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Críticas de cine

Crítica número 13: La reina de Cobra (Robert Siodmak, 1944)

Crítica número 13: La reina de Cobra (Robert Siodmak, 1944)
Entretenida pero bastante mediocre
Una pareja está a punto de celebrar su boda cuando de repente ella desaparece. Para recuperarla, su novio le seguirá a la Isla de Cobra, lugar en el que les aguardan terribles descubimientos...

Un primerizo Siodmak nos proporciona entretenimiento fácil gracias a la agilidad narrativa, y los bellos y sugerentes escenarios de su aventura exótica. Pero no se puede obviar lo evidente: se trata de un filme con un guión horroroso ( firmado por un también primerizo Richard Brooks ) que nos presenta personajes totalmente incríbles, situaciones absurdas y poca cohesión y coherencia interior de la trama.

Filme epidérmico y mediocre pero atrayente por su embriagadora apariencia exótica, encierra dentro de su metraje algunas escenas ciertamente logradas: el encuentro en el lago entre el protagonista y la sacerdotisa ( beso bajo la superficie de extraño poder onírico ), la sugestiva escena de la danza de la cobra, o el asesinato de la reina madre.

Puntuación: 2/5

Crítica número 12: Una mujer en la playa (Jean Renoir, 1946)

Crítica número 12: Una mujer en la playa (Jean Renoir, 1946)
Sublime reflejo de la imperfección
Un hombre atormentado, traumatizado por una reciente experiencia bélica, es destinado al sevicio de guardacostas. Está a punto de contraer matrimonio cuando una extraña pareja compuesta por un pintor ciego y su enigmática mujer se interpone en su camino...

Observando esta película elíptica ( posiblemente debido a los cortes realizados por la productora ), intensa, apasionada, terriblemente bella, feroz, fantasmagórica, uno tiene la sensación de estar asistiendo a uno de aquellos espectáculos artísticos milagrosos: lo que sucede fuera y dentro del campo de visión, lo que se cuenta y lo que se sugiere se entrelaza forjando una riquísima amalgama de matices, sensaciones de todo tipo, de preguntas y respuestas de infinita riqueza.

Obra paradójica ( los cortes efectuados parecen haber sublimado su esencia en vez de empobrecer su resultado ) en la que unos actores y fotografía soberbios se unen a la dirección maestra de Renoir. Hay algo trágicamente bello e inexplicable en este filme mutilado por políticas de estudio, es semejante a una bellísima escultura griega que ha sido deteriorada, a la que se le ha privado de algún fragmento, pero este hecho, lejos de disminuir su belleza, la resalta resultando su maltrecha figura inquietantemente bella, tan bella y evocadora como lo son los restos del naufragio que yacen en la playa del filme aquí comentado...

Puntuación: 5/5

Critica número 11: Sangre y arena (Rouben Mamoulian, 1941)

Critica número 11: Sangre y arena (Rouben Mamoulian, 1941)
Obra maestra absoluta
Una noche, un niño se levanta de la cama para acudir a una tasca. En ella conocerá a la nueva figura del toreo ( El garabato) y al prestigioso crítico Curro. Fruto de las mofas que Curro lanza contra su padre muerto en la plaza de toros, ese niño toreará a un mihura en la soledad de la noche. A partir de ese momento sólo tendrá una determinación: torear. Pero el destino le brindará el amor de una mujer y la perdición a la que le conducirá otra...

Película que supone la tercera versión de la novela de Blasco Ibañez (la segunda americana) y que, en mi opinión, supone la cumbre absoluta del cine americano. Es difícil enumerar las virtudes de esta inusitada demostración de talento.

Ritmo narrativo perfectamente planificado, la encadenación de escenas con maravillosa suavidad, elegantes elipsis y nexos entre escenas, fotografía excelente, la composición minuciosa de cada escena, las actuaciones, la banda sonora... Todo ello para transmitir de una forma matizada, plástica, brillante, toda la perversidad erótica, el sentido trágico y el ambiente romántico de la historia.
Filme de infinitos matices, Sangre y arena nos muestra la trágica historia de un torero, pero también nos muestra una historia de pobreza, de hombres y mujeres lastrados por su falta de conocimiento y abocados a las creencias religiosas ( "supersticiones", como comenta Nacional, un personaje de la película). Se trata de una historia en la que el toro ( siempre presente en las sombras ) se constituye como una alegoría de la muerte, del destino trágico.

