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21/07/2008
Crítica número 53: The set up (Robert Wise, 1949)

La hora de la retirada se acerca, pero el boxeo es para el protagonista una cuestión de honor, de redención personal, de orgullo... Sin embargo, para ella dicho deporte constituye un obstáculo que les impide lograr la anhelada vida tranquila que traerá la felicidad.
Él es un boxeador en baja forma, un perdedor... Aunque quizás no sea un perdedor... ¿Cuando se pierde y cuando se gana?
Robert Wise realiza en "The Set Up" una obra maestra: utilización de la cámara (perfecta situación estática y movimentos de la misma que muestran objetos con relevancia narrativa), planificación de las escenas (situación y movimientos de los actores, detalles escenográficos, coreografía de los combates), perfección en la progresión narrativa (una escena se encadena con la siguiente de manera excelente y, aunque la acción se desarrolla en un pocos escenarios, logra construir un microcosmos de luces, sombras y trágico-taciturnas calles), dirección de actores sublime (principales y secundarios)...
Sencilla y compleja a la vez, modesta económica pero no artística ni intelectualmente, lejos de veleidades y relativismos superficiales, "The set up" deja para la posteridad su durísimo pero bellísimo mensaje humanista (lleno de sensibilidad) sobre la sepervivencia de perdedores entre sueños de felicidad.
08/07/2008
Crítica número 52: El diablo es una mujer (Josef von Sternberg, 1935)

Desde su inicio, en unas calles abarrotadas por el inicio del carnaval que acentuará el carácter de farsa y de irrealidad de lo que sucederá durante el metraje, Sternberg se muestra pletórico, eléctrico, original, mágico en sus soluciones narrativas. La utilización de la banda sonora es muy inteligente (tonos trágicos para la inicial aparición de la guardia civil, temas españoles que acentuan el fatalismo festivo de la historia), la fotografía da relieve onírico al escenario y los actores realizan su labor con extraña perfección.
La labor artística de Sternberg alcanza aquí uno de sus puntos culminantes, incluyendo matices, elementos desconcertantes, acertando en la interacción entre escenario-acción, modulando el tono de su obra desde lo cómico-bufonesco a lo trágico, regalándonos un final de perfección inexplicable... Una auténtica obra maestra que hereda las virtudes del cine mudo en cuanto a su expresividad (gesticulación de los actores, decorado, climatología, humo...) y muestra a Dietrich en toda su grandeza artística.
Puntuación: 5/5
26/06/2008
Crítica número 51: Antes que el diablo sepa que has muerto (Sidney Lumet,2007)

Realmente creo que en Antes que el diablo sepa que has muerto se narra una historia muy simple narrada de la peor manera posible, de manera endeble, sorprendentemente torpe.
Puntuación: 1/5
03/06/2008
Crítica número 50: Cleopatra ( Cecil B.DeMille, 1934)

Claudette Colbert realiza una interpretación excelente, evolucionado desde la inicial poca experiencia a la amargura. Adicionalmente cabe resaltar en especial las escenas del asesinato de Julio Cesar, la de la seducción de la protagonista a Marco Antonio y la de la frenética guerra entre Egipto y Roma.
Obra atrayente, sintética, exuberante, con buenas interpretaciones, no obstante adolece de cierta falta de profundidad (atribuíble al guión; principalmente en lo que a la descripción de algunos personajes y situaciones se refiere) en determinados instantes que le impiden alcanzar la categoría de obra maestra.
Aún no siéndolo, y a la espera de profundizar más en su metraje, Cleopatra de Cecil B.De Mille resulta sin duda una sublime obra cinematográfica especialmente disfrutable para los amantes del cine artístico y apasionado.
Puntuación: 4,5/5
31/05/2008
Crítica número 49: La rosa negra (Henry Hathaway, 1950)

Mezcla extraña e interesante de exotismo e historia medieval, de evasión aventurera y reflexión intelectual, La rosa negra se beneficia del oficio de sus notables intérpretes principales (Power, Welles, Hawkins, Rennie y Currie) y de una magnífica labor fotográfica de Jack Cardiff. Sin embargo adolece de ciertas indefiniciones en su guión que impiden que Hathaway obtenga una obra totalmente redonda.
Cabe, no obstante, resaltar su singularidad y el magnífico divertimento que conlleva su visionado.
Puntuación: 3,5/5
30/05/2008
Crítica número 48: Tierra de faraones (Howard Hawks, 1955)

Tierra de faraones es una excelente película que narra varias historias de suprema codicia (contrucción de una tumba inexpugnable para guardar los tesoros que el emperador ha ganado en vida, pasión por el oro de la segunda mujer del emperador). Paralelamente nos enseña las consecuencias de la misma; traiciones, muerte, venganza...
Así pues, pese a ser una superproducción (cualidad que algunos no parecen perdonar a determinadas obras) mantiene incólume su aspecto intimista, dramático. Tierra de faraones no es una obra postiza que se basa en principios de espectáculo mimético porque posee una excelente, fascinante ambientación, notable guión, buenas actuaciones, soberbia fotografía y una banda sonora llena de matices (notas disonantes en los instrumentos de viento para apuntar la opulencia y crueldad de Egipto y su emperador, refinadísima utilización de los instrumentos en las escenas intimistas). Adicionalmente el trabajo de Hawks es sublime, alternando espectáculo y emociones sabiamente, reflexión y fascinación visual a partes iguales.
Creo que es uno de los mejores trabajos de Hawks y del género en el que se incardina.
29/05/2008
Crítica número 47: El jardinero fiel (Fernando Meirelles, 2005)

En realidad subyace una ausencia total de verdadero estilo narrativo y de implicación emocional en sus directores. El cine (y el arte en general) contemporaneo es mayoritariamente torpe, poco entretenido, superficial en su planificación y reniega de su condición de arte para erigirse en una especie de herramienta de gris crítica demagógica intelectualmente , aburrida y manida (este caso por ejemplo) o de entretenimiento dirigido a consumidores convencidos (filmes espectaculares de moda).
El cine tiene que recuperar el secreto de la falsa ingenuidad (mucho más compleja que la actual simpleza de pretendidas críticas) y tiene que volver a realizarse para poseer diferentes niveles de lectura que impliquen a espectadores de todos los niveles intelectuales/emocionales.
Crítica número 46: El gran combate (John Ford, 1964)

