Crítica número 37: La momia (Karl Freund, 1932)

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Boris Karloff, la eterna imagen de la momia.
La momia es una película de construcción sencilla, con ciertos recursos visuales aportados por su realizador (elipsis, escena en el estanque, mirada de la momia) que enriquecen la base sobre la que se sustenta; un esquemático, incluso mediocre guión.

No obstante, el éxito artístico de Karl Freund es parcial. A pesar de las virtudes visuales anteriormente expuestas, no logra salvar a su obra de la aparición de momentos con poca tensión, tediosos, demasiado carentes de fuerza.

Esa falta de pericia en la construcción dramática por parte de su director es disimulada por un grandioso artista que empapa la pantalla, aturde al espectador con su mirada firme, de infinidad de matices siniestros y románticos: Boris Karloff.

El gran maquillaje, algunos aciertos visuales de su realizador  y la increíble actuación de Karloff rescatan de la absoluta medianía a la que estaba abocada esta obra de la Universal.
Puntuación: 3,5/5
29/04/2008 09:35

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