El adulterio y la codicia de sus allegados provoca la perdición de un joven valiente, vital, al que el toro esperará en la plaza como un siniestro enviado de la muerte. Sólo el amor puro de una mujer podrá devolverle el calor, el bienestar, sólo ella podrá desviarle de su cruel destino. He aquí una muestra de heroe romántico.

Aconsejo a todos aquellos que deseen observar cine bello, artístico, elaborado tanto plásticamente como intelectualmente, que vean Sangre y arena, una de las mejores películas de la historia en la que cada escena revela miles de matices y constituye un fresco romántico.

 

Puntuación: 5/5

Crítica número 10: La venganza de Ulzana (Robert Aldrich, 1972)

Crítica número 10: La venganza de Ulzana (Robert Aldrich, 1972)
Terrible pero bella tierra
La venganza de Ulzana es, en mi opinión, una obra maestra que supone un excepcional colofón a la larga lista de westerns que el cine nos ha legado.

Western violento, preciso, tranquilo, descarnadamente bello, nos situa en las desnudas y bellas montañas, arroyos y praderas de Arizona reflejando la libertad perdida, los primitivos instintos de libertad del hombre, el valor de la experiencia, el misterio de los ritos desconocidos, la indescriptible belleza de lo olvidado y de lo eterno.

Constituye un viaje iniciático para su joven teniente protagonista, un viaje en el que descubrirá el valor de las enseñanzas, la crueldad de lo primitivo, del instinto animal que se desata en el ser humano si lo despojamos de su capa social occidental.

Los indios, violentos e instintivos, aparecen como seres que conviven armoniosamente en la naturaleza, actuando según sus costumbres, siendo portadores de un alma libre y siendo perseguidos por un grupo de exploradores liderados por un joven teniente ( lo nuevo, lo limpio e idealizado ) y un viejo explorador ( lo viejo, la experiencia ).

Fotografía ( bellísima tierra, polvo, agua, cielos y hierba ), planificación ( excelente: asesinatos, persecución y episodios sedentarios se nos presentan con plena exactitud ) y actuaciones ( Buena interpretación de Lancaster y correcta la de su joven acompañante, por otra parte los indios son los más creíbles, enigmáticos y maravillosamente sugestivos de toda la historia del cine ) conforman una de las piezas más precisas, bellas y reflexivas que el cine puede alumbrar.

Puntuación: 5/5

Crítica número 9: Don Quijote de Orson Welles (Orson Welles, Jesús Franco, diversas fechas)

Crítica número 9: Don Quijote de Orson Welles (Orson Welles, Jesús Franco, diversas fechas)
Esperpento insultante.
Basada en la obra cervantina, Don Quijote muestra una serie de escenas rodadas durante años por Welles, y montadas ( por el terriblemente mediocre Jesús Franco ) de manera que reúna las mínimas características para llamarse película.

Algunos fragmentos poseen ciertamente interés visual pero, sinceramente, no era necesario el esfuerzo para tan desmarañado y confuso esperpento resultante. No posee el más mínimo interés cinematográfico. Esos materiales deberían haberse conservado sin cambios, reservándolos para el estudio y el análisis, nadie debía haberlos insertado en una producción ajena.

 

Puntuación 1/5

Crítica número 8: La bella de Moscú (Rouben Mamoulian, 1957)

Crítica número 8: La bella de Moscú (Rouben Mamoulian, 1957)
El canto de cisne del gran Mamoulian
La bella de Moscú no destaca por su anecdótico argumento más o menos divertido, finalmente carente de interés, sino por la maestría en el dominio del movimiento, del ritmo en escena que muestra Mamoulian: algunas escenas son una sublime muestra de elegante realización en la que el movimiento de los actores se acompaña por movimientos fluídos de la cámara que acentúan la sensación dinámica que se intentaba transmitir. Muestra de esto son dos escenas de radiante perfección: la escena en la que Astaire convence a Nina para que baile y se rinda a las pasiones carnales y el momento en que ésta misma danza por su habitación descubriendo la moda femenina.

Agradable y no demasiado relevante filme, su único (pero importante) interés reside en que Mamoulian nos demuestra una vez más su total dominio del encuadre, del comedimiento, de la plasticidad y del movimiento en el cine.

Puntuación: 3,5/5

 

Crítica número 7: 39 escalones (Alfred Hitchcock, 1935)

Crítica número 7: 39 escalones (Alfred Hitchcock, 1935)
Interesante
Dinámico filme de espionaje con protagonistas sin interés ( no es culpa de los actores, sino de la pobre o casi nula caracterización que hace el guión de los personajes ), ocurrentes ideas visuales y situaciones notablemente resueltas por Hitchcock, el cual todavía tardaría unos años en aunar el suspense, la aventura cotidiana y sus ideas visuales con profundos personajes y sensaciones.

