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Edgar G. Ulmer

Edgar G. Ulmer

Con motivo de mi última crítica sobre El hombre del planeta X, obra de Edgar G. Ulmer, considero apropiado elaborar una lista que plasme convenientemente  mi opinión y preferencias sobre las obras del autor a las que he tenido acceso hasta ahora.

Edgar G. Ulmer fue un director que dedicaba gran parte de su talento a imaginar y llevar a cabo la construcción escenográfica en la que desarrollaría la acción de sus filmes. Incluso en sus filmes mediocres como La hija del Doctor Jekyll (1957) es capaz de lograr un alto grado de interés visual.

El elemento escenográfico es, con carácter general y no exento de excepciones, en Ulmer un elemento más importante que el argumento, calidad del guión (aunque sí que presentaban algunos enfoques originales y extraños que los enriquecían) o interpretaciones.

Mis obras predilectas son, a falta de analizar la cada vez más alabada pero inédita  The Naked Dawn (1953):

 

 

Satanás - Puntuación: 5/5

La extraña mujer - Puntuación 5/5

Detour - Puntuación: 4/5

 

El hombre del planeta X - Puntuación: 3/5

  

La hija del DR. Jekyll - Puntuación 2/5

Crítica número 72: El hombre del Planeta X (Edgar G. Ulmer, 1951)

Crítica número 72: El hombre del Planeta X (Edgar G. Ulmer, 1951)

El inocente extraterrestre y las inquietudes escenográficas de Ulmer
Más allá de análisis irónicos y limitados por la coyuntura o la moda, por la cándida, vacua y esnob risa de lo teóricamente anticuado ( argumentación, esta sí, de vida efímera), El hombre del Planeta X plantea una premisa argumental simple con un enfoque lleno de matices interesantes (el ser extraño no es malvado a priori y sus motivación es salvar a su raza) que Edgar G. Ulmer eleva a lo notable gracias a su talento escenográfico y puramente cinematográfico.
Superior a propias obras del autor con similar presupuesto (el presupuesto, aunque añade lustre, no guarda ninguna relación con la excelencia artística o intelectual de un director), El hombre del planeta X cuenta con un apartado musical extravagante y apropiado, fotografía notable, actuaciones discretas pero dignas y un diseño del ser extraterrestre original (como se dice en el filme: "sus ojos parecen los de un pez muerto", un extraterrestre no tiene que poseer necesariamente la morfología agresiva que los más simplistas imaginan).

Singular y misteriosa propuesta, el filme  (aunque no resulta excelente debido a cierta falta de intensidad, profundidad y calidad interpretativa) sobrepasa los cánones genéricos y reviste gran interés a pesar de sus evidentes limitaciones.
Puntuación: 3/5

Fritz Lang y Moonfleet

Fritz Lang y Moonfleet

Los contrabandistas de Moonfleet, obra redonda, definitiva, en la que se dan cita toda la fuerza, dureza, pasión romántica, concisión y fascinación atmosférica del mejor estilo de Fritz Lang, una excepcional iluminación (magnífica, encierra los secretos mejor guardados en este campo) y color, el sublime acierto de Miklos Rozsa al combinar el dramatismo más misterioso y enérgico con la ensoñación romántico-nostálgica y un guión que alterna con excelente sentido de la elipsis la aventura interior con la exterior.

Riquísimo en matices, resumen de lo expuesto por el arte occidental (tragedia griega, leyendas y supersticiones, novela romántica de aventuras, relato de fantasmas, expresionista y humanístico), sabe mostrar entre sus sombras y brumas la vida del hombre (desde su infancia a su muerte) y los principios que lo redimen. Dentro de la profusión de cualidades que encierra la obra las interpretaciones están a la altura, en especial Stewart Granger (profundo, expresivo, reflexivo).

Tales maravillas se consiguen en un relato aparentemente sencillo y directo que no renuncia a ser entretenido, divertido, como debe ser el mejor arte.

