2008
Crítica número 45: Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Steven Spielberg, 2008)

Guión sorprendentemente mediocre.
La trilogía original de Indiana Jones retomaba elementos de las aventuras clásicas para componer denfadados pero dignos ejercicios de entretenimiento. Sin embargo, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal es una película con un guión deleznable que contiene unos personajes absurdos que mantienen entre ellos unas relaciones intelectualmente precarias.
La absoluta catástrofe del guión, junto a la descarada pirotécnia digital que vulgariza hasta límites insospechados el aspecto visual del filme conforman una obra que parece autoparodiarse constantemente.
Carente de imaginación, preocupantemente plana, la nueva película de Indiana Jones puede compararse a cualquiera de las infantiles-idiotizantes mediocridades modernas.
La absoluta catástrofe del guión, junto a la descarada pirotécnia digital que vulgariza hasta límites insospechados el aspecto visual del filme conforman una obra que parece autoparodiarse constantemente.
Carente de imaginación, preocupantemente plana, la nueva película de Indiana Jones puede compararse a cualquiera de las infantiles-idiotizantes mediocridades modernas.
Puntuación: 0.5/5