Canto final de John Ford en un género en el que desplegó su inconfundible personalidad hablando de la familia, de la historia de su país, del amor, del retorno al hogar, de la dureza y belleza de los elementos naturales, de la aventura de la vida. De todo ello habla por última vez el viejo maestro. Aunque esta vez no hay lugar para el optimismo (el cual fue suprimido en el amargo final de El hombre que mató a Liberty Valance, 1962) ni para determinadas concesiones dramáticas.
El humor casi ha desaparecido y el amor se erige en un tema secundario (aunque importante) en favor de la bellísima pero cruda descripción de la triste marcha de los indios cheyennes y de las obsesiones de los blancos que les persiguen (límite del sometimiento a la disciplina, codicia, manipulación de la prensa en diferentes direcciones). La fotografía resalta el color rojizo del candente desierto y el blanco de la fría nieve, los actores realizan un trabajo sublime y el guión se muestra detallista y con un adecuado tono crepuscular.
A pesar de ser excelente, Ford no realiza aquí su mejor obra. Ha perdido la inocencia y su ansia de describir el sufrimiento del pueblo indio le lleva a aplicar una ritmo lento, adormecido, crepuscular, carente de agilidad y de su característico e inconfundible tono optimista. En esta obra no se observa ningún suceso que se revista de épica, todo lo contrario; todo lo que sucede está acompañado de una dura pero bellísima decadencia.
Puntuación: 4,5/5
27/05/2008
Crítica número 45: Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Steven Spielberg, 2008)

La absoluta catástrofe del guión, junto a la descarada pirotécnia digital que vulgariza hasta límites insospechados el aspecto visual del filme conforman una obra que parece autoparodiarse constantemente.
Carente de imaginación, preocupantemente plana, la nueva película de Indiana Jones puede compararse a cualquiera de las infantiles-idiotizantes mediocridades modernas.
19/05/2008
Crítica número 44: Los lunes al sol (F.León de Aranoa, 2002)

Puntuación: 1/5
Crítica número 43: El exorcista (W.Friedkin, 1973)

Simplificación estúpida. Carente de inteligencia en su planteamiento intelectual y cinematográfico, deja entrever un sonrojante desprecio por el intelecto del espectador.
Puntuación: 1/5
Crítica número 42: El asesino poeta (Douglas Sirk, 1947)

La narración es fabricada por Sirk de manera perfecta, ensamblando a la perfección todos los elementos que la conforman, siendo finalmente uno de los ejemplos de intriga más logrado hasta la fecha.
No voy a comentar ninguna situación argumental de éste filme. Creo que eso desvirtuaría el visionado que los futuros espectadores deben realizar.
Una obra perfectamente elaborada (con elementos originales como los títulos de crédito o la propia estructura y desarrollo del filme) y unos intérpretes excelentes yacen en lo más oscuro de la filmografía de Douglas Sirk esperando a ser descubiertos por los aficionados al cine de calidad. Sin duda, un acercamiento inteligente a la criminología.
Puntuación: 4,5/5
11/05/2008
Crítica número 41: Sueño dorado (Rouben Mamoulian, 1939)

Paralelamente es una feroz crítica a determinadas convenciones sociales que intentan uniformizar al individuo negándole su propia personalidad. La reafirmación de una personalidad libre, sensible, incompatible con el mundo de lo superficial.
Éste filme también es una crítica al sueño americano. También es una reflexión bellísima sobre el calor de las relaciones familiares y sobre el amor sincero.
La reflexión sobre lo excepcional (arte) y sobre lo convencional (carencia de escrúpulos, intereses dinerarios, incomprensión de lo sensible) es introducida por Mamoulian y V.Young mediante la excelsa música de Massenet. Esa música, extraída de la ópera Thaïs, describía allí, como en el filme que nos ocupoa, la lucha de Thaïs entre lo espiritual y la facilidad del disfrute instantaneo. Entre la codicia y la generosidad. Entre lo eterno y lo vulgar, lo caduco.
En otro orden de cosas, cabe resaltar la excelente fotografía, con un brillo casi dorado en determinadas escenas. William Holden realiza una labor magnífica, así como Barbara Stanwyck.
Sueño dorado cuenta con toda la sensibilidad artística de Mamoulian, el cual reafirmaba su refinada personalidad con ésta obra maestra actualmente ignorada.
Puntuación: 5/5
09/05/2008
Crítica número 40: Drácula (Tod Browning, 1931)

Sí, es cierto. El fime como obra dramática se vuelve paulatinamente tedioso. El dibujo de la mayoría de personajes es endeble, la trama se construye esquemáticamente, funcionarialmente... ´
Sin embargo, tiene los primeros veinte minutos más grandiosos de la historia del cine de terror: un carromato se adentra en el escarpado paisaje de Transilvania (más allá de los bosques), Drácula y sus mujeres se levantan de sus tumbas de manera silenciosa, lenta, como corresponde a personajes centenarios... Bela Lugosi recibe al viajero en unas grandes escalinatas rodeadas por telas de araña, ratas y armadillos. Misterioso, el conde se muestra cortés hasta que su caza da comienzo en la maravillosa escena en la que da cuenta del joven, mandándo que sus mujeres se alejen...
En todo este fragmento inical Bela Lugosi se mueve con lentitud, elegancia, misterio y la dirección se muestra precisa y dota al filme de un estilo marcadamente expresionista, desprendiendo (como dice Carlos Aguilar) un flujo fantasmal no igualado.
Cuando la acción abandona tierras transilvanas para trasladarse a Londres, la obra decae precipitándose en el pozo de la mediocridad más absoluta...
No obstante, el fugaz recuerdo de su parte inicial hace que su atracción permanezca intacta.
Puntuación: 3/5
02/05/2008
Crítica número 39: Amanecer (F.W.Murnau, 1927)

Amanece en los jardines intemporales del arte
Ya en las postrimerías del cine mudo, Murnau, un recién llegado mago europeo, revolucionó y culminó la evolución del arte cinematográfico. Después vendría la etapa sonora. Una nueva etapa que añadía la palabra hablada a las imágenes.
La intensidad y grado de elaboración visual del cine fue decreciento paulatinamente. Murnau había logrado entrar en los jardines sagrados de la eternidad artística con esta obra que habla de la vida.
La vida, el amor, y las tentaciones humanas en una canción lírica de aproximadamente 90 minutos. La fulgurante luna siendo testigo de una satánica seducción, la tentación personificada en mujer, el drama en el lago, la boda redentora, el juego en la ciudad, el retorno a la paz de la hogareña naturaleza, la tormenta del lago... El lenguaje cinematográfico dominado a la perfección; un sentido plástico refinadísimo, desbordante en sus capacidades expresivas hace volar nuestra mente ante una fantasía humana acompañada por la excelente partitura original de Hugo Riesenfeld.
El cine, poco después, empezó a hablar, a pronuncias palabras... Pero pocas veces tuvo algo tan grande, bello y a la vez sencillo que decir como, sin necesidad de palabras, dijo Amanecer. Gracias Murnau. Creo que has realizado una obra eterna.
Puntuación 5/5
29/04/2008
Crítica número 38: Nosferatu, vampiro de la noche (Werner Herzog, 1979)