 

 

   

   

Regreso

Regreso

He vuelto a retomar mi actividad crítica después de unos meses de retiro que me han servido para reflexionar sobre los puntos clave del arte cinematográfico. La utilización expresiva de la fotografía, música, actores, la planificación dramática y la tensión entre entretenimiento y profundidad son los asuntos que más me preocupan en mis análisis.

Pueden  leer ustedes una nueva reseña. Esta vez les traslado mis imresiones  sobre La muchacha del trapecio rojo de Richard Fleischer, escrito que supone nuestro reencuentro.

Atentamente,

                                 opera0

                                 Alfredo Alonso

 

 

Crítica número 71: La muchacha del trapecio rojo (Richard Fleischer, 1955)

Crítica número 71: La muchacha del trapecio rojo (Richard Fleischer, 1955)

El trapecio liberador
Un hombre maduro, respetado arquitecto de éxito, es envidiado por un caprichoso joven de aristocrática familia. El amor sincero de un cándida y bellísima joven hacia el primero agrava las envidias del joven provocando una situación sin retorno que marcará la vida de los tres...

Brillante drama rodado por Fleischer con pulso firme pero contenido dramáticamente(contención que sólo se rompe en el momento clave del filme que nos ocupa en el que aparece el trapecio como elemento liberador), con una utilización notable de los colores y de la música, en el que brillan con poderosa luz las interpretaciones de Ray Milland (crepuscular, enigmático, con una infinita gama de matices) y Joan Collins (excepcional delicadeza, sinceridad).

Filme profundo, alegórico, de una madurez intelectual digna de elogio, contemplativo, falla no obstante en varios aspectos; el desesperantemente mediocre Farley Granger y el dibujo que de su personaje hace el guión son de una sutilidad inferior que el resto del notable conjunto logrando desequilibrarlo.

Puntuación: 4/5

Crítica número 70: Der verlorene (Peter Lorre, 1951)

Crítica número 70: Der verlorene (Peter Lorre, 1951)

Fantasmagorías vitales

El hombre perdido es un filme de difícil adscripción genérica pues se trata de una obra compuesta por elementos pertenecientes al cine negro (atmósfera, estética), al cine de terror (escenas de asesinatos) y al drama (temética de fondo).
Existe en él una indefinición genérica, una cierta confusión en lo formal, una aparente irregularidad en su desarrollo que resulta potenciar el rasgo fundamental que lo define argumental y filosóficamente. La confusión vital y la fatalidad marcan la vida del protagonista de El hombre perdido, un hombre que pierde el rumbo, que está confundido, que se convierte en un alma en pena en un ambiente dominado por la crueldad y el caos de la guerra. Un hombre perdido que ni entiende lo que ocurre a su alrededor ni es capaz de dominar sus instintos básicos. El drama íntimo se integra pues en el drama colectivo del mismo modo que el crimen individual se integra en el crimen colectivo.

Peter Lorre realiza una interpretación sobresaliente, de inusitada variedad de matices; patetismo kafkiano, drama, ironía, violencia, impasibilidad, demencia. Su personaje observa a los demás como meros juguetes del destino, como meras piezas de un sistema corrupto, absurdo, como meros juguetes de la corrupcion humana.
Pero la labor de Lorre en la dirección no es menos sublime; los emplazamientos de la cámara son adecuados a cada situación, siendo sus movimientos precisos y con finalidad narrativa. La creación de ambientes (pocas veces la realidad y la irrealidad se han entremezclado con tanta intensidad y acierto como en el caso que nos ocupa), el cadencioso pero inexorable ritmo, las decisiones narrativas (utilización de objetos y animales con fines matizadores, enlaces entre una escena y otra) y artísitcas ( la estética y el tono son de una originalidad sólo discutida por ciertas reminiscencias del expresionismo aleman ) son de máxima clarividencia. La banda sonora resalta convenientemente el drama y, en algunos de sus compases, expresa cierta irrealidad poética del mismo modo que la excelente fotografía.
Obra densa artística y temáticamente, requiere dos visionados como mínimo para ser comprendida en su totalidad, reflexiona sobre la existencia, sobre la violencia y el miedo, sobre el destino, sobre el ser humano y su lugar en la sociedad, sobre la libertad, sobre el recuerdo, con una grandiosidad tan poco subrayada, tan natural, terrorífica pero bellísima a la vez, que la coloca en una de las cumbres de la historia del cine sin temor a un exceso de vehemencia por mi parte.

