Crítica número 70: Der verlorene (Peter Lorre, 1951)
Fantasmagorías vitalesEl hombre perdido es un filme de difícil adscripción genérica pues se trata de una obra compuesta por elementos pertenecientes al cine negro (atmósfera, estética), al cine de terror (escenas de asesinatos) y al drama (temética de fondo).
Existe en él una indefinición genérica, una cierta confusión en lo formal, una aparente irregularidad en su desarrollo que resulta potenciar el rasgo fundamental que lo define argumental y filosóficamente. La confusión vital y la fatalidad marcan la vida del protagonista de El hombre perdido, un hombre que pierde el rumbo, que está confundido, que se convierte en un alma en pena en un ambiente dominado por la crueldad y el caos de la guerra. Un hombre perdido que ni entiende lo que ocurre a su alrededor ni es capaz de dominar sus instintos básicos. El drama íntimo se integra pues en el drama colectivo del mismo modo que el crimen individual se integra en el crimen colectivo.
Peter Lorre realiza una interpretación sobresaliente, de inusitada variedad de matices; patetismo kafkiano, drama, ironía, violencia, impasibilidad, demencia. Su personaje observa a los demás como meros juguetes del destino, como meras piezas de un sistema corrupto, absurdo, como meros juguetes de la corrupcion humana.
Pero la labor de Lorre en la dirección no es menos sublime; los emplazamientos de la cámara son adecuados a cada situación, siendo sus movimientos precisos y con finalidad narrativa. La creación de ambientes (pocas veces la realidad y la irrealidad se han entremezclado con tanta intensidad y acierto como en el caso que nos ocupa), el cadencioso pero inexorable ritmo, las decisiones narrativas (utilización de objetos y animales con fines matizadores, enlaces entre una escena y otra) y artísitcas ( la estética y el tono son de una originalidad sólo discutida por ciertas reminiscencias del expresionismo aleman ) son de máxima clarividencia. La banda sonora resalta convenientemente el drama y, en algunos de sus compases, expresa cierta irrealidad poética del mismo modo que la excelente fotografía.
Obra densa artística y temáticamente, requiere dos visionados como mínimo para ser comprendida en su totalidad, reflexiona sobre la existencia, sobre la violencia y el miedo, sobre el destino, sobre el ser humano y su lugar en la sociedad, sobre la libertad, sobre el recuerdo, con una grandiosidad tan poco subrayada, tan natural, terrorífica pero bellísima a la vez, que la coloca en una de las cumbres de la historia del cine sin temor a un exceso de vehemencia por mi parte.
Puntuación: 5/5
Crítica número 69: Pandora y el Holandés errante (Albert Lewin,1951)

Se trata de una tragedia romántica, protagonizada por Gardner y Mason, en la que confluyen A) la mitología griega (Pandora;el equivalente a la cristiana Eva, madre de todos los hombres pero desencadenante de todos sus males,El Holandés, una especie de Prometeo eternamente castigado por su desafío a los dioses,El torero Montalvo;una especie de Rey Teseo luchando contra el minotauro (los Toros, y en un sentido alegórico, el destino)), B) la leyenda del Holandés errante (que se remonta al siglo XVII) y, C) contínuas referencias visuales a la cultura helénica y mediterranea en general.
Sin duda es un filme que no puede ser observado por mentes simples acostumbradas a lo literal ya que su contenido metafórico y surrealista es abrumador.
En el plano técnico, Jack Cardiff confecciona una excelente labor fotografica (aunque la copia desponible en DVD que poseo no permite observar con toda claridad algunas de las escenas nocturnas) resaltando el componente telúrico de los parajes retorcidamente románticos e incluso místicos de Tossa de Mar (llamada Esperanza en el filme que nos ocupa) y Albert Lewin realiza una magnífica y compleja realización y guión (con unos diálogos interesantísimos y llenos de significado oculto), el cual, en mi opinión y como gran fallo alegable contra él, insiste demasiado en la utilización de la voz narradora como herramienta progresión argumental.
También se observan alunos problemas de ritmo que son inevitables al querer sobrecargar al filme con tanto contenido metafísico.
Filme de orígen literario pero brillantemente visual a la vez, deberá ser descubierto poco a poco por los espectadores hasta poder encontrar su significado último; hasta poder encontrar la salida del laberinto en el que nos recluye.
Puntuación; 4,5/5
Crítica número 68: Million Dollar Baby (Clint Eastwood,2004)

Obra que se mueve entre la estimulante sobriedad y la aburrida reiteración, encierra no obstante algunas de las imágenes e ideas narrativas más estimulantes del cine contemporaneo y nos recuerda que el cine se basa en la capacidad de un director para utilizar los recursos cinematográficos con el fin de narrar historias que rediman el espíritu, al margen de presupuestos, campañas publicitarias, modas o efectismos pasajeros sin contenido.
Puntuación: 3/5
Crítica número 67: El pirata (Vincent Minnelli, 1948)

En esta historia de subime vitalidad el baile aparece como punto narrativo culminante y como abstracción de los sentimientos de los protagonistas.
El pirata es una muestra estilizada, artística, de la pericia y el gusto estético de Minnelli, director que realizaría otras obras maestras del género a lo largo de su carrera (vg; Un americano en París).
Puntuación: 5/5
Crítica número 66: Una calle sin ley (Joseph H.Lewis, 1955)