Es necesario reconocer el mérito de resucitar a un mítico personaje logrando un filme notable. Ha habido un acertado análisis de la obra de Murnau, plasmando bien las ideas de irredención romántica, de sexualidad y de horror sugerido. Además se han escogido convenientemente partituras sublimes (El oro del Rin, Fausto) para engrandecer el relato.
No obstante, reconociendo esto, creo que Herzog añade de su propia cosecha las peores características de esta obra.
Irónicamente Herzog acierta cuando vampiriza (bastantes veces), pero cuando no asume su rol de vampiro falla, siendo de poco interés su personalidad.
Puntuación: 3,5/5
Crítica número 37: La momia (Karl Freund, 1932)

No obstante, el éxito artístico de Karl Freund es parcial. A pesar de las virtudes visuales anteriormente expuestas, no logra salvar a su obra de la aparición de momentos con poca tensión, tediosos, demasiado carentes de fuerza.
Esa falta de pericia en la construcción dramática por parte de su director es disimulada por un grandioso artista que empapa la pantalla, aturde al espectador con su mirada firme, de infinidad de matices siniestros y románticos: Boris Karloff.
El gran maquillaje, algunos aciertos visuales de su realizador y la increíble actuación de Karloff rescatan de la absoluta medianía a la que estaba abocada esta obra de la Universal.
24/04/2008
Crítica número 36: El tiempo en sus manos (George Pal, 1960)

El traslado de la novela al medio cinematográfico es, pues, satisfactoria. No obstante, al pecar de cierto esquematismo y poca imaginación en su realización no alcanza el grado de sobresaliente que hubiera alcanzado de haberla realizado Jacques Tourneur o Edgar G. Ulmer, entre otros singulares cineastas, los cuales le hubieran dotado de mayor sugestividad y riqueza.
La recomiendo vívamente en una época en la que el género se ha sumido en una superficialidad galopante.
Puntuación: 4/5
21/04/2008
Crítica número 35: Arizona (George Marshall, 1939)

Pero a medida que avanza el metraje observamos que no todo es tan tópico. Al contrario. Surgen una serie de matices que enriquecen el conjunto: entre otros la conducta civilizada de Destry, ciertos componentes sentimentales en el argumento relativos al borrachín que le acompaña, y el magnífico personaje encarnado por Marlene Dietrich, una cabaretera (con una mirada que encierra fatalidad, osadía y vicio) a la cual Destry cambiará la vida, la dignificará ( física y moralmente).
Todo ello es narrado de un modo amable, desenfadado, incluso cómico en algunos pasajes (como también lo hacía otro western coetaneo de similar temática: Dodge City ciudad sin ley, Michael Curtiz, 1939). Esa trivialidad en el tono no impide que la película posea dos momentos de una intensidad dramática magnífica y, además, es coherente con la conducta amigable del protagonista.
George Marshall realiza un trabajo excelente, controlando muy bien el ritmo que las situaciones requieren y empleándose a fondo en determinadas escenas clave. Por otra parte la fotografía es de bastante calidad dominando bien los contrastes entre luz y oscuridad e iluminando bien los rostros de los actores. El guión es magnífico, resultando a la postre memorable, perfectamente medido y planificado. Los diálogos son sublimes.
Arizona es un carismático clásico que parte de la modestia para acabar por convertirse en una lección de vida y de cine, filme compacto, profundo e intensamente clásico que muestra como crear personajes y sentimientos en el espectador sin recurrir a evidentes críticas a la sociedad o a viscerales demostraciones de drama o violencia. Obra maestra.
Puntuación: 4,5/5
15/04/2008
Crítica número 34: Ordet (La palabra) (C. T Dreyer, 1955)

Sólo algunos aman verdaderamente al prójimo. Sólo algunos obran como cristianos, precisamente los que no recurren a la retórica oficial. Algunos están tan ensimismados en esta retórica que incluso (discutiendo con sus vecinos, no amando a sus cónyuges, catalogando y denigrando al diferente o adoptando actitudes pretenciosas) son incapaces de cumplir sus fundamentos.
La fe no es pues algo mecánico predispuesto por textos, sino algo que se debe vivir y que debe reinar en todas nuestra acciones, algo que se debe poner en práctica en la realidad física, no recluída en la dimensión de las ideas.
Para subrayar esa diferencia entre lo predicado y lo realizado aparece Johannes, un personaje considerado loco por vivir totalmente sumido en la fe religiosa que el resto de la comunidad dice practicar.
Johannes, personificación de Cristo, traerá el mensaje originario de Diós y mostrará como la fe es algo absoluto, que se demuestra con hechos, no con palabras, en lo que se cree y se vive conforme a ello o en lo que no se cree y se teoriza para relegarlo al mundo de las ideas. No hay posiciones intermedias. El que vive conforme a Diós no deja de hacerlo porque no sea consciente de ello o porque otros le juzguen más o menos correcto: el hecho religioso desborda las denominaciones o descripciones, se encuentra en otra dimensión trascendente.
Para un agnóstico como yo Ordet es, además de una destilada muestra de adecuación de la técnica al servicio de lo narrado, una apasionante profundización cinematográfica en la creencia religiosa y, en última instancia, en la moral y en el significado vital, trascendente, del ser humano.
No obstante, creo que forma parte de ese grupo de obras que se basan demasiado en un pretendido mensaje o moraleja. Un filme debe, a mi juicio, presentar personajes, acciones, sucesos, debe ser autónomo, y en todo caso puede, dentro de su compejidad, plantear mensajes morales, críticas o reflexiones. Pero no debe ser ese su único fin.
Puntuación: 4/5
11/04/2008
Crítica número 33: Duelo al sol (King Vidor, 1946)