Puntuación: 5/5

Crítica número 69: Pandora y el Holandés errante (Albert Lewin,1951)

Crítica número 69: Pandora y el Holandés errante (Albert Lewin,1951)

El laberinto del minotauro
Pandora y el holandés errante es una obra demasiado elaborada como para plasmar aquí todas sus profundidades semánticas y descifrar sus múltiples referencias a la cultura griega.No es, por lo tanto, mi intención.
Se trata de una tragedia romántica, protagonizada por Gardner y Mason, en la que confluyen A) la mitología griega (Pandora;el equivalente a la cristiana Eva, madre de todos los hombres pero desencadenante de todos sus males,El Holandés, una especie de Prometeo eternamente castigado por su desafío a los dioses,El torero Montalvo;una especie de Rey Teseo luchando contra el minotauro (los Toros, y en un sentido alegórico, el destino)), B) la leyenda del Holandés errante (que se remonta al siglo XVII) y, C) contínuas referencias visuales a la cultura helénica y mediterranea en general.

Sin duda es un filme que no puede ser observado por mentes simples acostumbradas a lo literal ya que su contenido metafórico y surrealista es abrumador.
En el plano técnico, Jack Cardiff confecciona una excelente labor fotografica (aunque la copia desponible en DVD que poseo no permite observar con toda claridad algunas de las escenas nocturnas) resaltando el componente telúrico de los parajes retorcidamente románticos e incluso místicos de Tossa de Mar (llamada Esperanza en el filme que nos ocupa) y Albert Lewin realiza una magnífica y compleja realización y guión (con unos diálogos interesantísimos y llenos de significado oculto), el cual, en mi opinión y como gran fallo alegable contra él, insiste demasiado en la utilización de la voz narradora como herramienta progresión argumental.
También se observan alunos problemas de ritmo que son inevitables al querer sobrecargar al filme con tanto contenido metafísico.

Filme de orígen literario pero brillantemente visual a la vez, deberá ser descubierto poco a poco por los espectadores hasta poder encontrar su significado último; hasta poder encontrar la salida del laberinto en el que nos recluye.

Puntuación; 4,5/5

Crítica número 68: Million Dollar Baby (Clint Eastwood,2004)

Crítica número 68: Million Dollar Baby (Clint Eastwood,2004)

El cine sigue vivo, aunque moribundo
Con Million Dollar Baby Clint Eastwood entrega al espectador un filme bien construído en lo técnico, con buenos diálogos, con buenas interpretaciones y cierta elaboración intelectual. Desafortunadamente existen defectos que impiden que se convierta en una obra excelente; a lo largo del metraje observamos una tendencia irritante al subrayado, ciertos momentos en los que el trazo grueso asoma (vg; relación de la protagonista con su familia) y una construcción del guión discutible pues lo visto durante noventa minutos pierde fuerza ante la media hora final que es la que contiene el motivo argumental de la obra.

Obra que se mueve entre la estimulante sobriedad y la aburrida reiteración, encierra no obstante algunas de las imágenes e ideas narrativas más estimulantes del cine contemporaneo y nos recuerda que el cine se basa en la capacidad de un director para utilizar los recursos cinematográficos con el fin de narrar historias que rediman el espíritu, al margen de presupuestos, campañas publicitarias, modas o efectismos pasajeros sin contenido.

 

Puntuación: 3/5

Crítica número 67: El pirata (Vincent Minnelli, 1948)

Crítica número 67: El pirata (Vincent Minnelli, 1948)

Minnelli y el arte
El pirata es una experiencia catártica, una historia exótica, romántica, lírica, narrada con ritmo, perfección técnica y en la que se observan excepcionales valores artísticos (decorados, fotografía, vestuario, coreografías, el arte excepcional de Kelly...).
En esta historia de subime vitalidad el baile aparece como punto narrativo culminante y como abstracción de los sentimientos de los protagonistas.