Puntuación: 3/5

"Las puntuaciones son un método de valoración que tiene la virtud de constituirse en una referencia rápida para el lector, pero no matiza bien las cualidades o defectos." 

 

 

Crítica número 6: Ran (Akira Kurosawa, 1985)

Crítica número 6: Ran (Akira Kurosawa, 1985)
Kurosawa cada vez más abstracto.
Ran es un maravilloso lienzo colorista en el que el vigor del cine de Kurosawa brilla con intensidad, pero de manera fugaz. Ran es demasiado abstracta, imprecisa argumentalmente, estática.

Su mayor virtud es a la vez su mayor defecto, su eléctrico esteticismo resulta superficial. Ran es una película que intenta ser poética, metafísica, pero resulta fría, vacía, sin tensión dramática y con personajes postizos.

En su última etapa el maestro volvió a sus incios como estudiante de bellas artes. Tal es su pasión por el color, por las formas y por la expresión metafísica de la imagen que en este caso olvida ciertos aspectos del arte cinemqatográfico que tan bien dominó en otras obras (Trono de sangre, Los siete samurais, Dersú Uzala, Barbarroja).

Puntuación: 3/5

Crítica número 5: La gardenia azul (Fritz Lang, 1953)

Crítica número 5: La gardenia azul  (Fritz Lang, 1953)
Maravilloso descubrimiento.
Curiosidad: "Este filme me dió la idea para el logotipo de Cineyarte."  
La Gardenia azul es un filme redondo desde el punto de vista dramático. Muy detallista, poseedora de un magnífico ritmo, nos muestra diversos registros (drama, romance, humor, intriga) y excepcionales actuaciones. Su milimétrica progresión culmina con la desgarradora escena final acompañada de la sublime música de Richard Wagner (VER VERSIÓN ORIGINAL) que compuso para la ópera Tristán e Isolda, música de desesperado amor que resulta muy adecuada a la situación.
Aquellos que siguen afirmando que La Gardenia azul es una película menor dentro de la carrera de Fritz Lang están a mi juicio equivocados, ya que por ejemplo La mujer del cuadro posee ciertas semejanzas con aquella (hehos acaecidos cuando un personaje está sumido en un estado alterado, investigación, conversión de una vida normal en una pesadilla debido a una situación fortuíta, acoso policial, sensación final de redención).
Les recomiendo que no hagan tanto caso de las teorías de los historiadores cinematográficos y analicen esta obra sin prejuicios. Mientras tanto algunos disfrutaremos una y otra vez de esta sublime, perfecta obra maestra de inesperada sugestividad.

 

Puntuación: 5/5

Críticanúmero 4: El beso mortal (Robert Aldrich, 1955)

Críticanúmero 4: El beso mortal (Robert Aldrich, 1955)
Frustrante y absurdo engendro argumental con cierto atractivo visual.
El beso mortal, filme negro dirigido por el gran cineasta Robert Aldrich (La venganza de Ulzana, Apache, El último atardecer...), posee una gran factura visual que crea una ambientación oscura, confusa y envilecida. Desgraciadamente ésta es su única virtud, ya que el guión es horroroso, absurdo, mal construído, incoherente, extremadamente débil. Lo mismo ocurre con los diálogos, intensamente mediocres, y con las actuaciones, bastante neutras y poco expresivas (aunque es necesario excusarles ya que, con toda seguridad, los propios actores no debían entender con exactitud lo que se les pedía).
A pesar del estimable intento del director de disimular tanta mediocridad vistiéndolo de ejercicio de originalidad visual, El beso mortal resta como un filme con gravísimos defectos de construcción dramática sólo apreciable como ejercicio de estilo.
Puntuación: 2/5

Crítica número 3: Aguas pantanosas (Jean Renoir, 1941)

Jean Renoir y la naturaleza pedida.
Aguas pantanosas narra la historia de un hombre condenado a muerte injustamente que ha huído de la justicia y se ha refugiado en un peligroso pantano cercano.

Dicho fugitivo personaje contrae amistad con un joven del pueblo cercano al pantano. Lugar que aparece como el paraíso perdido, en el que el orden establecido funciona sin fallos. La supervivencia es una ley justa, no hace excepciones.
En cambio, en el pueblo cercano, se condena a hombres injustamente, existen prejuicios, odio, mentiras y crímenes.
La dificultad de acceso hace que el pantano se erija como muralla infranqueable para la civilización. El fugitivo conserva, al conocer al joven con el que contrae una amistad paterno-filial, esperanzas en la bondad de algunos humanos de ese mundo civilizado que tan injusto ha sido con él.
Se nos muestra así una reflexión sobre la inocencia perdida, sobre la artificialidad de la vida civilizada y sobre la vida en la naturaleza.