La escena inicial ( la que describe los sucesos relativos al padre de Perla Chávez ) ya por sí misma tiene mayor sabiduría fílmica que numerosas películas más loadas. Pero la película continúa en un recital de maestría en el que se encuentran comprendidas historias de amor fatal pero también de amor platónico, de dignidad, de egoísmo, de amistad, de violencia, de historias perdidas en la eternidad del desierto...
Esta película es un gran cuadro, un lienzo pintado sabiamente que se desarrolla en movimiento resultando una de las mejores películas de la historia: Perla Chávez, Lewton y la banda sonora memorable de Dimitri Tiomkin quedarán grabados en el alma de todo aquel que se adentre en el rancho de Nueva España: Naturaleza, ser humano y arte se cruzan en este prodigio.
Puntación: 5/5
10/04/2008
Crítica número 32: Arma de dos filos (Samuel Fuller, 1969)

En realidad (pocos la han visto) se trata de un relato en clave de cine negro (corrupción, personajes con dudosas intenciones, codicia, policía, contrabando) situado en enclaves exóticos que narra la historia de un traficante de armas que llega a un pueblo y sospecha de un hombre y una mujer que utilizan un barco para hacer incursiones marítimas bajo la amenaza de los tiburones. ¿cual será el objeto de esas incursiones?¿que esconderán?...
La trama avanza de manera aparentemente desordenada (tal confusión la produce el personalísimo estilo de Fuller). Sólo aparentemente, ya que una vez finalizada Arma de dos filos queda como una historia de espíritu aventurero, madura, exuberante, elaborada mediante extraños encuadres, realizada con ritmo, repleta de detalles, de desarrollo y desenlace muy satisfactorios, creando un universo de violencia contenida, misterio.
He leído que éste filme precede a la posterior Tiburón. Nada más lejos de la realidad. Mientras Arma de dos filos se centra en una historia sugerida, sugestiva, extraña en la que los tiburones juegan un papel exótico y amenazador, Tiburón es una historia de suspense adolescente de pocos matices.
Arma de dos filos es una magnífica y extrañísima aventura en parajes bañados por la cegadora luz del sol que supondrá un descubrimiento para los amantes del cine apasionado de Fuller.
Puntuación: 4/5
09/04/2008
Crítica número 31: Obsesión ( Douglas Sirk, 1954)

Obra absolutamente refinada y depurada de Sirk: una historia melodramática que podría parecer inicialmente tópica se transforma milagrosamente en una muestra de arte refinado, elegante, de dominio narrativo, de sabiduría en la utilización del color, del vestuario, del encuadre y de elección de escenarios...
Algunos alegarán que se trata de una película demasiado blanda y poco creíble: aquellos que no sepan captar el maravilloso mensaje humanista elegantemente expuesto son los mismos que en su día tacharon a las delicadas óperas de Massenet ( Thaïs, Werther, Manon, Esclarmonde...) de simple entretenimiento de acomodados, ignorando las excepcionales cualidades artísticas que residían en ellas...
Puntuación: 5/5
Crítica número 30: Un lugar en el sol (George Stevens, 1951)

Él teme la pobreza, el acomodamiento, la fealdad, el sufrimiento que ha visto desde su infancia... Poco a poco va ganándose la confianza de su tío, el cual piensa en ascenderle. Conoce a una chica que representa todo lo contrario que la anterior: bellísima y acomodada, Ángela y él se profesan un sincero amor.
El personaje de Montgomery Clift en Un lugar en el sol es magistral: ángel o demonio, ser inocente o calculador, personaje que sale de las alcantarillas de la sociedad y es víctima del destino por querer acceder a una vida mejor o mequetrefe sin personalidad que engaña en sus desmedidas ambiciones... La riqueza del personaje es maravillosa.
Elizabeth Taylor es con 17 años una ninfa bellísima con un rostro angelical y fotogénico que además realiza una actuación magistral. La banda sonora de Franz Waxman ensalza la pasión que el protagonista siente por Liz Taylor con una melodía de obsesivo romanticismo. La fotografía es sobresaliente.
El director, mediante una utilización pausada del tempo, nos muestra una naturalista narración llena de detalles, bellísima, precisa, siendo un acierto la duda que crea en torno a los sucesos finales y el dibujo nada maniqueo de los personajes principales. Poco a poco, escena a escena se dibuja un universo de humanismo mágico estilizadamente americano.
Puntuación: 5/5
Crítica número 29: Las zapatillas rojas (Michael Powell y E.Pressburguer, 1948)

Michael Powell y Emeric Pressburger nos muestran en su obra definitiva el éxtasis del arte, el momento de la creación artística como momento mágico e igualmente misterioso, como momento fugaz de nacimiento y muerte, de liberación espiritual. Nos muestran momentos de catarsis artística, momentos de máximo disfrute sensorial del arte en el que se se funden todas las artes
También nos presentan una reflexión sobre la ficción y, como haría también Lola Montes de Ophuls, su relación o confusión con lo real. El poder de abstracción del ser humano que puede llegar a crear bellísimas obras o puede llegar a resultar autodestructivo.
Obra maestra de fotografía pictórica y arrebatado cromatismo, ritmo irregular, ambiente onírico e intensa música.
Puntuación: 5/5
Crítica número 28: Lawrence de Arabia (David Lean, 1962)

El cine de la actualidad es insufrible, pueril, superficial, chorra, prefabricado, de bajo calado intelectual y emocional... Incluídas las películas europeas de bajo presupuesto y el denominado cine independiente o cine que está fuera de círculos comerciales: no sé que es peor, si el cine desastroso en todos los sentidos antes descrito o el mismo cine pero con pretensiones.
El cine es fantasía más o menos verosímil ( hoy se empeñan algunos en creer que hacer buen cine es mostrar la realidad en su manera más cruda y descarnada: eso no es cine, el cine es ficción, para ver la realidad no es necesario ir al cine: esta corriente es fruto de cineastas limitados que no son capaces de aportar un enfoque original a sus historias ni de dotarlas de eficacia universal ) y dentro de esta fantasía que es el cine se encuentral Lawrence cabalgando por las dunas de Arabia, jefes de tribus autóctonas en una guerra fraticida, conspiraciones políticas, hombres íntegros, violencia desenfrenada y sobre todo el romanticismo intangible del desierto, la belleza más paradójica jamás filmada.
La escena de la cerilla fusionándose con el esplendor del sol, la loca matanza indiscriminada de prisioneros, el interrogatorio del reprimido oficial turco, la luz somnolienta del sol, los camellos transitando por la lejanía o la toma de Akabah ( escena increíblemente bien planificada, es una muestra de simplicidad y elegancia ) son muestras de la maestría de David Lean, excepcional realizador que llegaría pletórico a su retirada provisional con la Hija de Ryan de 1970, en parte forzada por algunos mequetrefes insoportables que no le concedían el derecho a crear nada después de Breve encuentro.
Puntuación: 5/5
Crítica número 27: ¿Pero, quién mató a Harry? (Alfred Hitchcock, 1956)