El pirata es una muestra estilizada, artística, de la pericia y el gusto estético de Minnelli, director que realizaría otras obras maestras del género a lo largo de su carrera (vg; Un americano en París).

 

Puntuación: 5/5

Crítica número 66: Una calle sin ley (Joseph H.Lewis, 1955)

Crítica número 66: Una calle sin ley (Joseph H.Lewis, 1955)

Buen western de bajo presupuesto
El bajo presupuesto, para ser superado como dificultad, requiere por parte del director de un filme talento, imaginación y pasión. Joseph H.Lewis poseía estas características.

Acostumbrado a moverse en la serie B, Lewis nos muestra una sencilla historia exhibiendo un gran dominio de la técnica cinematográfica (ideas como la presentación de cada pistolero que llega a la ciudad y la manera de avisar de su llegada por parte de una lugareña, la violencia de los momentos de acción, las sombras proyectadas en la cárcel como metáfora de la situación del protagonista, diversos movimientos de cámara que dotan de dinamismo a una historia carente de ello...), con buenos actores (en especial Scott), pero carente de la brillantez de otras de sus obras en el cine negro (vg; Gun Crazy, Agente Especial).

Western dinámico (a pesar de lo estático de su planteamiento incial), bien dirigido, sorprendente por momentos, Una calle sin ley adolece de falta de profundidad en algunos de sus puntos argumentales, defecto que le impide situarse en el terreno de la excelencia.
Puntuación: 2,5/5

Crítica número 65: Pat Garrett y Billy The Kid (Sam Peckinpah, 1973)

Crítica número 65: Pat Garrett y Billy The Kid (Sam Peckinpah, 1973)

El subrayado reiterativo y el oeste.
Pat Garrett y Billy The Kid muestra una serie de escenas violentas protagonizadas por postizos pistoleros de chulescas poses y diálogos de tebeo tomados muy en serio por Peckinpah en primeros planos injustificadamente largos. Las dos o tres ideas que posee el filme se agotan en cinco minutos (crepúsculo del viejo oeste, teórica amistad entre los protagonistas y amistad traicionada por el dinero) y están expuestas de manera torpe, recurriendo contínuamente al subrayado y a lo explícito.

Espectáculo adolescente-barriobajero por la ridícula y burda reiteración temática, violentística manera de entender el cine (que esconde en el fondo falta de elaboración intelectual e incapacidad total de ser sutil o refinado) y por su inexpresiva banda sonora (nula elaboración compositiva adecuada para satisfacer a las coyunturales mentes más simples en vez de matizar convenientemente lo expuesto en la pantalla), Pat Garrett... anticipa una manera de entender el cine basada en el trazo gordo, en la estrafalariedad nihilista, que tendría a Tarantino como su principal heredero.

 

Puntuación: 1/5

Crítica número 64: Desafío en la ciudad muerta (John Sturges, 1958)

Crítica número 64: Desafío en la ciudad muerta (John Sturges, 1958)

Western desnudo
Jake (Taylor) rescata a Clint (Widmarck) de la prisión para saldar una vieja cuenta pendiente. Jake se ha reformado dejando atrás sus tiempos de forajido junto a Clint, mas aún permanece un recuerdo de su antigua vida: un botín de 20.000 dólares enterrado en la arena...

Western desnudo en lo físico ( paisajes descarnados, iluminados con luz crepuscular ) y en lo argumental (prescinde de todo elemento accesorio para centrarse en la esquemática línea argumental principal ), Desafío en la ciudad muerta es capaz de singularizarse superando su arquetípico motivo argumental gracias a la tensión emocional presente en cada gesto de sus personajes, a la intensidad dramática desplegada en su cambiante paisajística y a la magnífica planificación que de sus escenas hace Sturges.
Desafío en la ciudad muerta posee un suave tono melancólico desde su escena de apertura (música de emotivo melodismo similar a la compuesta por Victor Young para Raíces profundas que expresa la imposibilidad de recuperar, por diversos motivos, la amistad traicionada ) y muestra a los viajes como sinónimo de retroceso temporal (cada vez que Jake realiza un viaje es para adentrarse de nuevo en la vieja vida que quiere olvidar: el inicial para volver a por Clint, y el posterior para volver a la ciudad muerta que representa el pasado que se debe zanjar).
Contenidamente emotiva, precisa, bellísima a causa de lo anteriormente descrito, Desafío en la ciudad muerta es en mi opinión la obra más equilibrada y diáfana de su autor.