Aguas pantanosas muestra este telón de fondo (dicotomía entre naturaleza como paraíso de inocencia perdida y civilización generadora de mayores peligros que los naturales), pero es también un filme de aventuras de bellísima factura, de insinuaciones fugaces que enriquecen su planteamiento, dotado de dosis de embriagadora sugestividad proporcionadas por su autor Jean Renoir (El cual, de manera magistral, utiliza los escenarios plástica y dramáticamente) y profundamente lírico, poseedor de una belleza poética que sobrepasa el mero lenguaje cinematográfico.

Filme sintético, embriagador, de una riqueza inesperada, dotado del raro secreto de la serenidad narrativa, Aguas pantanosas permanece como un mundo virgen para los espectadores.
Puntuación: 5/5

Crítica número 2: Río Rojo (Howard Hawks, 1948)

Crítica número 2: Río Rojo  (Howard Hawks, 1948)
El viaje mítico de Howard Hawks.
Río Rojo nos sumerge en un viaje por la supervivencia, un viaje primitivo de pioneros que pretenden vender unas reses para obtener réditos, animales que algunas poblaciones necesitan para alimentarse. Nos trasladamos así a un mundo virgen en el que la civilización no ha llegado, en el que rigen criterios morales personales, en el que el ferrocarril intenta abrirse paso para modernizarlo.
Nos encontramos en tierras en las que resultan capitales elementos básicos como la amistad, el matrimonio y la necesidad de descendencia, el esfuerzo, la importancia directa de la naturaleza (ríos en los que el agua corre portando vida, praderas que alimentan a las reses, tierra que genera riqueza) en nuestra subsistencia.

Howard Hawks realiza en Río Rojo un filme perfecto en el que cada escena posee su justo grado de intensidad (la acción rápida e intensa, el amor sugerido y fugaz debido a las necesidades básicas, la amistad, el trabajo y el descanso nocturno en escenas pausadas, todo ello con el duro paisaje de fondo contribuyendo al dramatismo de la trama) y en el que se observan aciertos en todos los apartados: elementos dramáticos, de suspense, románticos y cómicos reunidos en una sola odisea, actuaciones excepcionales, fotografía sublime (en especial en las escenas nocturnas), banda sonora de Tiomkin que surge de la inmensidad de las llanuras con naturalidad, guión rico, conciso y redondo...
Río Rojo es una muestra de cine pleno que demuestra como explicar cualquier tema que venga a nuestra mente sin resultar grandilocuente, todo lo contrario, situéndolo bajo la simple apariencia de un viaje (situación que ha sido aprovechada desde Homero hasta hoy para narrar las más grandes historias, incluyendo al propio director, el cual realizó a mi juicio otra obra maestra con Río de sangre) en el oeste. Río Rojo no es un western, no es una película común, en ella no se observa técnica cinematográfica, es algo más, es una odisea humana inmortal.
Puntuación: 5/5

Presentación y Crítica número 1: Piratas del mar Caribe (Cecil B.DeMille, 1942)

Presentación y Crítica número 1: Piratas del mar Caribe (Cecil B.DeMille, 1942)
"Con esta crítica inicio mis artículos sobre cine, en este caso sacada de entre las muchas críticas que he escrito en Filmaffinity.com con el mote de opera 0."
Cecil B. DeMille muestra en Piratas del mar Caribe una historia de amor, celos y tragedia de las que tan bien ilustraba (a modo de un ilustrador, exaltador de la naturaleza y amante de lo exótico, decimonónico o de principios del veinte, como si de una portada de libro de Julio Verne se tratase). Los paisajes marítimos azotados por el viento, los peñascos, el azul del agua y la peligrosa fauna marítima nos son restituídas en una estampa colorista y apasionada.

Algunas pegas enturbian este fantástico entretenimiento, la principal de ellas es que en un determinado momento la trama se rompe y cae en su intensidad cuando el personaje interpretado por Wayne reacciona de manera poco coherente con las expectativas creadas por el propio guión hasta entonces.
Este hecho ciertamente enturbia el resultado final pero no logra apagar el hipnótico atractivo de sus románticas (en su gestación, no me refiero estrictamente a criterios argumentales) escenas y de su, como siempre en un director incomprendido por algunos, matizado y espectacular espectáculo.

Puntuación: 3,5/5