Recomiendo a algunos lectores de El cine según Hitchcock de F.Truffaut que juzguen la obra del autor sin estar condicionados por las teorías que en él se vierten. Es necesario que recuperen su capacidad crítica. No todo está justficado. Pero...¿Quién mató a Harry? es una obra extraña y digna de estudio dentro de la filmografía de su autor, pero se beneficia de la fama y mitilogía formada en torno al mismo.
Puntuación 2,5/5
08/04/2008
Crítica número 26: Domador de sirenas (Irving Pichel, 1948)

Filme bastante modesto, Domador de sirenas plantea mediante su gracioso argumento una metáfora (superficial claro está) de las ansias de libertad de los hombres, de sus fantasías sexuales y de la crisis existencial provocada por la edad.
Mediante su tono cómico, algunas veces realmente chistoso por su falsa apariencia de ingenuidad, plantea una trama imaginativa que deja al espectador algunas imágenes para el recuerdo (las escenas marítimas en las que la sirena nada, las graciosas escenas del personaje al que le impiden fumar y arde en deseos de hacerlo).
Ciertamente, Irving Pichel no demuestra demasiada pericia en la composición de los encuadres, en la dirección de actores o en la utilización de los diferentes recursos cinematográficos, pero sí cabe reconocerle que realiza un correcto trabajo ( a excepción de ciertos cortes bruscos entre una escena y otra) y dota a la película de un tono ligero, gracioso y directo. Además él, junto al guionista y productor, saben dotar de más contenido a la obra de lo que parece a priori planteando críticas jocosas a los médicos, a la policía o a la represión en el matrimonio.
Carismática, principalmente por su premisa argumental, Domador de sirenas es un entretenimiento de calidad. De bastante más calidad que otras comedias con más nombre.
Puntuación: 2,5/5
07/04/2008
Crítica número 25: Qué verde era mia valle (John Ford, 1941)

La fotografía es prodigiosa, realmente fantástica, la banda sonora es excelente, el guión es óptimo... Pero hay algo intangible que la convierte en una de las mejores películas de la historia: en esta película encontraremos una nostálgica narración que ensalza los valores del esfuerzo, la familia, el amor y la ilusión.
El trazo realizado por John Ford es definitivamente mayestático y describe las esencias de la vida en esta joya del año 1941 que perdurará nostálgicamente en nuestras mentes ( de manera idéntica a lo que le ocurre al narrador en la película ).
Sólo hace falta una escena para ilustrar la valía de esta prodigiosa obra: la despedida de los hermanos que han expresado su intención de emigrar a América en busca de oprtunidades y su posterior partida por una callejón oscuro y húmedo dirigiéndose a la oscuridad de la que no saldrán jamás: pasarán de ser queridos en su pequeño y acogedor valle a ser olvidados, perdiéndose para siempre en la masificación de las metrópolis industrializadas: aquí se halla la mejor descripción del advenimiento de la sociedad moderna jamás filmada.
Crítica número 24: La extraña mujer (Edgar G. Ulmer, 1946)

No obstante aquí, en el planteamiento inicial, acaba lo genérico. El desarrollo de La extraña mujer es arriesgado, poético, de concepción romántica, aturdidor y finalmente fascinante.
Un actor que sube la escalera, un predicador, un estanque, una cabaña en medio de la tormenta, una mujer ensangrentada entre las hierbas...
Admito la crítica de que los filmes de Ulmer pueden ser irregulares. Es más, los filmes de Ulmer son irregulares de base. Tal irregularidad forma parte del crispado y apasionado concepto de creación de su autor. Ese es el precio de la creación, de la verdadera narración cinematográfica. El director no debe mostrar una historia escrita por un guionista, debe hacerla suya y utilizar el medio cinematográfico para crear atmósferas e impresiones, elementos subjetivos que se escapan del texto y sólo pueden ser transmitidos mediante el uso de la imagen.
Edgar G. Ulmer es un autor similar a Tourneur pero aún más personal (véase Satanás y Detour del mismo autor). No importa el presupuesto de una producción. La capacidad artística no tiene por qué medirse en términos económicos. Lo que importa es el resultado, y La extraña mujer es un espléndido y apasionante resultado.
Puntuación: 5/5
06/04/2008
Crítica número 23: Los amantes de la noche (Nicholas Ray,1949)

Creo que ya es hora de que alguien intente romper convenciones absurdas: ¿Por que se critica a determinados autores americanos por su pretendido mensaje militarista, derechista o conservador...? ¿Acaso Nicholas Ray (autor que es objeto de mis pasiones cinematográficas, que no necesariamente ideológicas) en esta película y en otras no extiende su manto idelógico de manera clara y reiterativa afirmando constantemente que la culpa de la delincuencia es de la sociedad, tan malvada?¿Eso es un mensaje progresista o es un mensaje retórico y relativista?¿A alguien le gustaría sufrir los crímenes de estos seres "inocentes" no debidamente presentados a la sociedad?
Creo que si algunos catalogan a DeMille, incluso a Ford de conservadores, de fascistas incluso, es justo que reconozcan, en coherencia con sus principios de crítica ideológica, que Ray hace lo mismo. Los amantes de la noche es una exposición ideológica, panfleto descarado a favor de la comprensión de los delincuentes, con evidentes virtudes cinematográficas (convincente tensión, ritmo electrizante durante todo el desarrollo, buena ejecución técnica, magnífica interpretación de la protagonista).
Si observan ustedes otras críticas que he escrito con anterioridad, no soy partidario de las críticas ideológicas. Pero observo como algunos autores reciben críticas y otros no, cuando tienen un mensaje relativista de fondo como mínimo igual de discutible.
Filme romántico, con buen ritmo y buenas interpretaciones, Los amantes de la noche es una notable película que constituye la pieza maestra de su autor en cuanto a la exposición de su ideología, pero no en cuanto a su carrera cinematográfica. La cual tendría exponentes más ricos en filmes como Johnny Guitar, En un lugar solitario o La casa en la sombra, por poner algunos ejemplos.
Nota importante: Prefiero Sólo se vive una vez, del maestro Fritz Lang, realizada una década anterior con palnteamientos más convincentes e imágenes de muchísima más fuerza.
04/04/2008
Crítica número 22: La pasión de los fuertes (John Ford, 1946)