 

Puntuación: 4,5/5

Crítica número 63: Doble asesinato en la calle Morgue (Robert Florey, 1932)

Crítica número 63: Doble asesinato en la calle Morgue (Robert Florey, 1932)

Excelente y oscuro relato sobre la naturaleza humana.
En París, a mediados del siglo XIX, un doctor realiza experimentos para demostrar el lazo de unión existente entre el ser humano y el simio. Tales experimentos conllevan prácticas delictivas.

París, ciudad que En doble asesinato en la calle Morgue, aparece retratada en toda su oscuridad, vileza y poder sugestivo. Entre cuyas brumas acontecen refriegas y crímenes cometidos por doctores en busca de superar su condición humana, erigiéndose en verdaderos creadores.

La fotografía expresionista germana de Karl Freund y la dirección de Florey nos ofrecen un magnífico filme de terror que posee una de las atmósferas más refinadamente sugestivas que se haya podido concebir e ideas que influenciarían obras posteriores (sin ir más lejos King Kong de 1933 se basa claramente en alguno de los pasajes de la obra que nos ocupa) . Lugosi, especie de Dr. Frankenstein, en una interpretación memorable, avanza en una de las escenas entre la bruma en busca de mujeres con las que experimentar, encontrándose con una prostituta que estaba atemorizada por haber presenciado una pelea mortal... Es tal la sordidez y perversión latente reinante en las entrañas de este filme que incluso se apuntan actividades zoofílicas (evidente excitación del gorila ante las mujeres que rapta Lugosi).

La elegancia, perfección formal, profundidad de contenido y magnífica construcción dramática de este filme le emparentan en cuanto calidad con los filmes de James Whale.
Puntuación: 4,5/5

Breve comentario sobre Karloff y Lugosi en DVD.

Breve comentario sobre Karloff y Lugosi en DVD.

Karloff y Lugosi participaron en las más prestigiosas obras que se realizaron en la época dorada del terror (años 30 en la Universal principalmente). En dichas obras se resaltaba, al margen del simple terror provocado por la aparición de lo monstruoso, el componente emotivo, humano, incluso filosófico, elemento que las dota de eterno interés intelectual.

Les recomiendo el visionado de los siguientes filmes a la venta en DVD: 

El cuervo (Lew Landers) (Suevia, Colección Clásicos de oro): La mejor interpretación de Lugosi y un filme que reflexiona constantemente sobre el bien y el mal, la apriencia y lo oculto, la ética y la estética, con un paralelismo entre Lugosi y Poe que enriquece la trama.

Satanás (Edgar G. Ulmer) (Suevia, Colección Clásicos de oro): De las manos del extraordinario Ulmer Satanás muestra temas tan escabrosos como poéticos sirviéndose de una ambientación magistral (diseño de decorados, pleno ajuste musica-acción, sonido, tempo narrativo).  

El Doctor Frankenstein (James Whale) (Universal) Clásico  de extraordinaria calidad que plasma a la perfección los matices emotivos necesarios en la más famosa historia de confrontación entre apriencia e interior, entre individuo y muchedumbre, entre inocencia y maldad.  

La novia de Frankenstein (James Whale) (Universal)  Continuación de la anterior que la mejora añadiendo a sus virtudes la inclusión de comedia negra, romanticismo desaforado y poesía. En mi opinión constituye la obra maestra absoluta de la Universal en el ciclo de terror.

La momia (Karl Freund) (Universal) : Sólida narración y, en especial, sobresaliente creación de Karloff, que transforma a  la momia en un atormentado amante en busca de su amor perdido en el abismo del tiempo.  