Acostumbrado a moverse en la serie B, Lewis nos muestra una sencilla historia exhibiendo un gran dominio de la técnica cinematográfica (ideas como la presentación de cada pistolero que llega a la ciudad y la manera de avisar de su llegada por parte de una lugareña, la violencia de los momentos de acción, las sombras proyectadas en la cárcel como metáfora de la situación del protagonista, diversos movimientos de cámara que dotan de dinamismo a una historia carente de ello...), con buenos actores (en especial Scott), pero carente de la brillantez de otras de sus obras en el cine negro (vg; Gun Crazy, Agente Especial).
Western dinámico (a pesar de lo estático de su planteamiento incial), bien dirigido, sorprendente por momentos, Una calle sin ley adolece de falta de profundidad en algunos de sus puntos argumentales, defecto que le impide situarse en el terreno de la excelencia.
Crítica número 65: Pat Garrett y Billy The Kid (Sam Peckinpah, 1973)

Puntuación: 1/5
Crítica número 64: Desafío en la ciudad muerta (John Sturges, 1958)

Western desnudo en lo físico ( paisajes descarnados, iluminados con luz crepuscular ) y en lo argumental (prescinde de todo elemento accesorio para centrarse en la esquemática línea argumental principal ), Desafío en la ciudad muerta es capaz de singularizarse superando su arquetípico motivo argumental gracias a la tensión emocional presente en cada gesto de sus personajes, a la intensidad dramática desplegada en su cambiante paisajística y a la magnífica planificación que de sus escenas hace Sturges.
Desafío en la ciudad muerta posee un suave tono melancólico desde su escena de apertura (música de emotivo melodismo similar a la compuesta por Victor Young para Raíces profundas que expresa la imposibilidad de recuperar, por diversos motivos, la amistad traicionada ) y muestra a los viajes como sinónimo de retroceso temporal (cada vez que Jake realiza un viaje es para adentrarse de nuevo en la vieja vida que quiere olvidar: el inicial para volver a por Clint, y el posterior para volver a la ciudad muerta que representa el pasado que se debe zanjar).
Puntuación: 4,5/5
Crítica número 63: Doble asesinato en la calle Morgue (Robert Florey, 1932)

París, ciudad que En doble asesinato en la calle Morgue, aparece retratada en toda su oscuridad, vileza y poder sugestivo. Entre cuyas brumas acontecen refriegas y crímenes cometidos por doctores en busca de superar su condición humana, erigiéndose en verdaderos creadores.
La elegancia, perfección formal, profundidad de contenido y magnífica construcción dramática de este filme le emparentan en cuanto calidad con los filmes de James Whale.
Breve comentario sobre Karloff y Lugosi en DVD.

Karloff y Lugosi participaron en las más prestigiosas obras que se realizaron en la época dorada del terror (años 30 en la Universal principalmente). En dichas obras se resaltaba, al margen del simple terror provocado por la aparición de lo monstruoso, el componente emotivo, humano, incluso filosófico, elemento que las dota de eterno interés intelectual.
Les recomiendo el visionado de los siguientes filmes a la venta en DVD:
El cuervo (Lew Landers) (Suevia, Colección Clásicos de oro): La mejor interpretación de Lugosi y un filme que reflexiona constantemente sobre el bien y el mal, la apriencia y lo oculto, la ética y la estética, con un paralelismo entre Lugosi y Poe que enriquece la trama.
Satanás (Edgar G. Ulmer) (Suevia, Colección Clásicos de oro): De las manos del extraordinario Ulmer Satanás muestra temas tan escabrosos como poéticos sirviéndose de una ambientación magistral (diseño de decorados, pleno ajuste musica-acción, sonido, tempo narrativo).
El Doctor Frankenstein (James Whale) (Universal) Clásico de extraordinaria calidad que plasma a la perfección los matices emotivos necesarios en la más famosa historia de confrontación entre apriencia e interior, entre individuo y muchedumbre, entre inocencia y maldad.
La novia de Frankenstein (James Whale) (Universal) Continuación de la anterior que la mejora añadiendo a sus virtudes la inclusión de comedia negra, romanticismo desaforado y poesía. En mi opinión constituye la obra maestra absoluta de la Universal en el ciclo de terror.
La momia (Karl Freund) (Universal) : Sólida narración y, en especial, sobresaliente creación de Karloff, que transforma a la momia en un atormentado amante en busca de su amor perdido en el abismo del tiempo.
Doble asesinato en la Calle Morgue (Robert Florey) (Universal): Excelente actuación de Lugosi en un excepcional filme que narra las atrocidades antinaturales cometidas por un científico que desea obtener un cruce perfecto entre el ser humano y el simio. Reflexiona en torno (como Frankenstein) a los límites de la ciencia y a la violación de las normas divinas y naturales. Karl Freund realiza una excepcional labor fotográfica.
No recomiendo en absoluto, por su falta de matices y su poca entidad artística, La máscara de Fu Manchú, filme sobrevalorado por algunos críticos demasiado entregados a la causa. Tampoco recomiendo totalmente Drácula (1931, Tod Browning), aunque su inicio (15 primeros minutos ) sea la mejor aparición cinematográfica del personaje. Por último informo de la reciente salida de La marca del vampiro, filme desmitificador del autor de la obra anteriormente comentada que propone un original, bien ambientado, aunque un tanto gratuíto y poco elaborado argumento.
Disfruten de la humanidad de éstos terroríficos personajes.