Esta es a mi juicio la pieza más delicada de John Ford, en ella el director nos muestra con una sobriedad abrumadora drama ( bellísima, magistral muerte del hermano bajo la lluvia ), amor ( sutilidad en las escenas en las que Fonda se va enamorando en Clementine ) , odio ( algunas miradas de Mature, la mirada despiadada y abstraída de Brennan ) y la belleza más deslumbrante ( ya sea física: la descripción del paisaje, con una representación del polvo del desierto remarcable, o intelectual: el magistral pregón del poeta borracho confrontado con la zafiedad de los Clanton ).
Esa sobriedad, esa contención ( en la representación de las emociones ) que se observa a lo largo de la película dota a la misma de una delicadeza y perfección a mi juicio pocas veces igualada: Ford no recurre a espectaculares planos, efectismo y música épica en el duelo final, Ford no recurre a la simplificación en el proceso de conocimiento y atracción entre Earp y Clementine, Ford, en la ecena de la muerte del chico, no nos muestra las caras de los Earp ni ninguna voz, sólo la lluvia, antes de que muera Chihuahua sólo se nos muestra su dulce sonrisa...
La delicadeza con la que Ford trata cada tema abordado en el filme es digna de ser aplaudida. Pasión de los fuertes es ami juicio una obra maestra y un ejemplo de como una historia puede ser engrandecida por el talento de un director.
Puntuación: 5/5
Crítica número 21: Calle sin salida ( William Wyler, 1937)

Se trata de una verdadera calle sin salida en la que la juventud es desperdiciada y la pobreza no deja acceder a mejores posiciones sociales. La delincuencia es el modo más fácil de ganarse la vida. Poco a poco los valores se dejan de lado, la supervivencia manda y la vida de las familias se destruye. El reformatorio infantil es el primer paso en la degradación moral de los jóvenes, después vendrá la cárcel... El argumento de la película funciona como un juego de espejos que nos muestra una metáfora escénica sobre la juventud, la sociedad de clases, la educación y la reinserción.
Pese a que Humphrey Bogart no es el claramente el protagonista, realiza claramente la mejor interpretación de la obra. Una interpretación llena de matices y sugestiva, intensa. La fotografía es excelente.
Se trata de un filme aparentemente estático (al desarrollarse en un sólo escenario) pero realmente dinámico, con un desarrollo riquísimo, que evoluciona suave pero constantemente hasta alcanzar el punto culminante final. Varios personajes perfectamente dibujados desarrollan su vida cotidiana en escenas llenas de matices.
Filme naturalista, de perfecta factura, posee el secreto clásico de ser simple a la vez que complejo sin dejar de entretener, de ser serio, trascendente a la par que informal, poseyendo así varios niveles de lectura.
02/04/2008
Critica número 20: Trapecio ( Carol Reed, 1956)

Pese a que en los primeros instantes llega a ser interesante ( la ambientación circense es un aliciente ), es en el desarrollo del triángulo amoroso entre los protagonistas donde naufraga claramente la película no logrando dejar suficientemente clara la evolución de los personajes en sus interacciones.
La fotografía me parece bastante discreta y el guión no logra instalarnos en ningún momento en ningún momento álgido ( aunque lo intenta ).
Trapecio es una película frustrante y carente de sentido en su parte final pese a algunos elementos iniciales de interés.
Puntuación: 3/5
Crítica número 19: El Dorado (Howard Hawks, 1967)

John Wayne es un actor espléndido ( un actor a reivindicar definitivamente por los amantes del cine, acabando para siempre con la fama de actor mediocre que merece para muchos ) y en El Dorado da una nueva lección de utilización de la mirada, de presencia en la escena, de construcción creíble de un personaje digno pero rudo muy típico de las películas en las que participó. Robert Mitchum aporta su maravilloso talento para componer al borracho pero noble Sheriff. Jamess Caan y el resto de actores cumplen con creces su cometido.
En concreto hay dos escenas en la parte inicial del filme que son memorables: 1. Toda la escena que acaba con el suicidio del somnoliento muchacho que estaba vigilando en las rocas ( prodigio de sabiduría y economía narrativa ), y 2. La escena en la que Wayne se encuentra sentado en una mesa de un bar y hace acto de presentación el joven que será su aprendiz desde ese momento ( escena con una tensión, con un tempo narrativo inigualable ).
La aparente ligereza de la película puede desviar la atención del espectador: detrás de esta desenfadada película se encuentra el cine de Hawks resumido e mejorado.
Esta película, junto a otras, supusieron el colofón del género. Presentaban vaqueros, heroes del oeste con edades avanzadas y con un entorno que ya no les daba cabida ( eran heroes que no tenían compañía al margen de sus recuerdos y vivían de su fama, de su pasado ).
Suponían, en fin, una revisión matizadora y desmitificadora de la figura tradicional del vaquero como heroe romántico en el cine.
Crítica número 18: La Biblia (John Huston, 1966)

Se trata de una película polémica debido a que su narración no sigue una linea definida estando fragmentada. Así, nos va mostrando alguna pincelada de un personaje, de una historia... Se trata de una película eminentemente visual en la que los diálogos están reducidos al máximo.
Esta desestructuración puede gustar o no.
Otra característica del filme es que en ningún momento intenta describir los pasajes bíblicos de manera real o verosímil, sino que opta por un ambiente metafórico y abstracto que puede disgustar a aquellos que esperen ver una película bíblica dentro del estilo tradicional de la industria
La relativa anarquía narrativa y el ambiente onírico sirven a John Huston para formular lo que ya había formulado con Moby Dick: La crueldad de Diós.
En el aspecto técnico nos encontramos con una utilización de la cámara típica de Huston ( mínima relevancia al movimiento de la misma ) y una fotografía bastante meritoria. En cuanto a las interpretaciones poco hay que decir del elenco que aparece en pantalla, siendo necesario destacar a Peter O´Toole como ángel exterminador.
Algunos, inexplicablemente (a mi juicio terriblemente equivocados), intentan incardinar esta película dentro del grupo de filmes bíblicos más o menos genéricos o semejantes. No me lo explico: precisamente la característica peculiar de la película es que constituye un punto de vista desmitificador de la Biblia y retrata a un Diós cruel que somete a sus hijos a sangrientas e injustas pruebas. Se trata de una crítica al Diós cruel del antiguo testamento ( tema que gustaba a Huston ).
En mi opinión se trata de una maravillosa película ( artística, arriesgada en comparación con otras del mismo género ) no apta para los que busquen una clásica narración bíblica: el que acceda a esta obra se encontrará con personajes desmitificados y a un Diós cruel, verdaderamente intransigente.
Puntuación: 4/5
Crítica número 17: King Kong (Peter Jackson, 2005)