Doble asesinato en la Calle Morgue (Robert Florey) (Universal): Excelente actuación de Lugosi en un excepcional filme que narra las atrocidades antinaturales cometidas por un científico que desea obtener un cruce perfecto entre el ser humano y el simio. Reflexiona en torno (como Frankenstein) a los límites de la ciencia y a la violación de las normas divinas y naturales. Karl Freund realiza una excepcional labor fotográfica.

No recomiendo en absoluto, por su falta de matices y su poca entidad artística, La máscara de Fu Manchú, filme sobrevalorado por algunos críticos demasiado entregados a la causa. Tampoco recomiendo totalmente Drácula (1931, Tod Browning), aunque su inicio (15 primeros minutos ) sea  la mejor aparición cinematográfica del personaje. Por último informo de la reciente salida de La marca del vampiro, filme desmitificador del autor de la obra anteriormente comentada que propone un original, bien ambientado,  aunque un tanto gratuíto y poco elaborado argumento.

Disfruten de la humanidad de éstos terroríficos personajes.    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crítica número 61: Orfeo (Jean Cocteau,1950)

Crítica número 61: Orfeo (Jean Cocteau,1950)

Orfeo de Jean Cocteau.
Orfeo de Jean Cocteau es, a mi parecer, un filme endeble, que tiene su mayor interés si se observa como expresión de la personalidad de Cocteau.

Cierto es que posee una originalidad atrayente, un tratamiento artístico de la historia que merece mi respeto, pero no puedo evitar creer que existe en el fondo por parte de Cocteau cierta falta de comprensión del medio cinematográfico.
Cocteau aplica ciertas corrientes artísticas de vanguardia tendentes a mostrar abstractamente una historia que no lo necesita pues ya es abstracta desde su concepción. La historia de Orfeo ya es compleja en su simplicidad (sabiduría de los clásicos) y no necesita nuevas redundantes relecturas que desorienten al espectador.
Orfeo es una obra de cierta valía en sus soluciones plástico-escenográficas(efectos visuales y planteamiento estético de algunas escenas), pero es un auténtico fracaso desde el punto de vista de su planteamiento dramático-cinematográfico (descripción de personajes pobre en su mayoría, determinadas escenas mal construídas o directamente carentes de interés, desmañanda construcción...).

 

Puntuación: 2/5

Crítica número 60: Su majestad de los mares del sur Byron Haskin, 1954)

Crítica número 60: Su majestad de los mares del sur Byron Haskin, 1954)

Bella isla sin alma.
Su Majestad de los mares del sur muestra una historia de aventuras que gira en torno al comercio de la Copra, aceite de coco especialmente valioso. Su protagonista, un aventurero americano, vivirá una serie de experiencias que le enseñarán una valiosa lección...

Filme de aventuras paradisíacas realizado sin especial pericia (sólo dos o tres ideas narrativas revisten especial interés) por Byron Haskin, magníficamente fotografiado, con un guión por lo general correcto, con una banda sonora de Tiomkin que intenta imprimir intensidad a los sucesos que se muestran y con intérpretes que cumplen con su cometido.
Nada de lo que ocurre en este entretenido, digno, pero insatisfactorio filme de aventuras, se nos muestra con convicción o especial intensidad. Película confeccionada mecánicamente, Su Majestad de los mares del sur es demasido genérica para ahondar en su significado.

 

Puntuación: 2,5/5

Crítica número 59: El rebelde orgulloso (Michael Curtiz, 1958)

Crítica número 59: El rebelde orgulloso (Michael Curtiz, 1958)

El amor, la guerra y el oeste.
El rebelde orgulloso narra la historia de un hombre y su hijo que han visto marcadas sus vidas (física y/o emocionalmente) por la guerra civil. En su periplo en busca de cura para un mal del chico llegarán a un tranquilo pueblo del oeste...