La original King Kong poseía ese encanto intangible que poseen aquellas películas que saben sugerir antes que mostrar, que no remarcan cada uno de los puntos de la narración hasta la extenuación ( lo que me lleva a pensar que se trata de un película para niños ), que no tratan al expectador como un ser incapaz de pensar.
Me indigna que un director que no es capaz de realizar la más mínima elipsis, de dotar a sus películas de ritmo y que se dedica a subrayar mil veces lo evidente, tenga tanta repercusión en el cine actual.
Puntuación: 0,5/5
Crítica número 16: El séptimo sello (Ingmar Bergman, 1957)

La temática es interesante, hay algunos momentos de una plasticidad maravillosa y existe una atracción especial que mantiene al espectador aferrado a esta diabólica obra hasta el final... Pero el cine se resiente, la capacidad de hacer soñar al espectador, la capacidad para sugerir, hecer reflexinar, entretener, redimir y maravillar que posee el cine clásico se observa poco en este trabajo de Bergman.
El pretendido planteamiento metafórico no puede ocultar la existencia de unos personajes insulsos, de una pobre, desordenada y anárquica narración ( la caracterización de algunos personajes es inexistente: p.ej: la taciturna mujer que acompaña al escudero ), de unas mediocres escenas ( realmente risibles alguna de ellas como por ejemplo la muerte del cómico que se había suicidado fingidamente: el pretendido mensaje no se encuentra por ningún lado y se trata de una situación absurda )...
La existencia de un pretendido mensaje no justifica la desestraucturación, gravedad pedante, la torpeza narrativa de este filme: como vengo sosteniendo contínuamente ( Lord Jim, El proceso de Orson Welles, El Idiota de A. Kurosawa ), el cine casa mal con la narración metafórica, los intentos de explicar el mundo subjetivo o abstracto corren el riesgo de dañar a la película que se quiere realizar: en este caso el mensaje que se quiere plantear destroza el lenguaje cinematográfico hasta dar como resultado una película carente de interés si no se realiza un estudio histórico-sociológico...
Puntuación: 2/5
Crítica número 15: Lola Montes (Max Ophüls, 1955)

1. Lola Montes ha vivido en su infancia y adolescencia hechos traumáticos ( muerte de su padre y traición por su madre, concertación de un matrimonio con un viejo aristócrata, matrimonio fallido con el oficial inglés ) que han condicionado su desarrollo posterior. Hechos que han supuesto para ella la pérdida de la inocencia y el envejecimiento prematuro físico y espiritual.
2. Desde otro punto de vista este filme expresa el final de una época: la pérdida de la inocencia, el acceso de la masa a la cultura ( totalmente necesario y democrático, pero empobrecedor ) y los pocos escrupulos de los comerciantes del espectáculo ( Peter Ustinov expresa: " No me importa como bailas, lo que me importa es el escándalo ", terribles palabras que anticipan el empobrecimiento de la cultura colectiva, de la que tenemos muestra en la actualidad con determinados espacios televisivos ) suponen un influjo banalizador. Fin de la inocencia y de la decencia que también puede extrapolarse a un mundo cinematográfico en el que Ophüls no encuentra ya su espacio.
3. Es también una singular reflexión sobre el cine: durante todo el metraje se van entremezclando sombras, personajes y situaciones de tal manera que el mundo del circo, de la ficción se confunde con la realidad distorsionándola, moldeándola a las necesidades del espectáculo, lo mismo que ocurre en el cine. El cine concebido como una escenificación de la realidad que a veces debe moldearse o limitarse teniendo en cuenta razones comerciales ( en el circo el público sediento de morbo y escándalo, el el cine el público sediento de emociones inmediatas, poco propenso a la reflexión ).
Al margen de las posibles lecturas cabe destacar el apartado técnico: la fotografía consigue una plasticidad insuperable dándole a veces una tonalidad onírica muy adecuada y los movimientos de cámara son magistrales.
Crítica número 14: Sodoma y Gomorra (Robert Aldrich, 1962)

Este filme gira en torno a varios polos principales:
En primer lugar Sodoma actúa como una influencia que hace aflorar los vicios, defectos y perversiones del ser humano. Sodoma, idealización de la seducción del mal, polo atrayente, lugar sugestivo que transforma al ser humano hasta situarlo fuera de cualquier ley moral o religiosa.
En segundo lugar se nos presenta la fe cristiana como una doctrina estigmatizadora, dura, inamovible, humilde, intransigente. Defensora de la doctrina de Diós, un Diós vengativo que impone duras cargas a sus hijos en pos de la prosperidad.
Del choque de estas dos ideas, de estas dos visiones, surge un fresco rico en matices aunque no carente de defectos que resulta enormemente atractivo para el espectador: esta película excede del simple espectáculo y supone un estudio de las debilidades humanas, de los sacrificios provocados por la fe y de la libertad.
Al margen de interpretaciones filosóficas es necesario dejar patentes los resultados artísticos de esta obra: la fotografía es discreta, predominando en ella los tonos crudos y áridos del desierto, el guión es irregular, aparentemente simple, pero encierra una complejidad notable en el dibujo psicológico de los personajes, la dirección de Aldrich es también irregular aportando el toque cruel, seco, rico en matices y cínico que le caracteriza. Por otro lado la banda sonora es correcta pero utilizada de manera reiterativa a lo largo del metraje.
En cuanto al reparto, dentro de la corrección general, cabe destacar a Anouk Aimée en el rol de la pérfida reina de Sodoma por su comedimiento e intención en los gestos y a Stanley Baker que representa a su corrupto, vulgar, falso e impotente hermano.
El resultado es irregular pero rico en matices, resultando atrayente por la temática subversiva que subyace en esta obra, alejada de la monotonía y simpleza en el tratamiento argumental y perfilación de personajes propia de las epopeyas bíblicas en su traslado al cine.
Crítica número 13: La reina de Cobra (Robert Siodmak, 1944)