Michael Curtiz, director capaz de conjugar todos los elementos a su alcance para formar obras cinematográficas de entidad (Casablanca, Ángeles con caras sucias, Dodge city), narra este western con pulso sereno (con similar tono al Wyler de La gran prueba o Horizontes de grandeza) y con mirada madura, matizada, incluso amarga en determinados instantes. El filme va avanzando descubriendo poco a poco matices en los personajes, entrelazando paulatinamente los lazos que les unen, construyendo una narración humanista, sutil, en torno a los efectos de la guerra y a los conflictos entre ganaderos y rancheros.

La bellísima relación entre los personajes que encarnan Alan Ladd y Olivia de Havilland, la relación verdadera que une a Ladd con su hijo, el cariño y valores representados por el perro que les acompaña, la belleza serena de la naturaleza (bellísimo plano de las sombras de los personajes en el río o del atardecer en los campos), la desestruturación emocional provocada por la guerra (representada por la mudez del niño)... Todos estos elementos y más se presentan en la pantalla dentro del marco genérico del western, matizados por la notable banda sonora de Moross y fotografiados con bastante acierto.

El rebelde orgulloso posee hondura emocional, magníficas interpretaciones de sus protagonistas y se despliega, gracias a Curtiz, ante los ojos del espectador de manera serena y profunda como las calmadas sombras de los bosques.

 

Puntuación: 4,5/5

Crítica número 58: El temible burlón (Robert Siodmak, 1952)

Crítica número 58: El temible burlón (Robert Siodmak, 1952)

Coloristas aventuras mediterraneas.
El temible burlón es una obra de aventuras marítimas en la que el componente cómico-hiperbólico es crucial conformando una obra grácil, divertida, pero insuficiente desde el punto de vista de su construcción dramática (ver La mujer pirata de Jacques Tourneur).

La comparación con filmes actuales es innecesaria pero esclarecedora: mientras El temible burlón es una obra sin pretensiones intelectuales compacta, colorista, graciosa o espontanea, sus equivalentes actuales son impostadas, injustificadamente largas, efectistas y prefabricadas. El temible burlón da una clase magistral de narrativa a cualquier posible sucesor actual.

Finalmente, subrayadas sus virtudes y sus defectos, vale la pena resaltar la magnífica labor de Robert Siodmak. Realizador seco, de estilo expresionista, sabe no obstante dotar al filme del pulso y enfoque que requería.

Ejemplar dentro de su género, cabe lamentar la ausencia de diferentes niveles de lectura que enriquezcan el resultado final.

 

Puntuación: 3/5

Crítica número 57: El jardín de Alá (Richard Boleslawski, 1936)

Crítica número 57: El jardín de Alá (Richard Boleslawski, 1936)

El jardín místico en el que descubrí a Boleslawski
Un hombre, que había jurado fidelidad a una orden religiosa en tierras africanas, escapa del monasterio en el que vive en busca de experiencias mundanas. Reniega de Diós y topa con una religiosa joven que viaja después de la muerte de su padre... Ambos buscan sentido a sus vidas en la inmensidad del desierto, también llamado Jardín de Alá...


Es posible que parte del público no esté preparado culturalmente para valorar los múltiples matices de El jardín de Alá, filme heredero del romanticismo europeo decimonónico (obras que van desde Werther o Fausto de Goethe en la literatura a Thaïs de Jules Massenet en la música o determinadas pinturas de Caspar David Friedrich y Antoine Jean Gros, entre otras) en el que se exalta la belleza natural del paisaje y su importancia metafísica en la vida humana. También se incluyen rasgos temáticos tan caros a esta corriente creativa como la plasmación de los rigores de la vida religiosa y su contraposición a la tentación carnal, los exclamaciones poéticas o el gusto por lo exótico y lo trágico.

Tales rastros de refinamiento cultural confieren a El jardín de Alá un contenido humanístico y una grado de buscada, depurada artificialidad romántica difícilmente digerible por aquellos que no estén dispuestos a sumergirse en la sublime sensibilidad expresivo - artística que la cultura europea legó al mundo en tiempos pretéritos y que informa a Boleslawski en esta arriesgada pero sublime obra de arte realizada en Estados Unidos en una época en la que el cine era un arte.

Absténgase simplificadores e irónicos nihilistas por favor.

 

Puntuación: 5/5