Un primerizo Siodmak nos proporciona entretenimiento fácil gracias a la agilidad narrativa, y los bellos y sugerentes escenarios de su aventura exótica. Pero no se puede obviar lo evidente: se trata de un filme con un guión horroroso ( firmado por un también primerizo Richard Brooks ) que nos presenta personajes totalmente incríbles, situaciones absurdas y poca cohesión y coherencia interior de la trama.
Filme epidérmico y mediocre pero atrayente por su embriagadora apariencia exótica, encierra dentro de su metraje algunas escenas ciertamente logradas: el encuentro en el lago entre el protagonista y la sacerdotisa ( beso bajo la superficie de extraño poder onírico ), la sugestiva escena de la danza de la cobra, o el asesinato de la reina madre.
Puntuación: 2/5
Crítica número 12: Una mujer en la playa (Jean Renoir, 1946)

Observando esta película elíptica ( posiblemente debido a los cortes realizados por la productora ), intensa, apasionada, terriblemente bella, feroz, fantasmagórica, uno tiene la sensación de estar asistiendo a uno de aquellos espectáculos artísticos milagrosos: lo que sucede fuera y dentro del campo de visión, lo que se cuenta y lo que se sugiere se entrelaza forjando una riquísima amalgama de matices, sensaciones de todo tipo, de preguntas y respuestas de infinita riqueza.
Obra paradójica ( los cortes efectuados parecen haber sublimado su esencia en vez de empobrecer su resultado ) en la que unos actores y fotografía soberbios se unen a la dirección maestra de Renoir. Hay algo trágicamente bello e inexplicable en este filme mutilado por políticas de estudio, es semejante a una bellísima escultura griega que ha sido deteriorada, a la que se le ha privado de algún fragmento, pero este hecho, lejos de disminuir su belleza, la resalta resultando su maltrecha figura inquietantemente bella, tan bella y evocadora como lo son los restos del naufragio que yacen en la playa del filme aquí comentado...
Puntuación: 5/5
Critica número 11: Sangre y arena (Rouben Mamoulian, 1941)

Película que supone la tercera versión de la novela de Blasco Ibañez (la segunda americana) y que, en mi opinión, supone la cumbre absoluta del cine americano. Es difícil enumerar las virtudes de esta inusitada demostración de talento.
Ritmo narrativo perfectamente planificado, la encadenación de escenas con maravillosa suavidad, elegantes elipsis y nexos entre escenas, fotografía excelente, la composición minuciosa de cada escena, las actuaciones, la banda sonora... Todo ello para transmitir de una forma matizada, plástica, brillante, toda la perversidad erótica, el sentido trágico y el ambiente romántico de la historia.
Filme de infinitos matices, Sangre y arena nos muestra la trágica historia de un torero, pero también nos muestra una historia de pobreza, de hombres y mujeres lastrados por su falta de conocimiento y abocados a las creencias religiosas ( "supersticiones", como comenta Nacional, un personaje de la película). Se trata de una historia en la que el toro ( siempre presente en las sombras ) se constituye como una alegoría de la muerte, del destino trágico.
El adulterio y la codicia de sus allegados provoca la perdición de un joven valiente, vital, al que el toro esperará en la plaza como un siniestro enviado de la muerte. Sólo el amor puro de una mujer podrá devolverle el calor, el bienestar, sólo ella podrá desviarle de su cruel destino. He aquí una muestra de heroe romántico.
Aconsejo a todos aquellos que deseen observar cine bello, artístico, elaborado tanto plásticamente como intelectualmente, que vean Sangre y arena, una de las mejores películas de la historia en la que cada escena revela miles de matices y constituye un fresco romántico.
Puntuación: 5/5
Crítica número 10: La venganza de Ulzana (Robert Aldrich, 1972)

Western violento, preciso, tranquilo, descarnadamente bello, nos situa en las desnudas y bellas montañas, arroyos y praderas de Arizona reflejando la libertad perdida, los primitivos instintos de libertad del hombre, el valor de la experiencia, el misterio de los ritos desconocidos, la indescriptible belleza de lo olvidado y de lo eterno.
Constituye un viaje iniciático para su joven teniente protagonista, un viaje en el que descubrirá el valor de las enseñanzas, la crueldad de lo primitivo, del instinto animal que se desata en el ser humano si lo despojamos de su capa social occidental.
Los indios, violentos e instintivos, aparecen como seres que conviven armoniosamente en la naturaleza, actuando según sus costumbres, siendo portadores de un alma libre y siendo perseguidos por un grupo de exploradores liderados por un joven teniente ( lo nuevo, lo limpio e idealizado ) y un viejo explorador ( lo viejo, la experiencia ).
Fotografía ( bellísima tierra, polvo, agua, cielos y hierba ), planificación ( excelente: asesinatos, persecución y episodios sedentarios se nos presentan con plena exactitud ) y actuaciones ( Buena interpretación de Lancaster y correcta la de su joven acompañante, por otra parte los indios son los más creíbles, enigmáticos y maravillosamente sugestivos de toda la historia del cine ) conforman una de las piezas más precisas, bellas y reflexivas que el cine puede alumbrar.
Puntuación: 5/5
Crítica número 9: Don Quijote de Orson Welles (Orson Welles, Jesús Franco, diversas fechas)

Algunos fragmentos poseen ciertamente interés visual pero, sinceramente, no era necesario el esfuerzo para tan desmarañado y confuso esperpento resultante. No posee el más mínimo interés cinematográfico. Esos materiales deberían haberse conservado sin cambios, reservándolos para el estudio y el análisis, nadie debía haberlos insertado en una producción ajena.
Puntuación 1/5
Crítica número 8: La bella de Moscú (Rouben Mamoulian, 1957)

Agradable y no demasiado relevante filme, su único (pero importante) interés reside en que Mamoulian nos demuestra una vez más su total dominio del encuadre, del comedimiento, de la plasticidad y del movimiento en el cine.
Puntuación: 3,5/5
Crítica número 7: 39 escalones (Alfred Hitchcock, 1935)

Puntuación: 3/5
"Las puntuaciones son un método de valoración que tiene la virtud de constituirse en una referencia rápida para el lector, pero no matiza bien las cualidades o defectos."
Crítica número 6: Ran (Akira Kurosawa, 1985)

Su mayor virtud es a la vez su mayor defecto, su eléctrico esteticismo resulta superficial. Ran es una película que intenta ser poética, metafísica, pero resulta fría, vacía, sin tensión dramática y con personajes postizos.
En su última etapa el maestro volvió a sus incios como estudiante de bellas artes. Tal es su pasión por el color, por las formas y por la expresión metafísica de la imagen que en este caso olvida ciertos aspectos del arte cinemqatográfico que tan bien dominó en otras obras (Trono de sangre, Los siete samurais, Dersú Uzala, Barbarroja).
Puntuación: 3/5
